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Cultura

La ilustradora valenciana Paula Bonet denuncia que el desconocido al que denunció sigue acosándola

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paula bonet acosador

València, 15 sep (EFE/OP).- La ilustradora de Vila-real Paula Bonet ha denunciado en las redes sociales que el hombre desconocido al que hace un año denunció por acoso, ha vuelto a hacerlo, al haber descubierto la ubicación de su nuevo taller en Barcelona.

La artista, residente en esa ciudad y quien se encuentra promocionando su libro «La anguila», ha asegurado que esta persona «ha impuesto su presencia de nuevo saltándose la orden de alejamiento» que dictó una jueza.

«Llegó con flores. A veces dice que quiere cortarme en trocitos, otras veces se agarra a la ventana de mi despacho a la una de la mañana mientras yo trabajo para que le explique qué me pasa, porque no me entiende, dice», ha afirmado en una publicación en Instagram.

Señala que ella no le responde, solo pega un grito, le pide que se vaya y llama al 112, y que ha llegado a hacerlo hasta tres veces en un mismo día, mientras sigue a la espera de juicio contra esta persona.

La ilustradora ha pedido disculpas por los correos y mensajes que tiene sin responder, las reuniones aplazadas o el estado de ánimo que se hayan podido encontrar las personas con las que se ha cruzado esta última semana, también, y sobre todo, en el marco de la Feria del Libro de Madrid, donde ha estado firmando libros.

También ha agradecido la fortaleza de sus alumnas de la semana pasada, pues «también ellas tuvieron que lidiar con la amenaza mientras trabajaban en el taller La Madriguera», así como el apoyo de sus personas queridas y de su abogada, Carla Vall, sin las que «esto seria imposible de afrontar», afirma.

Bonet denunció en septiembre de 2020 que estaba sufriendo acoso desde hace más de un año por parte de un hombre desconocido que asiste a sus charlas y le envía «decenas» de correos electrónicos con insultos, entre otras acciones.

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El tesoro oculto del caballo del Parterre

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Enero de 1891. El Parterre de la ciudad de València, construido décadas antes, colocaba la estatua ecuestre del Rey Jaume I. Ocupaba en el centro el lugar en el que en un principio debía ir también una gran fuente monumental y que finalmente no se llevó a cabo. Un jardín que ha llegado a nuestros días después que fuera remodelado tras la riada que arrasó Valencia en 1957.

La imponente obra parece dominar desde lo alto la ciudad del Turia gracias al trabajo de los hermanos escultores Agapito y Venancio Vallmitjana y que fue fundida gracias a 5 cañones y un obús enviados desde Peñíscola junto a 15 toneladas de bronce.

Pero cabe destacar como dato curioso que el caballo sobre el que descansa el rey existió en realidad. Muchos podrían pensar que salió de la imaginación de sus autores. Pero nada más lejos de la realidad. Ese animal, el que sirvió de modelo y que quedaría inmortalizado para la posteridad pertenecía a un transportista vecino del barrio de Marxalenes llamado Rafael Martí, y que era un antiguo soldado.

Cuentan que estaba orgulloso de que su bello ejemplar llevara para siempre al monarca y por ese motivo solía acercarse a menudo al taller de los escultores para ver cómo avanzaba la obra.

Dicen que Martí era un hombre orgulloso de su pasado ya que había servido a la patria y conservaba como un tesoro todas sus condecoraciones, medallas, uniformes e incluso su preciada gorra de soldado miñón, una especie de milicia urbana que hacía frente a los delincuentes.

Nunca iba sin su gorra, prenda por la que era conocido por los vecinos. Y tampoco la olvidó el día que fue a ver como por fin introducían el metal en el molde. En ese momento presa de la emoción y la alegría lanzó la gorra hacia el cielo para celebrar la finalización de la obra.

Lo que había olvidado era que en el interior de esa gorra guardaba la paga correspondiente por un año de trabajo. La gorra cayó en el vientre del caballo de bronce y quedó fundida junto al resto para dar forma a la figura ecuestre que hoy podemos contemplar en la Plaza de Alfonso el Magnánimo.

El tesoro del caballo del Parterre del que se habla desde hace siglos forma parte de su piel, una piel fundida con cañones, un obús, bronce y unas mil pesetas que pertenecieron a este soldado, toda una fortuna para aquella época.

El paso de los años hace que en ocasiones realidad y leyenda se mezclen formando historias y mitos como el de Martí y el tesoro del caballo del Rey Jaume I. Historias y mitos que forjan el alma de una ciudad.

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