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Valencia

Más de un tercio de los habitantes de València vive en zonas con alta contaminación

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València, 19 jun (EFE).- El 34,6 % de los habitantes de la ciudad de València (273.000) viven en zonas altamente contaminadas y con un valor medio anual superior al límite recomendado para la protección de la salud humana.

Así lo recoge una investigación de la Universitat Politècnica de València (UPV), que demuestra que un 43,7 % de los puntos móviles de medición en València superan el valor límite de contaminantes atmosféricos establecido por la Organización Mundial de la Salud.

El estudio concluye que los barrios con peor calidad del aire son Benicalap, Beniferri, Torrefiel, Rascanya y Benimaclet en el norte; l’Olivereta, Nou Moles, Arrancapins, Patraix y Jesús en el oeste; Malilla en el sur; el Grao y Nazaret en el este y Russafa en el centro de la ciudad.

La Unión Europea (UE) ha establecido un marco regulatorio para controlar y mejorar los niveles de calidad del aire en las ciudades (Directiva 2008/50 / CE) mediante estaciones fijas, de las que València solo cuenta con siete. El grupo de investigación de TIC contra el Cambio Climático del instituto ITACA de la UPV, junto a la empresa Mesura, la plataforma social València per l’aire y el Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, ha diseñado e instalado una red de 424 sensores móviles de dosimetría pasiva distribuidos por la ciudad para la medición de NO2 con el objetivo de evaluar la calidad del aire reportada por las estaciones fijas oficiales durante el período 2017-2019.

Los resultados obtenidos muestran que durante estos tres años el 43,7 % de los sensores móviles superaron el valor límite establecido por la Directiva de la UE así como por la OMS.  Esto indica que los niveles de calidad del aire que ofrecen las estaciones fijas no son representativos ni confiables para el monitoreo de la calidad del aire de la ciudad.

Así, las estaciones fijas que operan actualmente no brindan información precisa sobre las áreas de la ciudad donde la mayoría de la población respira aire con mayor nivel de contaminación.  Las siete estaciones no están bien ubicadas según la exposición real de la población a la contaminación, ya que no miden de forma representativa la calidad del aire en la ciudad, y solo una está ubicada en un área representativa (Russafa). El resto deberían estar instaladas en Benicalap, Arrancapins, Malilla, Nou Moles, Patraix y Torrefiel.

Los resultados de este estudio han sido publicados recientemente por la revista científica Environmental Research Letters y laa investigación ha sido posible gracias al convenio de colaboración entre la UPV, el Ayuntamiento de València y el JRC de la UE, enmarcado en la Cátedra de Governança de la ciutat de València.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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