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¿Por qué no han llegado las incómodas medusas a las costas de la Comunitat?

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¿Por qué no han llegado las incómodas medusas a las costas de la Comunitat Valenciana?
Imagen de la playa Muchavista de El Campello tomada en 2018, en la que una bandera alerta de la posible presencia de medusas "Carabela portuguesa". EFE/MORELL/Archivo

Alicante, 23 jul (/OFFICIAL PRESS/EFE).- Las playas de la Comunitat Valenciana se encuentran cada vez más copadas de bañistas, con familias que acampan con sillas, ‘neveritas’ y mochilas en la arena mientras los niños corren contra las olas y las parejas pasean plácidamente por la orilla con la agradable novedad este año de que no han aparecido las grandes agrupaciones de medusas, habituales a estas alturas del año en esta parte del Mediterráneo.

«Es algo inusual que no hayan enjambres de medusas en las costas valencianas, como acostumbran estas épocas del año», en palabras del jefe de investigación del Área marina del Instituto de Ecología Litorial (IEL) de Alicante.

Una tendencia que parece ir contracorriente ya que es una época en la que cada año las poblaciones de medusas aumentan en los mares del mundo.

De hecho, el IEL recoje en un informe evidencias en años recientes que indican que las poblaciones de medusas han aumentado en abundancia en todos los océanos del mundo y los enjambres o ‘blooms’, que son brotes de decenas a cientos de medusas por metro cúbico, son cada vez más comunes.

LAS MEDUSAS AUMENTAN

Es entre el comienzo de la primavera y el final del verano cuando la presencia de cnidarios es notable en las costas del Mediterráneo coincidiendo con el aumento de la temperatura del agua, una de las claves para entender por qué cada año llegan más medusas a estas zonas.

Sin embargo, no es el único factor que explica que cada año haya más medusas puesto que la disminución de los aportes fluviales a las zonas del litoral hacen que haya una diferencia de salinidades entre el agua de la costa y el mar abierto, y que cuando los vientos cambian las medusas se acercan a la costa por haber una menor densidad del agua, que afectaría negativamente a su flotabilidad.

La sobrepesca también es una de las causas más probables del incremento de las poblaciones de estos cnidarios debido a que la disminución de algunos peces, que compiten con las medusas por el plancton, favorece su desarrollo.

UN INICIO DE VERANO SIN MEDUSAS

Tras dos años de pandemia por la covid-19, la Comunitat Valenciana parece ir contra esta tendencia, que no se está cumpliendo este año en sus costas. Este verano han habido avistamientos de medusas pero no de enjambres, algo que es «inusual» según Juan Guillén, investigador del IEL.

«Lo habitual es que desde las dos grandes zonas de producción de plancton, como son el mar de Alborán en el sur del Mediterráneo, y el Golfo de León, al norte de las Islas Baleares, los vientos y corrientes hubieran desplazado alguna masa de agua que acercase enjambres de medusas», explica Guillén.

Estos ciclos marítimos acercan a estos animales a las costas y hacen que se queden atrapados, aunque también depende de la dinámica poblacional y estacional de cada especie de medusas.

Ya ocurrió en abril de este año, cuando miles de ‘medusas velero’ llegaron a las orillas de la playa de Dénia, y algo parecido sucedió el mismo mes en 2021, cuando las medusas conocidas como ‘lágrimas del mar’ quedaron varadas en la cala Cantalar, en Alicante, un suceso que es muy común en verano pero que todavía no ha ocurrido en estos meses.

MEDUSAS EN AGOSTO

«Estas corrientes que no están llegando a las costas valencianas sí lo están haciendo en otras zonas del Mediterráneo como Málaga, Almería, Ceuta y el norte de la costa africana», ha asegurado el biólogo, que además ha apuntado que aunque se han avistado en la costa central valenciana algunos grupos, «ha sido a una escala muy baja».

El investigador ha afirmado también que esto no ha sucedido con la especie Pelagia Noctiluca, comúnmente conocida como clavel del mar, que es una de las que más picaduras producen.

Guillén ha explicado que «en la zona norte de Alicante se han avistado medusas claveles del mar», mientras que en Santa Pola han habido algunas avispas marinas, pero siempre lejos de los bancos de medusas que acostumbraban a verse en los anteriores veranos.

No obstante, se espera que en agosto lleguen algunos enjambres de medusas a las costas valencianas: «En cuanto se produzca algún movimiento de importancia en anticiclones, las corrientes sufrirán oscilaciones y desde las zonas de producción planctónica se desplazarán masas de agua con grupos de medusas», ha augurado el el investigador marino.

El tiempo que las medusas pasen en las costas valencianas y en sus playas y calas dependerá en gran medida de los vientos locales y de la orografía del terreno.

Por Óscar Bartual

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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