València, 7 jul (EFE).- El president de la Generalitat, Ximo Puig, ha asegurado este miércoles que ante la «situación complicada» que atraviesa la Comunitat Valenciana, con una «preocupante» extensión del coronavirus, «es obvio» que hay que tomar decisiones, que no ha adelantado, y ha añadido: «Las vamos a tomar».
En declaraciones a los medios, Puig ha recordado que en el seno de la comisión Interdepartamental que se celebrará este jueves se analizarán las medidas a adoptar y también se convocará una reunión con la Delegación del Gobierno y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
«Estamos atravesando una situación complicada que, evidentemente, no tiene nada que ver con lo que fue la explosión a principio de año» y que generó un «estrés hospitalario» durante la tercera ola de la pandemia, pero «es obvio» que estamos en una «situación complicada que exige una respuesta más contundente» y «tenemos que tomar decisiones», ha subrayado.
Según Puig, las medidas se adoptarán tomando como base los estudios técnicos y para «intentar mitigar al máximo el avance de lo que es una realidad, la variante Delta, la variante india que está afectando a la propagación enorme del virus».
«Siempre se ha actuado en base a criterios técnicos y epidemiológicos, y al mismo tiempo pensando en el interés general y la salud de los ciudadanos, y aunque ahora aún no tenemos una presión hospitalaria preocupante, sí tenemos una extensión del virus preocupante», ha señalado.
Preguntado por la posibilidad de cerrar el ocio nocturno, Puig ha señalado que será este jueves cuando se tomen las decisiones pero no será una medida única: «Hay que ver en general qué medidas se van a establecer en función de los criterios técnicos, eso es lo que vamos a hacer».
«En cualquier caso no es solo una medida, sino que tiene que ser una atmósfera común para superar este momento de la pandemia, apelando también a la corresponsabilidad y a un esfuerzo común», ha dicho.
Según Puig, «tenemos que ser conscientes de que la pandemia se ha recrudecido. No tiene la virulencia ni genera el estrés hospitalario del pasado pero para que esto no suceda es obvio que hay que tomar decisiones, y las vamos a tomar».
Preguntado por si se podría plantear el cierre perimetral de la Comunitat, tampoco ha querido adelantar nada y solo ha indicado que estamos en un «momento preocupante porque han aumentado exponencialmente los contagiados y debemos tener una actitud proactiva para la superación de la pandemia, debe haber una cooperación institucional y de toda la ciudadanía».
Son ahora las cohortes más jóvenes, las que no están vacunadas, «las que están subiendo más» en los contagios, ha subrayado para añadir que debe hacerse un «ejercicio de responsabilidad».
Según Puig, «al margen de las medidas que se puedan tomar, quiero apelar una vez más a la responsabilidad individual. Es fundamental que cada uno de nosotros seamos conscientes de que el virus está aquí, que la pandemia no ha pasado» y que hay que superarla «con las menores infecciones posibles».
«Lo imploro, es fundamental que seamos conscientes de que estamos arriesgándonos mucho», ha afirmado para añadir que algunos estudios señalan que más del 30 % de las personas contagiadas finalmente acaba teniendo algún tipo de consecuencia a medio y largo plazo.
Respecto a la vacunación, ha indicado que la estrategia de la Comunitat está basada en criterios epidemiológicos de los propios vacunólogos teniendo en cuenta las coberturas de población que afectan más a mayor edad y se va a seguir el itinerario que está previsto.
Ha recordado que esta semana se está vacunando al grupo etario de 39 a 30 años y en las próximas semanas, a medida que «seamos capaces» de avanzar con esa vacunación, se vacunará al grupo de entre 29 y 20 años y en agosto está previsto hacerlo a partir de edades anteriores.
«Pero no se puede intentar sustituir una sombra con otra, en cualquier caso el virus ataca a aquello que puede atacar, a los que no están vacunados y, por tanto, la estrategia va a continuar siguiendo las cohortes de edad«, ha aclarado.
Varios agentes de la Policía Nacional tras el crimen - Rober Solsona - Europa Press - Archivo
El conserje del edificio, único testigo en la primera sesión, describe con detalle la vida privada de Alfonso López Benito
Este lunes ha comenzado en la Ciudad de la Justicia de València el juicio por el crimen del canónigo emérito de la Catedral de València, Alfonso López Benito, asesinado en enero de 2024 en el piso que le había cedido el Arzobispado en la calle Avellanas, en pleno centro histórico de la ciudad.
