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Estos son los países más felices del mundo

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El Instituto Gallup ha publicado cuáles son los países más felices del mundo en su estudio anual sobre la felicidad. Ha abordado el tema desde diversos prismas, mediante un trabajo multidisciplinar capaz de diseccionar de manera atinada las múltiples aristas que conforman una de los mayores aspiraciones sociales de todo el mundo.

Los países más felices del mundo

Finlandia ha sido nombrado el país más feliz del mundo por séptimo año consecutivo, mientras que España ha descendido al puesto 36 y Afganistán ha repetido en el último lugar, según el World Happiness Report 2024 (Informe sobre la Felicidad en el Mundo 2024), patrocinado por las Naciones Unidas a través de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible, presentada por el entonces Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, en 2012.

Este informe anual clasifica la felicidad global en más de 140 países de todo el mundo. La clasificación se basa en seis factores: apoyo social, ingresos, salud, libertad, generosidad y ausencia de corrupción. Los resultados, publicados el miércoles con motivo del Día Internacional de la Felicidad de la ONU, se basan en datos de la Gallup World Poll analizados por algunos de los principales científicos del bienestar del mundo.

Más de 140 países en la lista

Los expertos utilizan las respuestas de personas de más de 140 países para clasificar a los países «más felices» del mundo. El informe de este año es el primero que incluye clasificaciones separadas por grupos de edad. En este sentido, cabe destacar que la felicidad ha disminuido tanto entre los jóvenes norteamericanos que ahora son menos felices que sus mayores. Estas bajas puntuaciones han desplazado a los Estados Unidos hacia fuera de los 20 primeros puestos de la lista general por primera vez desde que se publicó el informe en 2012.

Serbia (37º) y Bulgaria (81º) han registrado los mayores aumentos en las puntuaciones medias desde que fueron medidas por primera vez en 2013. Los dos siguientes países que registran los mayores aumentos son Letonia (46º) y Congo (Brazzaville) (89º), con subidas de 44 y 40 puestos, respectivamente, entre 2013 y 2024. El CEO de Gallup, Jon Clifton, dijo que los datos del informe «ofrecen algo más que clasificaciones nacionales; proporcionan análisis y asesoramiento para la planificación y la formulación de políticas basadas en pruebas.»

Los últimos hallazgos sugieren que la felicidad ha disminuido entre los jóvenes de 15 a 24 años en América del Norte, Europa Occidental, Medio Oriente/África del Norte y Asia Meridional desde 2019, dicen los investigadores.

«Reuniendo los datos disponibles sobre el bienestar de los niños y adolescentes de todo el mundo, documentamos caídas desconcertantes especialmente en América del Norte y Europa Occidental. Pensar que, en algunas partes del mundo, los niños ya están experimentando el equivalente a una crisis de la mediana edad exige una acción política inmediata», dijo Jan-Emmanuel De Neve, director del Centro de Investigación del Bienestar de Oxford y editor del Informe Mundial sobre la Felicidad.

La lista de los 10 países más felices

Así queda el top 10 de los países más felices del mundo:

1. Finlandia (7.741)

2. Dinamarca (7.583)

3. Islandia (7.525)

4. Suecia (7.344)

5. Israel (7.341)

6. Países Bajos (7.319)

7. Noruega (7.302)

8. Luxemburgo (7.112)

9. Suiza (7.060)

10. Australia (7.057)

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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