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Mercadona ha donado 23.100 toneladas de alimentos en 2023

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Mercadona colabora con 762 entidades sociales, a las que ha donado 23.100 toneladas de alimentos en 2023

  • La compañía ha realizado un importante esfuerzo por ampliar su red de colaboración con entidades sociales, sumando en el último año 215 nuevas entidades de diversas zonas geográficas tanto en España como en Portugal
  • La donación en 2023 equivale a más de 380.000 carros de la compra
  • Mercadona también ha colaborado en campañas como la Gran Recogida de Alimentos, organizada por FESBAL el pasado noviembre, gracias a la cual entre la compañía y sus clientes se han donado 2,6 millones de euros para su transformación íntegra en alimentos

Mercadona, compañía de supermercados físicos y de venta online, ha vuelto a solidarizarse un año más con los colectivos más vulnerables y ha realizado un importante esfuerzo por ampliar su red de colaboración con entidades sociales. En 2023 ha sumado 215 nuevas entidades de diversas zonas geográficas tanto en España como en Portugal, lo que ha mejorado considerablemente la vertebración de la ayuda que ofrece la compañía. “Nos orgullece poder decir que colaboramos con 762 entidades sociales, colaboración que se ha traducido en la entrega de 23.100 toneladas de productos en el conjunto del año que equivalen a más de 380.000 carros de la compra”, apunta Laura Cruz, directora de Acción Social de la compañía.

En el caso de la provincia de Valencia, donde la compañía colabora con 50 entidades sociales, a las que en 2023 donó más de 1.410 toneladas de alimentos que equivalen a más de 23.590 carros de la compra.  El año pasado, en concreto, en la provincia de Valencia se inició la colaboración con más de 8 nuevas entidades.

La implicación de Mercadona no se ha ceñido únicamente a la donación de productos básicos. La compañía también ha colaborado en campañas de captación como la Gran Recogida de Alimentos, que organizó la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) del 24 al 30 de noviembre, gracias a la cual entre la compañía y sus “Jefes” (como internamente denomina a los clientes) se han donado 2,6 millones de euros para su transformación íntegra en alimentos.

En esta última edición, Mercadona ha puesto a disposición del proyecto un total de 1.632 tiendas en las que realizó distintas actividades de coordinación y de comunicación para que los clientes pudieran efectuar sus donaciones monetarias, en múltiplos de 1 euro, en el momento de la compra al pasar por caja. “Abogamos por esta modalidad porque permite adaptar las donaciones a las necesidades reales de los beneficiarios y, al mismo tiempo, multiplicar su eficiencia, ya que los bancos de alimentos pueden adquirir los productos que necesiten, en las cantidades oportunas y en el momento que los necesiten”, aclara Laura Cruz.

 

Además, la compañía lleva años apostando también por la progresiva implantación y colaboración a través de las Tarjetas Sociedad, herramienta que permite canalizar la ayuda a los usuarios dando la posibilidad de realizar su compra total, de frescos y secos, en el supermercado. “Este movimiento contribuye a dignificar el acto de compra, integrar al usuario y contribuir a mejorar su situación de vulnerabilidad”, apostilla la directiva.

 

Una política de acción social sostenible integrada en la estrategia de RSE

Mercadona mantiene un compromiso constante con los entornos en los que tiene presencia e impulsa, año tras año, iniciativas sociales, medioambientales y de gobernanza responsables, que impacten positivamente en su actividad. En este marco, la compañía es desde 2011 socia del Pacto Mundial de Naciones Unidas España, iniciativa mediante la cual la Organización de las Naciones Unidas promueve los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En esta línea, Mercadona mantiene activo un Plan de Acción Social propio con el que, año tras año, refuerza sus vínculos con la sociedad a través de valores que considera irrenunciables, como el diálogo, la transparencia y la escucha activa. Mediante ellos, construye relaciones estables en las zonas en las que tiene presencia, apuesta por la cercanía y la proximidad y estrecha los vínculos para detectar sus necesidades específicas y aportar soluciones concretas fruto del consenso y del entendimiento mutuo.

