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Consumo

Los mejores cavas de primeras marcas por menos de 5 euros

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FREEPIK
Aprovechando la cercanía de las fiestas navideñas, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado 18 vinos espumosos blancos y rosados, 17 con la denominación de origen Cava y 1 con la denominación Rioja. Todos ellos corresponden a primeras marcas de amplia distribución en supermercados; este año no se incluyen marcas blancas.

Los resultados del análisis comprenden el control del contenido de alcohol, de azúcar, la acidez volátil, la acidez total, la presencia de conservantes, como los sulfitos. Pero también de otros aditivos, como el ácido ascórbico, innecesario si se ha realizado un buen procesado y del que este año no se han encontrado restos (el año pasado se detectó en siete cavas). Los resultados incluyen además la degustación realizada por un panel de expertos catadores, el criterio más importante del análisis y en el que destacan los mejores cavas, como los siguientes, que pueden adquirirse por menos de 5 euros.

  • Bach Extrísimo Brut Nature. Calificación global: 85 puntos sobre 100. Precio medio: 4,75 euros. Alcohol medido: 11,6 %. Uva: chardonnay. Degustación: Color amarillo pajizo con tonos dorados; burbuja de tamaño medio, rosario continuo y ligera corona; intensidad media, aromas de fruta madura, pasas e higos secos, con matices de frutos secos y frutas de hueso. La versión Brut Rosado también destaca por su buena relación calidad precio.
  • Jaume Serra Brut Nature Reserva. Calificación global: 84 puntos sobre 100. Precio medio: 4,28 euros. Alcohol medido: 11,5 %. Uvas: Macabeo, Xarelllo, Parellada y Chardonnay. Degustación: Color amarillo pajizo con tonos dorados; burbuja de tamaño y presencia media, ligero rosario; aromas de intensidad media a fruta madura, con notas de levadura; en boca es equilibrado, con recuerdos de almendra amarga.

Dónde encontrar los mejores cavas

El estudio de precios muestra un amplio abanico, de 4,28 a 10,52 euros la botella, con un precio medio de 7,49 euros. Para encontrarlos más fácilmente y comparar precios puede aprovecharse la app gratuita OCU Market, que señala los precios de todo tipo de alimentos y productos en los supermercados más cercanos.

 

OCU recomienda guardar los cavas en un lugar fresco, seco y oscuro. Y enfriarlos luego con la suficiente antelación: la temperatura óptima son 8ºC, que se consiguen metiendo la botella al menos 4 horas antes de su consumo en la nevera. Luego, una vez en la mesa, debe mantenerse fresco en una cubitera con hielo y agua.

 

Por cierto, los cavas son vinos que acompañan muy bien los menús navideños. En concreto, los brut nature, extra brut y brut son los más adecuados para tomar con los platos principales de una comida o cena, especialmente los pescados, mariscos, quesos y escabeches. Son además cavas con un limitado contenido de azúcar, siempre inferior a 12 g/litro. Mientras que los cavas semisecos, por su mayor contenido de azúcar (hasta 50 g/litro), están más indicados para acompañar a los postres.

 

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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