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Muere el actor Chete Lera en un accidente de tráfico a los 72 años

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Muere el actor Chete Lera en un accidente de tráfico a los 72 años
Chete Lera Abre los ojos

El actor Chete Lera (La Estrada, Pontevedra, 72 años) murió el jueves por la tarde en un accidente de tráfico en el municipio malagueño de Rincón de la Victoria. Según han informado los servicios de emergencias de la Junta de Andalucía, su coche se salió de la calzada y cayó por un desnivel de unos 50 metros hasta una zona de viveros. Era el único ocupante del vehículo y cuando llegaron los equipos médicos, ya había fallecido. El cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Málaga, donde el sábado se le practicará la autopsia. Por ahora se desconocen las causas del siniestro.

Era el primero de 11 hermanos, entre los cuales también destaca el escritor Antonio Fernández Lera. Antes de dedicarse a la actuación trabajó como ingeniero aeronáutico y empleado de banca, para luego de una crisis pasar a estudiar psicología e interpretación. Así llegaron sus primeros papeles sobre las tablas, especializándose en obras de teatro alternativo y siendo un rostro recurrente en los espectáculos de vanguardia de Rodrigo García.

Muere el actor Chete Lera en un accidente de tráfico a los 72 años

El actor deja tras de sí una larga lista de actuaciones en el mundo de la interpretación. Participó en películas emblemáticas del cine español como La ardilla roja (1992), dirigida por Julio Medem; Secretos del corazón (1996), de Montxo Armendáriz; Familia (1996) y Barrio (1998), de Fernando León de Aranoa; Abre los ojos (1997), de Alejandro Amenábar; Flores de otro mundo (1998), de Icíar Bollaín; Plenilunio (2000), de Imanol Uribe. Ganó el premio al mejor actor del Festival de Málaga de 2002 junto al resto del reparto de la película Smoking Room, de de Julio Wallovits y Roger Gual.

Además del cine, desarrolló también una larga carrera en los escenarios y estuvo especialmente implicado en el teatro alternativo y de vanguardia.

 

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Cultura

Biffy Clyro desata una noche de puro rock en el Auditorio Roig Arena de València

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La banda escocesa ofrece un concierto lleno de contrastes, alternando descargas de rock contundente con baladas cargadas de emoción

València, 3 de febrero de 2026Biffy Clyro ha firmado este martes una de las noches de rock más intensas de la temporada en el Auditorio Roig Arena, donde ha vuelto a demostrar por qué es una de las bandas más influyentes del rock contemporáneo. El trío escocés ha desplegado un directo vibrante, repleto de contrastes sonoros y emocionales, ante un público entregado desde el primer acorde.

La formación liderada por Simon Neil (voz y guitarra) junto a los hermanos Ben y James Johnston atraviesa una etapa especial en esta gira. La ausencia temporal de James Johnston, apartado de los escenarios por motivos de salud, ha sido cubierta por Naomi Macleod, que ha asumido el bajo con solvencia y presencia escénica, aportando solidez al sonido del grupo sin perder su esencia.

Un arranque cargado de energía

Antes de la salida de Biffy Clyro, el público pudo disfrutar del directo de Bartees Strange, que calentó la sala con su propuesta de indie rock. Minutos después, la banda escocesa irrumpió en el escenario con la fuerza de “A Little Love”, uno de los temas destacados de su reciente álbum Futique, muy bien recibido por la crítica.

El arranque continuó con “Hunting Season” y “That Golden Rule”, una combinación explosiva que marcó el tono inicial del concierto, dominado por riffs potentes y una ejecución impecable.

De la furia eléctrica a la emoción más íntima

Tras el impacto inicial, Biffy Clyro dio paso a un registro más introspectivo con “Shot One” y la aclamada “Space”, una de las baladas más queridas por sus seguidores. La respuesta del público fue inmediata, acompañando cada verso en una atmósfera cargada de emoción.

La electricidad regresó con “Wolves of Winter” y “Tiny Indoor Fireworks”, para volver a bajar las revoluciones con “Goodbye”. Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con “Friendshipping”, que Simon Neil dedicó expresamente a James Johnston, arrancando una ovación unánime del auditorio.

Un tramo final apoteósico

El concierto avanzó hacia su fase más coral con “Biblical”, “A Thousand and One” y “Different People”, hasta alcanzar uno de los puntos álgidos con “A Hunger in Your Haunt”, coreada con fuerza por todo el recinto. La intensidad continuó con “Black Chandelier”, un tema que creció en energía hasta un estribillo celebrado por el público.

El reconocimiento inmediato de los primeros acordes de “Mountains” desató uno de los momentos más eufóricos de la noche. Después, la banda volvió a la intimidad con “Two People in Love” y “Machines”, equilibrando la intensidad emocional del concierto.

El cierre fue una auténtica celebración del rock con “The Captain”, donde la banda exhibió su excelencia instrumental, seguida de “Living Is a Problem Because Everything Dies” y “Bubbles”. Finalmente, “Many of Horror” puso el broche de oro a una noche inolvidable, confirmando a Biffy Clyro como una de las grandes referencias del rock actual.

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