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Salud y Bienestar

Científicos desmienten la vinculación entre paracetamol en el embarazo y autismo que sugiere Trump

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El paracetamol es uno de los antipiréticos más utilizados en el mundo. / Sam Cat | Flickr

En las últimas semanas, la administración Trump ha generado polémica al sugerir que el consumo de paracetamol durante el embarazo podría estar relacionado con un mayor riesgo de autismo en los hijos. Sin embargo, un análisis publicado por Agencia SINC aclara que esta hipótesis carece de respaldo científico sólido. Los investigadores coinciden: no hay pruebas concluyentes de que el paracetamol cause autismo, y advierten que difundir mensajes alarmistas puede tener efectos negativos en la salud pública.


Las declaraciones de Trump y el impacto mediático

Durante un acto público, Donald Trump aseguró: “Creo que hemos encontrado una respuesta al autismo”, aludiendo a un supuesto vínculo entre el uso de Tylenol (paracetamol en Estados Unidos) durante la gestación y el desarrollo de trastorno del espectro autista (TEA). Además, se refirió al leucovorin (ácido folínico) como un posible tratamiento o prevención.

Las palabras del expresidente estadounidense tuvieron un eco inmediato en medios y redes sociales. No obstante, especialistas recuerdan que los estudios que apuntan a una asociación entre el paracetamol prenatal y el autismo son observacionales, no demuestran causalidad y presentan limitaciones metodológicas importantes.


¿Qué dice la ciencia sobre el paracetamol y el embarazo?

Consenso actual: no existe una relación causal

Según destacan los expertos citados por Agencia SINC, no hay evidencias sólidas que demuestren que el paracetamol utilizado bajo supervisión médica y en dosis recomendadas provoque autismo. De hecho, los estudios más amplios y rigurosos descartan un efecto causal directo.

En investigaciones que comparan a hermanos —donde uno fue expuesto al fármaco y otro no— no se ha observado un mayor riesgo de autismo en los primeros. Este tipo de análisis refuerza la idea de que otros factores genéticos y ambientales son los responsables de las asociaciones observadas.

Limitaciones de los estudios que sugieren un vínculo

Los trabajos que han señalado una posible relación presentan varios problemas:

  • Muchas mujeres toman paracetamol para tratar fiebre o infecciones, que por sí mismas podrían afectar al desarrollo fetal.

  • La cantidad de fármaco consumido y el momento del embarazo en que se administra son variables difíciles de medir con precisión.

  • Los factores de confusión no siempre están controlados, lo que puede distorsionar los resultados.

  • En estudios con ajustes más estrictos, la relación entre paracetamol y autismo desaparece.

El farmacólogo Ian Douglas, de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, recuerda que es casi imposible aislar el efecto del fármaco de otras variables, y que los datos más robustos no apoyan la hipótesis de causalidad.

Seguridad reconocida en la práctica médica

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) y otros organismos internacionales mantienen que el paracetamol es uno de los analgésicos más seguros durante el embarazo, siempre que se utilice en las dosis recomendadas. En la práctica clínica, ha sido recetado durante décadas sin señales claras de daño fetal.

El verdadero riesgo, señalan los especialistas, es que el alarmismo lleve a las embarazadas a evitar tratar fiebre o dolor, condiciones que sí pueden afectar al embarazo y al bienestar del feto.


La genética: pieza clave en el autismo

La mayoría de los estudios apuntan a que los factores genéticos tienen un peso determinante en el autismo. Se han identificado decenas de genes asociados con el trastorno, lo que indica que su origen es complejo y multifactorial.

En este contexto, atribuir el autismo a un solo factor farmacológico resulta simplista y poco realista. Como subraya Agencia SINC, los datos genéticos contradicen la idea de una relación directa entre paracetamol y TEA.


El leucovorin: una alternativa sin evidencia sólida

El leucovorin, mencionado por Trump como posible tratamiento, ha mostrado resultados modestos en algunos ensayos con niños diagnosticados con autismo, pero no existen pruebas de que funcione como medida preventiva durante el embarazo. Por tanto, su uso sigue siendo experimental y no sustituye las recomendaciones médicas oficiales.


El peligro del alarmismo en salud pública

Difundir hipótesis no confirmadas puede tener consecuencias graves:

  • Generar miedo en las embarazadas que necesitan recurrir al paracetamol por indicación médica.