Asimismo, Mercadona continúa desarrollando su Proyecto Trencadís, mediante el cual colabora en la incorporación laboral de personas con discapacidad intelectual que fabrican los murales decorativos ubicados en la sección de pescadería de las tiendas.

Otra línea estratégica del Plan de Responsabilidad Social de Mercadona es la sostenibilidad medioambiental. Para ello, Mercadona cuenta con un Sistema de Gestión Ambiental propio enfocado en 3 ejes principales: producción sostenible, economía circular y descarbonización. En estos 3 ejes se incluyen líneas de actuación específicas, como por ejemplo la optimización logística, la eficiencia energética, el bienestar animal y la prevención, gestión y valorización de residuos. En ese sentido destaca que Mercadona, junto a sus proveedores, trabaja en el Proyecto de Distribución Urbana Sostenible y la mejora de la calidad del aire en las ciudades mediante camiones y furgonetas propulsados por tecnologías más limpias y eficientes.

Pensando en la movilidad sostenible de “El Jefe”, la empresa dispone ya de 1.350 plazas de aparcamiento con Puntos de Carga para Vehículos Eléctricos (PCVE) ubicadas en los parkings de más de 500 tiendas. Mercadona comenzó a instalar estos puntos de carga en 2017, con la implantación del Modelo de Tienda Eficiente, y prevé seguir aumentando esta cifra en los próximos años. Del mismo modo, continuará instalando paneles solares en sus tiendas como ejemplo de apuesta por la inversión en energías renovables.

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Vuelta a la rutina: 7 hábitos para conseguir un hogar más saludable este otoñoVuelta a la rutina: 7 hábitos para conseguir un hogar más saludable este otoño

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Septiembre siempre pilla un poco a contrapié. Las maletas todavía por deshacer, la nevera vacía, y esa sensación de que la casa ha estado «en modo verano» demasiado tiempo: ventanas cerradas en las horas de más calor, polvo acumulado en rincones que en agosto ni se pisan, y una rutina de limpieza que se fue de vacaciones antes que nosotros. Retomar el ritmo no va solo de horarios y agendas, también va de que el sitio donde vives vuelva a funcionar como toca. Uno de los primeros puntos que conviene revisar es cómo mejorar la calidad del aire en casa, algo que en otoño se nota más de lo que parece porque empezamos a ventilar menos por el frío y a encender la calefacción antes de lo previsto. Desde Generali insisten en que buena parte de los problemas respiratorios y alérgicos que se disparan en esta época tienen mucho que ver con el aire que respiramos dentro de casa, no solo con el de la calle. Y tiene sentido: pasamos ahí más horas de las que solemos calcular.

Aquí van siete hábitos que, aplicados con constancia y no como un propósito de un solo fin de semana, marcan una diferencia real en cómo se vive el otoño en casa.

Septiembre siempre pilla un poco a contrapié. Las maletas todavía por deshacer, la nevera vacía, y esa sensación de que la casa ha estado «en modo verano» demasiado tiempo: ventanas cerradas en las horas de más calor, polvo acumulado en rincones que en agosto ni se pisan, y una rutina de limpieza que se fue de vacaciones antes que nosotros. Retomar el ritmo no va solo de horarios y agendas, también va de que el sitio donde vives vuelva a funcionar como toca. 

Uno de los primeros puntos que conviene revisar es cómo mejorar la calidad del aire en casa, algo que en otoño se nota más de lo que parece porque empezamos a ventilar menos por el frío y a encender la calefacción antes de lo previsto. Desde Generali insisten en que buena parte de los problemas respiratorios y alérgicos que se disparan en esta época tienen mucho que ver con el aire que respiramos dentro de casa, no solo con el de la calle. Y tiene sentido: pasamos ahí más horas de las que solemos calcular. 

Aquí van siete hábitos que, aplicados con constancia y no como un propósito de un solo fin de semana, marcan una diferencia real en cómo se vive el otoño en casa. 

