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Luna rosa de abril: dónde y cuándo podrás verla

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luna rosa abril
PIXABAY

La luna rosa de abril de este 2024 se podrá ver la noche del martes 23 al miércoles 24, concretamente se verá en plenitud a la 1:51. Será la cuarta luna llena de las 13 que se esperan este 2024. A esa hora estará en su máximo esplendor la superluna rosa, también conocida en España como ‘luna del huevo’. No es ni más ni menos que la luna llena del mes de abril, pero que tiene algo que la hace completamente diferente: su color rosa.

Este fenómeno se da porque la distancia entre la Tierra y la Luna se encuentra en su rango más cercano (357.378 kilómetros), a lo que se le denomina perigeo, y coincide con la fase de luna llena. Esta situación hace que veamos la luna llena con un tamaño aparente mucho más grande lo normal (como un 7% más grande) y los rayos del sol del amanecer hacen que torne en ese color rosado.

Luna rosa de abril

El término ‘Superluna Rosa’, según explica la NASA, fue acuñado en 1979 por el astrólogo Richard Nolle para referirse a aquella luna llena que sucede cuando el satélite está dentro del 90% del perigeo, que es su aproximación más cercana a la Tierra.

El fenómeno de la «Luna Rosa» se debe principalmente a las tradiciones y al folclore asociado con la Luna llena de abril, particularmente en algunas culturas indígenas de América del Norte. El nombre «Luna Rosa» no se refiere al color real de la Luna, sino que tiene sus raíces en la observación de la naturaleza y el ciclo estacional.

La Luna llena de abril se conoce como «Luna Rosa» porque coincide con la época de floración de ciertas flores silvestres, como el phlox subulata o «moss pink» en inglés. Estas flores rosadas o rosadas pálidas tienden a florecer durante la primavera en el hemisferio norte y cubrir el suelo con un manto de color justo alrededor del tiempo en que ocurre la Luna llena de abril.

Qué dicen los astrónomos

La asociación entre la Luna llena y la floración de estas flores silvestres ha llevado a la creación del nombre «Luna Rosa» en el folclore y la cultura popular. Si bien el fenómeno en sí mismo no tiene una base científica en términos de cambios en el color real de la Luna, la conexión entre la Luna llena y la naturaleza circundante ha inspirado esta denominación poética y evocadora.

Es importante tener en cuenta que, desde el punto de vista astronómico, la Luna llena de abril no difiere en su apariencia visual de otras Lunas llenas durante el año. Su coloración típicamente varía entre el blanco brillante y el amarillo pálido, dependiendo de factores atmosféricos como la presencia de partículas en la atmósfera y la ubicación del observador.

En resumen, el fenómeno de la «Luna Rosa» es principalmente una expresión poética que celebra la belleza de la primavera y la conexión entre la Luna llena y la floración de ciertas flores silvestres. Aunque el nombre puede evocar imágenes románticas, es importante recordar que la Luna llena de abril no experimenta un cambio real en su color, sino que su denominación está basada en observaciones culturales y tradicionales.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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