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El huracán Danielle llegará a España: ¿A qué provincias afectará?

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AEMET huracán España
Pixabay

El cambio climático está azotando la península.

Tras las últimas jornadas de severas tormentas con inundaciones y piedras de granizo en numerosas comunidades, se habla de la posible llegada de un huracán a España.

El final del verano nos ha traído episodios violentos tras meses de condiciones extremas y olas de calor abrasadoras.

Y ahora se plantea la posibilidad de que un huracán llegue a nuestro país. Danielle sigue sorprendiendo a todos con su extraña evolución.

Y finalmente huracán Danielle, el fenómeno que en principio no iba a llegar a la Península Ibérica, se hará notar en nuestro país.

En un primer lugar, amenazó primero con dirigirse a la península, en concreto en aquellos puertos marítimos que tuvieran contacto con el océano Atlántico, pero de manera muy leve, lo que tranquilizó a los meteorólogos.

Sin embargo, unas nuevas predicciones arrojan que este huracán se dirige hacia España y se presentaría con lluvias muy fuertes.

El origen de Danielle

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) comenzó a alertar desde el pasado 19 de agosto acerca de la posible formación de un ciclón tropical al suroeste del golfo de México con el potencial de intensificarse hasta la categoría de huracán.

Así, el centro competente de monitorizar este tipo de fenómenos en dicha zona se encuentra vigilando desde hace días tres perturbaciones, una de ellas considerada ya tormenta tropical, que se ubican en el océano Atlántico central tropical, al oeste de las islas Azores de acuerdo con lo que apunta la Agencia Estatal de Meteorología española (Aemet) en sus redes sociales.

Desde Aemet explican que un ciclón tropical es un sistema de baja presión que se forma sobre océanos tropicales y subtropicales y que se caracteriza por dar lugar a fuertes vientos y a numerosas tormentas y lluvias torrenciales debido a que se genera una fuerte convección.

En este tipo de fenómenos cuentan con una zona central denominada «ojo del ciclón», donde «el viento es débil y el cielo está más o menos despejado», añaden.

En función de la intensidad de las rachas de viento hay diferentes categorías de ciclones tropicales, que van desde la perturbación hasta el huracán o el tifón. 

De contar con una velocidad igual o mayor a 119 kilómetros por hora y ubicarse en la cuenca atlántica, una tormenta tropical pasa a recibir el nombre de huracán.

¿Cuál es el problema? Según la Aemet «se está generando muy al norte, mucho más de lo habitual», por lo que de llegar a intensificarse hasta la categoría de huracán se daría «a la misma latitud que el cabo de Estaca de Bares (A Coruña), que es el punto más septentrional de España», agregan en eltiempo.es, donde apuntan a la par que se trata de una circunstancia realmente «anómala».

Uno de los motivos por los que, en parte, se ha formado este ciclón tropical con potencial de convertirse en huracán es la temperatura superficial del océano Atlántico.

Esto ha propiciado que se forme y profundice este ciclón tropical al estar la zona del oeste de las Azores entre los 26 y 28 grados, una horquilla de entre dos y cuatro grados por encima de lo normal para la época.

Ahora mismo el Centro Nacional de Estados Unidos está refiriéndose a este fenómeno como tormenta tropical y lo bautiza con el nombre de Danielle después de que la depresión tropical a la que hacían referencia anteriormente se haya intensificado.

En un aviso del Centro Nacional de Huracanes estadounidense publicado a las 21:00 horas de este jueves, se advertía de que «los datos satelitales recogidos muestran que Danielle se está intensificando «rápidamente».

Con vientos máximos cercanos ya a unos 95 kilómetros por hora, por lo que entraría para la Aemet en la categoría de tormenta tropical «intensa».

Los expertos en meteorología están prestando suma atención a cómo podría desarrollarse el fenómeno en los próximos días.

Mientras se prevé un fortalecimiento a huracán a medida que se traslada hacia el norte.

 

El doctor en Física y Meteorólogo Superior del Estado en la Egencia Estatal de Meteorología (Aemet), Juan Jesús González Aleman, explica en Twitter que «la probabilidad de que llegue a España es baja de momento.

«La atención se centra en la anómala intensificación que va a sufrir en la zona», agrega.

¿Cómo afectaría a España?

Lo más seguro es que Danielle llegue a España este fin de semana, entre el 9 y el 11 de septiembre. Como ya hemos mencionado, será en forma de lluvias muy fuertes.

El huracán ‘Danielle’, que de momento se encuentra al oeste de la Península, en el océano Atlántico, se acercará a España con una intensidad como la de “cualquier borrasca otoñal”, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Danielle comenzará a debilitarse este jueves para acabar convirtiéndose en un “ciclón extratropical’’, que llegará a España ya como borrasca a finales de esta semana y a principios de la siguiente con lluvias y fuertes vientos en el oeste de Galicia. Según ha explicado Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, ‘Danielle’ será “como cualquier otra borrasca profunda de las habituales en otoño en nuestro país, con rachas de viento superiores a 40 kilómetros”.

Se verán precipitaciones abundantes acompañadas de rachas de viento de unos 80 km/hora. En cuanto a las lluvias, superarán los 50 litros/m2 en la mayor parte de la Península.

El sureste de España y las islas Baleares serán las regiones que no acusarán en demasía el fenómeno de Danielle.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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