  1. Ventilar con cabeza, no por costumbre

Abrir las ventanas diez minutos todas las mañanas sigue siendo el gesto más rentable de todos, pero el momento importa tanto como el gesto en sí. En otoño, ventilar a primera hora, cuando el aire exterior está más limpio y todavía no ha subido la contaminación del tráfico, rinde mejor que hacerlo a media tarde. Si vives cerca de una calle con mucho movimiento, prueba a desplazar esos diez minutos a última hora de la noche o a primera hora, antes de que la ciudad se ponga en marcha. 

  1. Revisar los filtros antes de encender la calefacción

Este es de esos hábitos que todo el mundo pospone hasta que ya hace frío de verdad. Los filtros de la calefacción, del aire acondicionado o de cualquier purificador que tengas en casa acumulan polvo y ácaros durante meses sin que nadie los mire, y encender el sistema sin limpiarlos antes es literalmente repartir esa acumulación por toda la casa en cuanto arranca el motor.  

Un cambio o una limpieza a fondo justo ahora, antes del primer día de frío, evita que los primeros días de calefacción vengan acompañados de esa sensación de aire cargado y algo de picor de garganta. 

  1. Plantas que de verdad ayudan (y las que no)

No todas las plantas de interior hacen el mismo trabajo, y conviene no dejarse llevar solo por lo bonitas que quedan en una estantería. 

  • La lengua de suegra sigue siendo de las pocas plantas que liberan oxígeno también por la noche. 
  • El potos tolera bien la falta de luz de otoño y ayuda a filtrar compuestos volátiles comunes en pinturas y muebles. 
  • La cinta es prácticamente indestructible y funciona bien en pasillos o baños sin apenas luz natural. 

No van a sustituir a una buena ventilación, pero suman, y de paso dan algo de vida a espacios que en esta época tienden a quedarse más apagados. 

El error de amontonarlas todas en un mismo rincón 

Repartir dos o tres plantas por distintas zonas de la casa funciona mejor que concentrar diez en el salón. El aire circula por toda la vivienda, no solo por donde tienes la maceta grande. 

  1. Textiles de verano, fuera de la vista

Las fundas de sofá ligeras, las cortinas finas, la ropa de cama de algodón fresco: todo eso ha estado acumulando polvo, ácaros y humedad residual del verano sin que lo notemos. Guardarlo bien limpio y seco, en bolsas cerradas, evita que se convierta en un foco de alérgenos durante los meses que no se usa, y de paso deja sitio libre para sacar los textiles de entretiempo sin amontonar todo en el mismo armario. 

  1. La humedad, la protagonista silenciosa del otoño

Con las primeras lluvias y menos ventilación, la humedad relativa dentro de casa sube casi sin que te des cuenta, y ahí es donde aparecen el moho y los ácaros con más facilidad. Un higrómetro barato (cuestan poco más que un termómetro normal) te da un dato objetivo en vez de fiarte de la sensación, y mantener la humedad entre el 40% y el 60% es la horquilla que casi todos los especialistas recomiendan. 

  1. Limpieza en profundidad, no solo superficial

Pasar la aspiradora dos veces por semana está bien, pero el otoño pide algo más de fondo: colchones, cortinas gruesas, alfombras que llevan meses sin moverse de sitio. No hace falta hacerlo todo el mismo día, repartirlo en pequeñas tareas a lo largo de dos o tres semanas es mucho más sostenible que dedicar un sábado entero y no repetirlo hasta primavera. 

  1. Escuchar lo que dice tu propio cuerpo

Si al llegar a casa te sientes más cansado, con la nariz cargada sin motivo aparente o te cuesta concentrarte en el salón más que en cualquier otro sitio, esas señales suelen ir antes que cualquier dato técnico. El cuerpo suele notar un ambiente cargado antes de que lo confirme un aparato de medición, así que no está de más hacerle caso. 

Ninguno de estos siete hábitos exige una reforma ni una inversión grande. Van de repetir pequeños gestos con algo de criterio, y de entender que un hogar saludable en otoño no depende de un golpe de limpieza puntual, sino de mantener esa atención durante toda la temporada. 

 

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