  • Provocar que algunas mujeres opten por no tratar síntomas como fiebre, que sí pueden implicar riesgos reales para el embarazo.

  • Alimentar estigmas y culpas injustas hacia las madres.

  • Desviar la atención de investigaciones serias sobre los factores genéticos y ambientales que influyen en el autismo.

La psicóloga Monique Botha, también citada por Agencia SINC, advierte: “El alarmismo solo impedirá que las mujeres accedan a la atención que necesitan y reavivará el patrón de culpabilizar a las madres por el autismo”.


Recomendaciones para embarazadas y profesionales

Para embarazadas

  • Usar paracetamol únicamente bajo indicación médica.

  • Evitar la automedicación y respetar siempre las dosis prescritas.

  • Consultar con el especialista ante síntomas persistentes o fiebre alta.

Para profesionales de la salud y periodistas

  • Verificar siempre la solidez científica de los estudios antes de difundirlos.

  • Explicar de manera clara la diferencia entre correlación y causalidad.

  • Transmitir mensajes que eviten alarmismos innecesarios.

  • Destacar la importancia de la genética y de los múltiples factores implicados en el autismo.


Conclusión

La evidencia científica actual descarta que exista una relación causal entre el uso de paracetamol en el embarazo y el autismo. Los expertos subrayan que, utilizado correctamente, el fármaco sigue siendo seguro para las embarazadas.

El reportaje de Agencia SINC pone en valor la importancia de informar con rigor y evitar la difusión de mensajes simplistas o alarmistas. Entender cómo funciona la investigación científica es fundamental para proteger tanto la salud pública como la confianza en la medicina.

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Pastillas para el colesterol (estatinas): qué efectos secundarios son reales y cuáles son mito, esto dice la ciencia

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Las estatinas son uno de los medicamentos más recetados en el mundo para reducir el colesterol y prevenir enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, en los últimos años han surgido dudas sobre sus posibles efectos secundarios, especialmente en relación con la memoria, el estado de ánimo o la función sexual. Ahora, una de las revisiones científicas más completas publicadas hasta la fecha aporta nuevas respuestas y desmonta muchos de los mitos que rodean a estos fármacos.

Un amplio análisis internacional concluye que las estatinas no causan la mayoría de los efectos secundarios que con frecuencia se les atribuyen, como pérdida de memoria, depresión, problemas sexuales o trastornos del sueño. Los resultados, publicados en la revista científica The Lancet, refuerzan la seguridad de estos medicamentos y su papel clave en la prevención de infartos y accidentes cerebrovasculares.

Qué son las estatinas y por qué se recetan

Las estatinas son fármacos utilizados para reducir los niveles de colesterol LDL, conocido como colesterol “malo”. Al disminuir este tipo de colesterol en sangre, ayudan a prevenir la formación de placas en las arterias y reducen de forma significativa el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo. Se estima que provocan alrededor de 20 millones de fallecimientos al año, lo que representa aproximadamente una cuarta parte de todas las muertes globales. En este contexto, el uso de estatinas se ha convertido en una herramienta fundamental para la prevención, tanto en personas con riesgo elevado como en pacientes que ya han sufrido eventos cardiovasculares.

A pesar de su eficacia, el temor a los posibles efectos secundarios ha llevado a algunas personas a rechazar o abandonar el tratamiento, lo que puede aumentar el riesgo de complicaciones graves.

La revisión científica más completa sobre los efectos secundarios de las estatinas

El nuevo análisis ha sido elaborado por investigadores de la Universidad de Oxford y se considera una de las revisiones más exhaustivas realizadas hasta ahora sobre la seguridad de las estatinas.

Los científicos analizaron datos de 23 grandes ensayos clínicos aleatorizados que incluían a más de 150.000 participantes. En 19 de estos estudios se comparó el uso de estatinas frente a placebo, mientras que en otros cuatro se evaluó el efecto de tratamientos más intensivos frente a otros menos intensivos.

Los resultados muestran que la mayoría de los síntomas que aparecen en los prospectos como posibles efectos secundarios se registraron con una frecuencia similar tanto en quienes tomaban estatinas como en quienes recibían placebo. Esto sugiere que, aunque algunas personas puedan experimentar esos síntomas durante el tratamiento, no existe evidencia sólida de que sean causados por el medicamento.

