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Cultura

Paz Castelló, escritora: «Las mejores historias están ahí fuera, en la calle, solo hay que saber descubrirlas»

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Camila y Nora son dos mujeres muy diferentes, pero tienen algo en común: a las dos las utilizaron los hombres de su pasado y ahora no tienen miedo a enfrentarse a ellos.

Camila es ese tipo de mujer que no sabe lo fuerte que es hasta que tiene que ponerse a prueba a sí misma. Sin embargo, todo cambia el día que decide separarse de su marido y llega a sus manos el acuerdo de divorcio sospechosamente ventajoso para ella. Mientras investiga sobre las intenciones ocultas de su expareja, conoce a Nora, una joven estudiante que lleva años guardando un secreto y llega a Alicante en busca venganza. La especial relación que surge entre ellas revolucionará sus vidas.

‘Ninguna de nosotras tendrá compasión’ (Ed. B) es la última obra de Paz Castelló. Novela negra que respira sensualidad en cada página y en la que sus protagonistas se verán envueltas en una red de mentiras, estafas y amenazas que les demostrará su fortaleza.

Si miramos en la Wikipedia descubrimos que Paz Castelló Alberola es una escritora y periodista alicantina, licenciada en Derecho, ganadora en el año 2018, del Galardón Letras del Mediterráneo​ en la modalidad de Narrativa, con su novela, ‘Dieciocho meses y un día’.

Pero hay otras muchas cosas sobre ella que no vienen en la wikipedia. Por eso Official Press ha hablado con ella, para descubrir más sobre su obra, sobre el misterioso mundo de la novela negra y muchas otras cosas que deberás descubrir en esta entrevista.

#Entrevista OP a Paz Castelló

 

– ¿En qué se inspira Paz Castelló a la hora de escribir?

Tengo una mirada inquieta y crítica del mundo. La vida cotidiana puede resultar muy inspiradora, tanto en tramas como en personajes si sabes mirarla de la forma adecuada. Las mejores historias están ahí fuera, en la calle, solo hay que saber descubrirlas porque, a menudo, nos pasan desapercibidas. Mi carácter observador y meticuloso, me ayuda mucho en la labor de analizar el día a día. Proceso la realidad en modo escritora y siempre estoy atenta a esos detalles que la vida nos ofrece para crear una buena historia o un personaje carismático.

–Después de cuatro novelas llega ‘Ninguna de nosotras tendrá compasión’

Dicen que no hay quinto malo y me gusta pensar que así es con respecto a esta historia que es muy potente y cautivadora al mismo tiempo. La voz de dos mujeres diferentes, Camila y Nora, que entablan una relación y que deciden tomar las riendas de su vida a través de una venganza, es una narración en la que muchos lectores van a quedar atrapados. A las dos les han hecho daño los hombres de su vida y deciden que tienen que hacer algo al respecto. Misterio y sensualidad a partes iguales. Creo que esta quinta novela es muy madura y elaborada. Mantiene el equilibrio perfecto entre erotismo y perversión. Un thriller psicológico que me resultó apasionante escribir y que está gustando mucho. Hemos alcanzado la segunda edición en un solo mes.

–Si tuvieras delante a un futuro lector qué le dirías para que se leyera tu novela

Que es una novela atrevida, fuerte y emotiva al mismo tiempo. Si ese lector busca una historia que le quite el sueño, que le ponga los pelos de punta, que le excite y que le dé pena terminar porque le haya secuestrado, ‘Ninguna de nosotras tendrá compasión’ (Ed. B) es sin duda esa historia.

–Tus tramas transcurren en la Comunitat Valenciana, a diferencia de otros escritores que las ubican en Madrid, Barcelona, Londres, Nueva York…

‘Ninguna de nosotras tendrá compasión’ transcurre en Alicante como escenario principal, pero hay otros muchos. Manhattan, Barcelona, Oviedo, Lugones, por ejemplo.

‘La llave 104’ también transcurre en un pueblo imaginario de la costa levantina, pero la infancia de la protagonista se desarrolla en Cachorrilla, un diminuto pueblo extremeño.

‘Dieciocho meses y un día’, novela premiada por la Diputación de Castellón, se centra en Peñíscola porque era un requisito para poder optar al premio, que la localización fuera castellonense. Pero la protagonista es de origen madrileño. En realidad, me gusta jugar con diferentes localizaciones, aunque siempre tenga como referencia, de alguna manera, la Comunidad Valenciana. Es bonito que se conozca mi tierra a través de mis libros.

–Te sueles mover en el misterio, suspense y la novela negra. ¿Te consideras una autora de «domestic noir»?

Entiendo que ahora vivimos en un momento en el que parece que es necesario ponerle etiquetas a todo y que hay que encajar a la perfección en una categoría. Creo más en la transversalidad. Pero, como yo escribo thriller psicológico cuyos acontecimientos les ocurren a personas convencionales, como tú y como yo, sin investigaciones policiales como columna vertebral, sino que, más bien, son los propios personajes cotidianos los que escudriñan en la trama, podríamos decir que, efectivamente, soy una autora “domestic noir”.

