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Valencia

Puig a los madrileños: «No nos podemos ver en Pascua, os esperamos en verano»

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València, 17 mar (EFE).- El president de la Generalitat, Ximo Puig, ha aprovechado este miércoles su presencia en Madrid para decirles a los madrileños, muchos de los cuales suelen pasar días de vacaciones en la Comunitat Valenciana: «No nos vamos a poder ver en Pascua, pero les esperamos en verano».

Puig ha señalado en rueda de prensa tras reunirse con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que la Comunitat Valenciana quiere a los madrileños, pero en este momento hay que ser «muy prudentes» con el coronavirus, para así garantizar la vida de las personas y que en el verano sea posible «reencontrarnos».

El president ha recordado que ni hay Fallas, ni va a haber «una Semana Santa normal», y por eso ha habido un acuerdo del Consejo Interterritorial de Sanidad para limitar la movilidad y la realización de eventos que «en este momento no son aconsejables en absoluto».

Puig ha reiterado su llamamiento a la prudencia y al sentido de la responsabilidad, y ha destacado que el esfuerzo de la sociedad valenciana ha permitido alcanzar este miércoles la incidencia acumulada a catorce días más baja de España, con 39 casos por cien mil habitantes, cuando hace poco más de un mes llegó a casi 1.500.

«Estamos ya en la zona de riesgo bajo», ha destacado Puig, para quien ahora es necesario dar «un paso más en la dirección correcta», la de contener para superar la pandemia, y por ello las Pascuas no pueden ser «un nuevo elemento de reactivación» del coronavirus.

«Lo que queremos es llegar al verano con la pandemia controlada, con la pandemia contenida, porque eso será lo mejor para la salud de las personas y también será lo mejor para la reactivación económica y social de la Comunitat», ha resaltado el president.

Respecto a las restricciones vigentes en la Comunitat Valenciana, ha admitido que están haciendo «mucho daño desde el punto de vista económico, pero también personal», porque hay muchas familias que no se pueden reunir debido al cierre perimetral, si bien a mayor movilidad hay mayor contacto y mayor contagio.

Ha recordado que el calendario de aplicación previsto para las restricciones vigentes llega hasta el 12 de abril, una vez pasada la Pascua valenciana, y ha precisado que hasta entonces no habrá «ningún tipo de modificación», salvo que alguna situación «cambie sustancialmente».

Por ello, ha explicado, será a partir de la segunda semana de abril cuando se tomen las decisiones «oportunas», que ojalá puedan continuar con el proceso de desescalada, que siempre será «prudente», y en paralelo con el proceso de vacunación contra la covid.

Puig ha defendido que, si bien antes se estaba en una posición «a la defensiva» de la pandemia, ahora gracias a la vacunación se está «en posición de ataque». «Le estamos ganando la batalla a la pandemia cada día», ha destacado el president.

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Valencia

El ‘basurazo’ en València y l’Horta genera polémica: ciudadanos y ayuntamientos en pie de guerra

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Tasa basura Valencia

La puesta en marcha de la nueva tasa de basuras, conocida popularmente como el «basurazo», ha generado tensiones y protestas en València y en el área metropolitana de l’Horta debido a su impacto en la gestión de residuos y en las economías familiares.

¿Qué es el «basurazo»?

El término «basurazo» se utiliza para referirse a la nueva tasa de residuos que deben aplicar los ayuntamientos en España para cumplir con la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

Esta normativa obliga a los municipios a establecer una tasa específica, no deficitaria, que cubra íntegramente el coste de la recogida y transporte de los residuos sólidos urbanos hasta las plantas de tratamiento.

En València, la tasa empezó a notificarse a partir del 1 de abril de 2026 a más de 440.000 viviendas, comunidades y locales, y su coste será calculado según parámetros como el consumo de agua anual, considerado un indicador indirecto de generación de residuos.

¿Por qué genera conflictos?

1. Carga económica directa a los ciudadanos

Con la entrada en vigor de esta nueva tasa, quien genera residuos debe asumir el coste real del servicio, algo que hasta ahora en muchos casos se financiaba con otros impuestos o por parte de los ayuntamientos.

En València, los recibos que ya se están empezando a emitir se consideran por algunos ciudadanos y partidos como un «impuesto excesivo», ya que se calcula en función de parámetros indirectos como el consumo de agua y no siempre guarda relación con la cantidad real de residuos generados.

2. Diferencias entre municipios

No existe un criterio único para calcular la tasa. Algunos ayuntamientos utilizan el consumo de agua, otros el valor catastral de la vivienda o incluso sistemas mixtos. Esto provoca grandes disparidades en los importes de la tasa entre diferentes ciudades.

3. Tensiones políticas y gestión local

Mientras que el Gobierno central defiende que esta tasa responde a la normativa europea y a la necesidad de asegurar la financiación de los servicios de recogida, algunos consistorios critican que la falta de directrices claras ha forzado una implementación apresurada que recae directamente sobre los ciudadanos.

Impacto en los ciudadanos y la economía doméstica

La tasa de basuras ha sido uno de los factores que ha impulsado el incremento del coste de la gestión de residuos en el Índice de Precios al Consumo (IPC), llegando a registrar subidas por encima de la inflación general en España.

En València, por ejemplo, la tasa es de las más altas del país comparada con otras capitales, algo que ha elevado las quejas de vecinos y asociaciones.

¿Qué sigue ahora con la gestión de residuos?

La gestión integral de residuos urbanos —que incluye recogida, transporte, tratamiento y eliminación— es un servicio esencial para cualquier ciudad y tiene efectos ambientales, sociales y económicos importantes.

La implantación del «basurazo» busca incentivar una gestión más sostenible, aplicar el principio de «quien contamina, paga» y asegurar que los costes no recaen íntegramente en los presupuestos municipales, sino en quienes generan los desechos.

Sin embargo, el debate continúa entre quienes consideran que esta tasa es necesaria para modernizar la gestión de residuos y quienes creen que su implantación actual carece de criterios claros y puede generar desigualdades y cargas excesivas.

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