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Los reyes inauguran el monumento a los sanitarios entre gritos de «Illa dimisión»

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Madrid, 18 dic (EFE).- Los reyes han presidido este viernes la inauguración del monumento que honra la labor desempeñada por todos los sanitarios durante la pandemia y a los que murieron en el ejercicio de su profesión por el covid-19, en un acto marcado por los gritos de «dimisión» al ministro de Sanidad, Salvador Illa.

La escultura, del artista barcelonés Jaume Plensa y bautizada como «El árbol de la vida», cuya copa es un corazón rojo, se ha colocado en la plaza de los Sagrados Corazones de Madrid, junto al estadio Santiago Bernabéu.

Junto a los reyes, han estado Illa, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almedia; el consejero madrileño de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, así como los representantes de todos los colegios generales sanitarios.

Desde la llegada del ministro a la plaza y hasta que ha acabado la ceremonia, ciudadanos que estaban en la calle y asomados a los balcones en los que colgaban banderas de España han gritado «Illa, dimisión» y han proferido insultos como «asesino», «sinvergüenza», «nos habéis mentido a todos» y «fuera de la foto».

Al mismo tiempo, han vitoreado y aplaudido a los reyes, a Díaz Ayuso y a Martínez-Almeida.

Ante los abucheos contra el ministro, el alcalde ha asegurado que «hay que respetar que los ciudadanos se puedan manifestar y dar su opinión», aunque ha admitido que «no es agradable de soportar por parte de los cargos públicos en general».

«Siempre defiendo la libertad de expresión. Le he dicho a Illa que hoy te toca a ti, como otros días nos ha tocado a los demás», ha comentado Martínez-Almeida en declaraciones a los medios al término del acto.

Antes de que comenzara, el ministro ha estado conversando con la presidenta madrileña y el alcalde, en una imagen que no se dio en la inauguración del nuevo hospital de emergencias Isabel Zendal de Madrid el pasado 1 de diciembre, puesto que Illa declinó la invitación de asistir alegando motivos de agenda.

El acto ha comenzado con un minuto de silencio en recuerdo de los cerca de 120 sanitarios muertos en el ejercicio de su profesión durante la pandemia, entre ellos, 83 médicos.

El monumento, cuyo sentido ha explicado el propio Plensa a los reyes, se concibió en un principio como un homenaje a los fallecidos, pero finalmente se ha hecho extensivo el reconocimiento a todo el colectivo.

El presidente del Consejo General de Colegios de Médicos, Serafín Romero, ha homenajeado a todo el personal sanitario por haber puesto «el alma, el corazón y la vida» desde que estalló la crisis sanitaria el pasado mes de marzo.

«No podíamos dejar mejor legado que la obra que representa lo mejor de la profesión sanitaria», ha remarcado Romero.

La escultura ha sido donada por la Agrupación Mutal Aseguradora (AMA) con el fin de que «perdure el reconocimiento a los sanitarios», según ha afirmado su presidente, Diego Murillo.

La obra, de acero inoxidable y con mas de siete metros y medio de altura y seis toneladas de peso, representa un corazón en lo alto de una columna formada por letras de diferentes alfabetos.

Junto a las autoridades, han participado los presidentes de nueve consejos generales sanitarios (médicos, dentistas, enfermeros, farmacéuticos, fisioterapeutas, logopedas, ópticos-optometristas, podólogos y veterinarios).

El acto ha concluido con la actuación de la cantante Luz Casal, quien ha interpretado su canción «Entre mis recuerdos» acompañada de un pianista.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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