En el banquillo de los acusados se sienta Miguel Tomás V. N., un hombre sin hogar, único detenido y procesado por estos hechos. El caso será juzgado por un jurado popular compuesto por nueve titulares y dos suplentes, ya constituido tras una compleja selección marcada por numerosas excusas de los candidatos.
La Fiscalía sostiene que el acusado tuvo una “participación directa y decisiva”
Tras la constitución del jurado, el fiscal Antonio Gastaldi ha explicado su tesis acusatoria, manteniendo que el procesado estuvo en la vivienda el día de los hechos, facilitó la entrada al autor material del crimen y se aprovechó económicamente de la víctima. Aunque la Fiscalía ha rebajado su calificación inicial —de autor material a cooperador o cómplice—, insiste en que su implicación fue “directa, eficaz y decisiva”.
Por su parte, la defensa, ejercida por el letrado Jorge Carbó, ha reclamado el respeto a la presunción de inocencia y ha denunciado una investigación policial “incompleta y sesgada”. Según Carbó, se señaló a un culpable desde el inicio y después se intentó ajustar la investigación a esa hipótesis, sin hallar pruebas concluyentes de la presencia del acusado en la vivienda.
El portero, único testigo: “Era muy frecuente que subieran chicos necesitados”
La primera sesión del juicio ha contado con un único testigo: el conserje del edificio de la calle Avellanas, quien ha ofrecido un relato minucioso de las costumbres sexuales del canónigo y del ambiente que rodeaba la vivienda.
Según su testimonio, Alfonso López Benito vivía solo desde finales de 2017, aunque ocasionalmente convivía con un hombre rumano que ejercía labores de protección frente a los jóvenes que acudían al piso. “Había etapas en las que subían muchos chicos, casi siempre personas muy necesitadas, con adicciones y en una situación muy vulnerable”, ha señalado.
El portero ha explicado que, en una etapa posterior, el sacerdote intentaba que los encuentros se produjeran fuera de su horario laboral para evitar conflictos con los vecinos, que estaban “hartos” de la situación.
“Le prometió 60 euros por sexo oral, pero solo le pagó 40”
Uno de los momentos más impactantes de la declaración ha sido el relato de un joven que bajó del piso llorando y visiblemente afectado. Según el testigo, el chico le confesó que el canónigo le había ofrecido 60 euros a cambio de una felación, pero que finalmente solo le pagó 40.
“Me dijo que aceptó por pura necesidad y que se sintió humillado”, ha recordado el conserje, quien también ha relatado amenazas y episodios de tensión protagonizados por algunos de los hombres que acudían a la vivienda.
El día del crimen: mensajes enviados desde el móvil del canónigo ya fallecido
El conserje también ha reconstruido el día en que se descubrió el cadáver, el 23 de enero de 2024. Esa mañana recibió un mensaje desde el teléfono del canónigo que no le resultó extraño, ya que mantenían cierta confianza. Sin embargo, horas después, un amigo íntimo del sacerdote acudió preocupado al edificio al no lograr contactar con él.
Ambos subieron al piso y, tras abrir con la llave, encontraron a Alfonso López Benito muerto en la cama, con signos evidentes de violencia. Poco después, el portero recibió un segundo mensaje desde el mismo teléfono: “Miguel, está todo bien”. “Fue aterrador: acababa de ver a una persona muerta y me estaba escribiendo”, ha declarado.
Un carácter difícil y una vida cada vez más aislada
El testigo ha descrito al canónigo como una persona de carácter complicado, con escasa relación con el Arzobispado y frecuentes críticas hacia la jerarquía eclesiástica. “Tenía un carácter jodido”, ha afirmado, recordando también conflictos con vecinos durante la pandemia por su negativa a usar mascarilla.
A pesar de mantener una relación cordial con él, el conserje ha reconocido que le producía “asco” la situación que vivía el sacerdote y que se prolongó durante años sin que nadie pusiera freno.
El juicio continuará hasta el 3 de febrero
Tras esta primera sesión, el magistrado ha dado por concluida la jornada y ha citado al jurado para continuar este martes. El acusado, que se ha mostrado tranquilo durante la vista, ha sido trasladado a la prisión de Picassent, desde donde será conducido diariamente mientras dure este juicio, uno de los más mediáticos y controvertidos de los últimos años en València.
Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz
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