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Los contagios suben en 1,1 millones desde comienzo de año, según la universidad Johns Hopkins

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Washington, 3 ene (EFE).- Los casos globales de covid-19 superan los 84,5 millones, según los últimos datos registrados hoy por la universidad Johns Hopkins (JHU), lo que supone un aumento de más de 1,1 millones de contagios desde el inicio del año.

De acuerdo con las cifras publicadas este domingo por la JHU en su página web, los contagiados de covid-19 ascienden a 84.588.500, frente a los 83.474.757 del pasado viernes, primer día del año nuevo, y el número de personas fallecidas por la enfermedad se eleva a 1.835.788.

Esta cifra supone 17.029 víctimas mortales más que el viernes, cuando habían fallecido 1.818.759 personas por la covid-19, según el recuento de la universidad estadounidense de Medicina.

Estados Unidos sigue a la cabeza en el número de contagios en el mundo con 20.427.780, seguido de la India con 10.323.965 y Brasil con 7.716.405.

Estados Unidos es también el país con el mayor número de muertos, con 350.186, seguido de Brasil con 195.725 y la India con 149.435 fallecidos.

Entre los países europeos con más contagios figuran Rusia (3.179.898), Francia (2.700.480) y el Reino Unido (2.607.542), mientras que en Latinoamérica, el país con mayor número de casos, después de Brasil, es Colombia con 1.666.408, seguido de Argentina (1.634.834) y México (1.443.544).

Respecto al número de fallecidos por el virus SARS-CoV-2 desde que comenzó la pandemia, los países con mayor mortandad en Europa son Italia (74.985), Reino Unido (74.682), Francia (65.048), Rusia (57.235) y España (50.837).

Después de Brasil, México es el país latinoamericano con más víctimas mortales con 126.851, según la universidad Johns Hopkins, seguido de Colombia (43.765), Argentina (43.375) y Perú (37.680).

En el continente africano, el país con mayor número de casos de coronavirus es Sudáfrica, que suma 1.088.889 y 29.175 fallecidos por la covid-19.

El pasado jueves se cumplió exactamente un año de que las autoridades chinas informaran a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la aparición en la ciudad de Wuhan de una enfermedad neumónica entonces desconocida.

Un mes después de notificarse la aparición del coronavirus, la OMS declaró una emergencia internacional aunque no consideraría la crisis sanitaria una pandemia hasta el 11 de marzo de 2020.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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