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Más de 1.200 mujeres vitrifican sus óvulos en IVI por motivos oncológicos en la última década

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La lucha contra el cáncer es una realidad que, a día de hoy, de forma directa o indirecta, nos toca muy de cerca, bien a través de familiares, amigos, conocidos o, en el peor de los casos, en primera persona.

Durante 2017, más de 160 mujeres diagnosticadas de cáncer vitrificaron sus óvulos. Este dato pone de manifiesto la importancia de programas de preservación de la fertilidad como el de IVI, gracias al cual hombres y mujeres afectados por esta enfermedad pueden conservar sus gametos de forma gratuita para enfocar todos sus esfuerzos en superar la enfermedad y recuperarse totalmente antes de afrontar la búsqueda del embarazo sin renunciar a tener un bebé con sus propios gametos”, explica la doctora Amparo Ruiz, directora de IVI Valencia, Gandía y Alzira en relación al Programa gratuito de Preservación de Fertilidad por motivos oncológicos, Madre después del cáncer y Padre después del cáncer.

Desde que IVI pusiera en marcha este programa en el año 2007 dentro de su plan de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), más de 1.200 mujeres han preservado su fertilidad antes de someterse a su tratamiento de quimio o radioterapia, la mayoría de ellas diagnosticadas de cáncer de mama, el tumor más frecuente entre la población femenina que consulta para vitrificar sus ovocitos.

Se trata principalmente de mujeres jóvenes, con una media de edad de 32,2 años, con estudios universitarios y, en un 70 % de los casos, sin pareja. Todas ellas se aferran con esperanza a una maternidad biológica como fuerza para superar su enfermedad.

“Cerca del 70 % de las mujeres que vitrifican sus óvulos por motivos oncológicos padecen cáncer de mama. Sabemos que tienen un duro camino por delante, pero también contamos con la certeza de saber que el hecho de que los pacientes cuenten con la confianza y tranquilidad de que sus óvulos están vitrificados les brindará una oportunidad de futuro para ser madres. Antiguamente no había opción. Cáncer significaba infertilidad secundaria en muchos casos. Hoy la ciencia nos permite romper este binomio y abrir un halo de esperanza para estas pacientes”, añade la Dra. Ruiz.

25 bebés y 2 en camino

Ya son 25 los bebés que han nacido después de que sus madres le ganaran la batalla al cáncer -15 de ellos tras un cáncer de mama-, y 2 más están a punto de llegar al mundo, fruto de la valentía y la perseverancia de sus madres.

Desde la puesta en marcha del programa, IVI ha vitrificado cerca de 10.000 ovocitos de pacientes oncológicas que permanecen conservados a la espera de ser utilizados una vez estas sean dadas de alta por su oncólogo. La media de años que transcurre hasta que estos gametos son usados en un tratamiento posterior al cáncer se sitúa en los 3,8 años.

Técnicas para preservar la fertilidad

Una de las grandes ventajas que ofrece IVI a sus pacientes es el diagnóstico y tratamiento personalizado según cada caso.

“A la hora de valorar una técnica de preservación de la fertilidad, es importante trabajar de forma conjunta con el oncólogo para actuar de la manera más rápida y eficaz posible, evitando posibles retrasos o interferencias en el tratamiento oncológico correspondiente”, comenta la Dra. Ruiz.

La técnica más utilizada hoy en día es la vitrificación de ovocitos, que consiste en la criopreservación –inmersión directa en nitrógeno líquido a una temperatura de -196ºC– de los óvulos maduros conseguidos tras la estimulación ovárica, para usarlos posteriormente con la misma calidad que presentaban en el momento de la vitrificación.

Otra opción es la congelación de corteza ovárica y su posterior trasplante una vez superada la enfermedad, que permitiría incluso conseguir gestaciones espontáneas al recuperar la paciente su función ovárica. Esta técnica es de elección en niñas prepúberes y en aquellos casos en los que no se puede posponer el inicio de la quimioterapia, ya que la estimulación ovárica requiere un plazo de casi dos semanas.

En el caso de los hombres, bastará con congelar una o varias muestras de semen para conservar sus gametos.

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Este es el motivo por el que el Gobierno deberá pagar a los butaneros por repartir las bombonas a domicilio

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precio de la bombona de butano

El Gobierno tendrá que compensar económicamente a los repartidores de bombonas de butano a domicilio tras una sentencia del Tribunal Supremo que considera que este servicio, al ser obligatorio y regulado, no puede prestarse sin una retribución adecuada.

Una obligación legal sin compensación suficiente

El reparto de bombonas a domicilio forma parte del servicio público esencial de suministro de gas en España, especialmente en zonas rurales, hogares vulnerables y territorios donde no existe gas natural. Sin embargo, durante años, los distribuidores han denunciado que los costes reales del servicio —transporte, personal, combustible y logística— no estaban cubiertos por la normativa vigente.

La ley obliga al Gobierno a revisar periódicamente los costes del servicio, algo que no se ha hecho dentro de los plazos establecidos. Esta falta de actualización ha provocado que las empresas asuman pérdidas al mantener el reparto a domicilio.

El fallo del Supremo

El Tribunal Supremo ha determinado que el Ejecutivo incumplió su obligación de regular y actualizar la compensación del reparto, lo que genera un desequilibrio económico injustificado para los distribuidores. Por ello, ordena al Gobierno:

  • Regular el coste real del servicio de reparto a domicilio

  • Aprobar una normativa específica en un plazo máximo de seis meses

  • Garantizar que el servicio obligatorio sea económicamente sostenible

Por qué es clave esta decisión

La sentencia protege la continuidad del reparto de bombonas, un servicio del que dependen millones de hogares en España, y evita que los repartidores trabajen a pérdidas. Además, abre la puerta a compensaciones económicas por los años en los que el servicio se prestó sin una retribución ajustada a los costes reales.

En resumen, el Gobierno deberá pagar a los butaneros porque no puede exigir un servicio público obligatorio sin garantizar su viabilidad económica, algo que ahora el Supremo le obliga a corregir.

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