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Los valencianos prefieren el norte de España para disfrutar de la Semana Santa

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Los valencianos prefieren el norte de España para disfrutar de la Semana Santa

Pese a que la Semana Santa andaluza es la más popular y recibe la visita de cientos de miles de turistas cada año, los valencianos prefieren las escapadas rurales para ese periodo de descanso y huir de las masificaciones.

Las vacaciones rurales en el norte de España ofrecen al turista valenciano un contacto con la naturaleza que le devuelve la energía y le elimina el estrés acumulado de las jornadas laborales. La libertad, tanto física como espiritual que ofrecen los bosques del norte, sus ríos, montañas y costas, no tiene comparación posible, sirviendo de purificador y desconexión.

La enorme variedad de posibilidades para llevar a cabo una escapada en Semana Santa a un entorno rural en el norte de España hace realmente difícil tomar una decisión en cuanto al destino. Con el ánimo de ayudar en esta elección, recomendamos en este artículo 3 imprescindibles del turismo rural en norteña.

1.      Ribadesella, en Asturias

Combinando mar y montaña, Ribadesella se coloca como la primera de las recomendaciones por la variedad de su oferta cultural y natural. El descanso y la desconexión están asegurados en este entorno paradisiaco. En los paseos por el pueblo nos espera el casco histórico con edificios del siglo XVII, la Ermita de la Guía desde la que poder apreciar una impresionante vista de los acantilados y del mismo pueblo. Tampoco hay que olvidar entrar en el Centro de Arte Rupestre y en la prehistórica Cueva de Tito Bustilla, que es Patrimonio de la Humanidad, y apreciar uno de los grandes santuarios del arte paleolítico en Europa. Así mismo, no habrá que perderse la Cuevona de Cuevas del Agua, realizar una ruta de los molinos o extasiarse en los Acantilados del Infierno.

2.      Parque Nacional de los Picos de Europa

Esta, que es la mayor formación caliza de la Europa Atlántica, cubre parte de las provincias de Asturias, Cantabria y León. Ocupa una extensión de más de 64.000 hectáreas, donde se mezclan picos de más de 1.000 metros de altitud con barrancos de gran profundidad, bosques y pastizales. En este espacio habitan alrededor de 212 especies de animales vertebrados, entre los que se incluyen el corzo, el buitre leonado e incluso el oso pardo. Los lugares que en una excursión rural se deben incluir son; el Desfiladero de la Hermida, los Lagos de Covadonga o el pueblo de Liébana, entre otros.

3.      San Vicente de la Barquera, en Cantabria

Este pequeño pueblo costero se ubica en uno de los entornos más privilegiados de toda Cantabria, el Parque Natural de Oyambre, incluido en las rutas del camino de Santiago. Un espacio que destaca tanto por su patrimonio paisajístico como por el monumental. Y es que, San Vicente de la Barquera, tiene de todo, incluso espectaculares playas como las de El Rosal, Merón, Gerra y El Tostadero. Por supuesto, tampoco hay que dar de lado su casco histórico y pasear por sus calles, cruzar el Puente de Maza y entrar en la iglesia de Santa María de los Ángeles. Una vez se conozca bien esta villa, seguro que apetece llevar a cabo la ruta de Los Cámbaros, acercarse a Comillas y a Santillana del Mar, dos de los pueblos con más encanto de toda Cantabria.

Si quieres más información: www.ruralia.com/casas-rurales/semana-santa, una web especializada en turismo rural donde poder alquilar la casa rural ideal para esta Semana Santa

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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