–¿Qué lee Paz Castelló?

No todo lo que me gustaría por cuestión de tiempo, pero procuro estar al día de todo cuanto se publica respecto al género que trabajo. El misterio me fascina, pero también dejo un hueco para la poesía y libros que me ayudan a documentarme sobre los temas que trato, sobre todo de psicología criminal.

–Compaginas la escritura con tu trabajo como periodista. ¿Alguna vez te ha inspirado alguna noticia para iniciar la trama de una novela?

Todas mis novelas nacen de mi experiencia como periodista. Siempre he pensado que la literatura es una herramienta perfecta para ahondar en aquellos temas que, como periodista, no puedes. El periodismo es objetividad y la literatura te permite ser subjetiva, a través de los distintos personajes. La corrupción política, el fútbol y sus negocios turbios, los malos tratos o el feminismo son, sin duda, temas que están a diario en las noticias. Ahora también están en mis novelas.

–Como periodista estarás acostumbrada a leer noticias de todo tipo ¿La realidad supera a la ficción?

Siempre. Muchas veces veo noticias en los informativos que si fueran inventadas por un escritor y las leyéramos en un libro, diríamos que resultan inverosímiles, poco creíbles.

–¿Cuáles son tus referentes literarios?

De niña me marcaron mucho Agatha Christie, Gloria Fuertes, Federico García Lorca, Henry Miller o Pearl S. Buck, entre otros muchos.

–Tu siguiente novela será sobre…

Me vas a permitir que no revele el tema. Sí te diré que sigo en la línea de tratar asuntos de interés social, de esos que aparecen en las noticias.

–¿Has pensado en escribir una trama con la pandemia como fondo?

En absoluto. No me resulta nada inspiradora. Tal vez dentro de varias décadas. Personalmente necesito tiempo para que todo lo ocurrido repose. Desde el punto de vista creativo no es un tema que encuentre estimulante.

 

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Cultura

Daniel Monzón: Nací para ser cineasta, sobre todo después de ver «King Kong»

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Daniel Monzón: Nací para ser cineasta, sobre todo después de ver "King Kong"

València, 7 ago (EFE/Carla Aliño).- El cineasta Daniel Monzón (Palma de Mallorca, 1968, y residente en Rocafort, Valencia) explica en una entrevista con EFE que su vida gira en torno al séptimo arte desde que vio «King Kong» con 8 años, que en su tiempo libre también le gusta pasear con su perra, Lluna, leer y escuchar música, y que necesita sentir el mar cerca para vivir.

PREGUNTA: ¿De pequeño era muy peliculero?

RESPUESTA: Siempre lo he sido. De pequeño dibujaba películas en una cosa que se llamaba Cine NIC que ahora no existe. Eran una tiras de papel vegetal en las que hacías dibujos y los proyectabas en la pared y adquirían cierto movimiento. Yo grababa las bandas sonoras con mi propia voz, con efectos especiales, metía música y luego llamaba a mis vecinos de escalera y les proyectaba estas películas. Esos fueron mis primeros pasitos en el cine.

P: ¿De dónde cree que le viene esta afición por el cine?

R: Desde muy pequeño mis padres me contaban todas las noche un cuento para que me durmiera. Yo procuraba no dormirme, así que no solo era uno sino que acaban siendo hasta tres. Les gustaba cambiar los cuentos, modernizarlos, meter elementos divertidos. Ese era el momento del día que más me gustaba y me convirtió en un narrador nato.

Esto se mezcla con que mi abuela me llevó a los 8 años a un cine club que había en la Finca Roja de València a ver «King Kong», la antigua (1933). Fue una especie de epifanía, me trasladé a otro universo, viví la aventura, me identifiqué claramente con el gorila y salí de esa sesión completamente transformado. No sabía lo que había ocurrido ni lo que era el cine, pero sí que quería dedicar mi vida a eso. Fue una especie de llamada. Desde ese momento no cejé en mi empeño de hacer cine algún día.

P: ¿En su tiempo libre también le gusta ir al cine?

R: Sí, sin duda. En mi tiempo libre escucho música, leo, me gusta mucho pasear, viajar y ver cine, tanto en televisión como en sala, aunque procuro ir mucho a la sala porque la experiencia inmersiva que te proporciona es diferente a verla en televisión.

P: Dice que le gusta pasear, y creo que tiene una buena compañera de paseos.

R: Me muevo mucho y viajo mucho por trabajo, pero también me gusta cierta paz y recogimiento frente a tanto tumulto. Venir a Rocafort (Valencia) -el lugar donde reside- es como un bálsamo, y pasear por la huerta y sentir el cambio de las estaciones me encanta, y especialmente hacerlo con Lluna, mi perra.

Me ayuda mucho a pensar, a dar vueltas a historias que tengo en la cabeza, a sopesar alternativas y en ese momento entre película y película, en el que tengo que decidir meterme en algo que de verdad me gusta y apasiona porque me va a acompañar mucho tiempo de vida.

P: Sus inicios fueron como crítico de cine. Después de eso ¿es de los que aceptan bien las críticas?