Estatinas y memoria: qué dice la evidencia científica

Uno de los temores más extendidos es la posible relación entre estatinas y pérdida de memoria o deterioro cognitivo. Sin embargo, el análisis no encontró diferencias significativas entre quienes tomaban estatinas y quienes no.

Por ejemplo, el número de informes anuales de problemas de memoria fue del 0,2% en ambos grupos. Esto indica que estos síntomas pueden aparecer con la edad o por otros factores, pero no hay pruebas de que estén provocados por las estatinas.

Tampoco se observó un aumento del riesgo de demencia en las personas tratadas con estos medicamentos.

Efectos sobre la libido y la función sexual

Otro de los puntos que más preocupa a los pacientes es la posible relación entre estatinas y disfunción sexual o eréctil. Según el estudio, no se detectó un incremento significativo de estos problemas en las personas que tomaban estatinas en comparación con quienes recibían placebo.

Los investigadores subrayan que la disfunción sexual puede tener múltiples causas, entre ellas la propia enfermedad cardiovascular, la edad o factores psicológicos, por lo que atribuirla directamente a las estatinas no está respaldado por la evidencia científica.

Depresión, sueño y otros síntomas: mitos frecuentes

La revisión también analizó otros síntomas que con frecuencia se atribuyen a estos fármacos, como depresión, trastornos del sueño, fatiga, náuseas, dolor de cabeza o aumento de peso. En ninguno de estos casos se observó un aumento significativo del riesgo asociado al uso de estatinas.

Los expertos señalan que muchos de estos síntomas son comunes en la población general, especialmente en personas con factores de riesgo cardiovascular, por lo que pueden aparecer independientemente del tratamiento.

Qué efectos secundarios sí se han detectado

Aunque el balance general es positivo, los investigadores sí identificaron algunos efectos secundarios reales, aunque poco frecuentes. Entre ellos destaca un ligero aumento en las alteraciones de los análisis de sangre del hígado, aproximadamente en un 0,1% de los casos.

Sin embargo, estas alteraciones no se tradujeron en un aumento de enfermedades hepáticas graves, como hepatitis o insuficiencia hepática. En la mayoría de los casos, se trata de cambios leves y reversibles.

También se ha observado en investigaciones previas que las estatinas pueden provocar un pequeño aumento de los niveles de azúcar en sangre, lo que podría adelantar la aparición de diabetes en personas con alto riesgo. Aun así, los expertos insisten en que los beneficios cardiovasculares superan ampliamente este riesgo en la mayoría de los pacientes.

Un medicamento clave que ha salvado millones de vidas

Los investigadores recuerdan que las estatinas llevan más de 30 años utilizándose y han salvado millones de vidas en todo el mundo. Se trata de uno de los tratamientos más estudiados y con mayor evidencia científica en medicina cardiovascular.

La preocupación por los efectos secundarios ha llevado a algunos pacientes a interrumpir el tratamiento, lo que puede aumentar el riesgo de infarto o ictus. Por ello, los expertos recomiendan no suspender la medicación sin consultar con un profesional sanitario.

Por qué es importante combatir la desinformación sobre las estatinas

La difusión de información incompleta o errónea sobre los efectos secundarios de las estatinas puede generar miedo en los pacientes y reducir la adherencia al tratamiento. Este nuevo análisis pretende ofrecer datos sólidos que ayuden a tomar decisiones informadas.

Los especialistas subrayan que conocer los posibles efectos reales permite a médicos y pacientes valorar mejor los riesgos y beneficios. En la mayoría de los casos, el beneficio de reducir el riesgo cardiovascular supera con creces la probabilidad de efectos adversos.

Además, los ensayos analizados fueron de gran tamaño, con seguimiento de los pacientes durante varios años y con metodología doble ciego, lo que refuerza la fiabilidad de los resultados.

Qué deben hacer los pacientes que toman estatinas

Las personas que toman estatinas y tienen dudas sobre sus efectos secundarios deben consultar con su médico antes de tomar cualquier decisión. Cada caso es diferente y el tratamiento se prescribe en función del riesgo cardiovascular individual.

Los expertos insisten en que, para la mayoría de los pacientes, estos medicamentos siguen siendo una herramienta fundamental para prevenir infartos y accidentes cerebrovasculares. Mantener hábitos de vida saludables, controlar el colesterol y seguir las recomendaciones médicas sigue siendo clave para reducir el riesgo cardiovascular.

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