R: Cuando te pasas al otro lado, no puedes estar en misa y repicando. No he vuelto a practicar la crítica. Sobre aceptarla, el haber sido cocinero antes que fraile te ayuda a entender que una crítica no deja de ser la opinión de una persona, y me interesan todas las opiniones pero no me interesa la del crítico más que la de una persona que me encuentro por la calle.

La positiva siempre te hace más gracia pero lo suyo es procurar que ni la positiva te alegre demasiado ni la mala te hunda, porque no dejan de ser opiniones de una persona.

P: ¿Qué autor, actriz y director de cine clásico le habría gustado conocer?

R: Mis grandes héroes de la infancia fueron Alfred Hitchcock, Orson Welles y Luis Buñuel. A cualquiera de los tres habría sido un sueño conocerlos.

Un actor con al que me hubiera encantado conocer y trabajar con él es Pepe Isbert, creo que es una de las grandes figuras del cine español. Y una actriz… Estaba enamorado de Grace Kelly o Gene Tierney.

P: ¿Qué película de las que ha visto le gustaría haber hecho?

R: «El hombre elefante», de David Lynch, es una película que me emociona muchísimo. Me entusiasma.

P: ¿Cuál es la última serie que ha visto?

R: La última temporada de «Stranger Things». Es excelente. Ha cogido una fuerza tremenda, los guiones están terriblemente bien concebidos y estructurados. (Los hermanos Duffer) han conseguido coger todo el universo que habían creado e insuflarle una energía y una capacidad de diversión y originalidad que me parece estupenda.

Otra serie que me gustó muchísimo es una que tendrá ocho años, «Bron». Un «thriller» sueco que es verdaderamente ejemplar. Es tenso, fantásticamente realizado, interpretado y muy ingenioso.

P: Si no se hubiera dedicado al mundo del cine, ¿qué le habría gustado ser?

R: Si te soy sincero, creo que nací para esto. Es maravilloso, este oficio es el mejor del mundo y me siento un privilegiado por poder hacer aquello que me gusta. No le pongo ningún pero, y aunque muchas veces conlleva una carga de angustia y de lidiar con muchísimos problemas, todo esto me apasiona tanto que lo llevo con gusto.

Con mi primera película me entró el miedo, no de hacerlo bien o mal, sino de pensar a ver si esto era todo una majarada infantil. Pero el primer día de rodaje sentí que había nacido para esto. Así que si no hubiera sido director de cine habría sido posiblemente un vegetal.

P: Cuando tiene un minuto libre ¿con quién o con qué le gusta pasarlo?

R: Con mi mujer, con mi hija, con mis amigos, con la gente a la que quiero. Lo mejor de la vida es eso. La gente que te quiere y a la que quieres.

P: ¿Novela, ensayo o poesía?

R: Leo muchas largas entrevistas o biografías de directores de cine, también leo revistas de cine. Pero la novela me encanta y leo mucha, y también leo ensayos y cómics.

Cuando ruedo una película leo muchísimo. Procuro dormir entre siete y ocho horas y la única manera de conciliar el sueño es cogiendo una novela. En un rodaje igual me leo veinte libros. Mi mesilla tiene dos columnas de libros.

P: Nació en Palma, se trasladó de niño a Valencia y ahora vive entre Valencia, Madrid y Barcelona. ¿Es más de mar o de montaña?

R: Necesito el mar pero me encanta la montaña. Mi padre nació en un pueblo de Teruel, en Mora de Rubielos, y todos los veranos iba a pasar buena parte del verano allí. He disfrutado enormemente en la montaña y me encanta, pero necesito vivir en un sitio donde el mar esté cerca.

No necesariamente tengo que ver el mar pero sí tengo que sentir que está cerca. La visión del mar me inspira, me equilibra, me calma, me inunda, me llena. No sé lo que tiene pero me resulta terriblemente inspirador.

P: Si se perdiera, ¿dónde habría que encontrarlo?

R: Si me perdiera adrede, procuraría que nadie me encontrara.

P: ¿Con qué tipo de música se identifica más?

R: Estoy abierto a todo. Soy un gran coleccionista de música de cine, de bandas sonoras, son parte la música clásica del siglo XX y aun del XXI. Los compositores rusos de música clásica me encantan, pero también el pop, el rock y el jazz.

Conozco todo lo que es de mi generación en profundidad pero ahora afortunadamente mi hija, que va a cumplir 16 años este año y es muy melómana y con un oído y cultura musical sorprendente para su edad, me está enseñando muchas cosas de música de ahora que me mantienen joven y conectado con fenómenos actuales.

P: ¿Algún defecto confesable?

R: No voy a tirar piedras contra mi propio tejado, hay muchos defectos pero que sean los demás los que los digan. Hay algo que creo que es un defecto pero en el caso de un director de cine puede ser una virtud: soy obsesivo. Si no tuviera una película entre manos o algo que hacer, a lo mejor eso podría ser una pesadilla para la vida normal.

P: ¿Y alguna manía o superstición?

R: No soy supersticioso porque trae mala suerte. Juego a veces a ser supersticioso. En el fondo no me lo creo pero cuando el río suena…

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