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Salud y Bienestar

¿Qué debe contener el botiquín de primeros auxilios para este verano?

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¿Qué debe contener el botiquín de primeros auxilios para este verano?

La llegada del verano abre la posibilidad de realizar numerosas actividades al aire libre: deportes de todo tipo, picnics, acampadas… Sin embargo, durante la época estival nos exponemos a unos peligros que, aunque normalmente leves, pueden ser graves entre niños o población vulnerable.

Como consecuencia, los expertos recomiendan tener a mano un botiquín de primeros auxilios con los artículos para incidentes comunes. De igual modo, es aconsejable tener a mano el número de emergencias para, en caso de complicaciones, llamar a los servicios pertinentes.

Artículos que debe tener un botiquín de verano

Los botiquines de emergencias o de primeros auxilios son maletines o bolsas en los que se almacenan productos que pueden ayudar a hacer frente a complicaciones usuales. Dependiendo de la zona en la que habitemos o vayamos a visitar, los artículos de emergencias pueden variar. Por ejemplo, en la zona costera será preciso contar con productos para calmar las picaduras de medusa, algo que no ocurre en el interior.

En cualquier caso, e independientemente de la zona geográfica en la que nos encontremos, todo maletín de primeros auxilios debe contener una serie de artículos imprescindibles.

  1. Maletín o botiquín para los productos

En realidad, cualquier mochila o bolsa puede servir para transformarse en un botiquín de primeros auxilios. Sin embargo, en muchas páginas web o comercios ofertan los botiquines en tamaño estándar, los cuales se cierran herméticamente para proteger los productos que almacenan en su interior.

Además, existe la posibilidad de comprar el botiquín totalmente articulado. Esta posibilidad permite adquirir en una sola compra todos los productos.

  1. Protección solar

En verano, la protección solar es indispensable. En algunas semanas de julio y agosto la península puede alcanzar o superar los 40 ºC. A esta temperatura el sol pasa de ser un aliado para convertirse en un enemigo.

Lo recomendable es llevar una protección específica para el cuerpo y otra especializada en el rostro. Ello se debe a que, en ciertas zonas como la cara, estamos más expuestos a los rayos solares. No obstante, lo importante es llevar una protección solar elevada, independientemente de las cremas seleccionadas.

  1. Productos para picaduras

Además de molestas, algunas picaduras de insectos pueden suponer un verdadero problema para quien las sufre. Por ello, durante el verano debemos contar con algún tipo de tratamiento para picaduras de insectos, como Beurer picaduras o productos parecidos.

  1. Repelente de insectos

De igual modo que un botiquín de emergencias debe poseer productos para picaduras, nunca debemos olvidarnos del repelente de insectos. Este articulo permitirá que los insectos no se ceben con nuestra piel o la de nuestros acompañantes.

  1. Medicamentos

Aunque depende de los acompañantes con los que nos movamos, los medicamentos como paracetamol, ibuprofeno o pastillas para alergia o mareos no pueden faltar en un botiquín de verano. Los golpes de calor o los movimientos bruscos generan malestar en el cuerpo, por lo que debemos estar preparados.

  1. Gasas y desinfectante

Pese a que a todos nos puede pasar, si viajamos con menores debemos estar preparados para las caídas frecuentes y los inconvenientes que puedan surgir. Los desinfectantes, las tijeras, las gasas y las tiritas son artículos que cualquier botiquín alberga.

Además, con la pandemia del coronavirus los botiquines actuales incluyen gel desinfectante, mascarillas de repuesto y termómetro.

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Carme, recibe un trasplante de cara de una donante que accedió a la eutanasia: «Mi vida empieza a ser mejor»

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El Hospital Vall d’Hebron logra un hito mundial al planificar el primer trasplante facial a partir de una donación tras la prestación de ayuda para morir

BARCELONA, 2 de febrero de 2026 – Carme es la protagonista de un hito histórico en la medicina mundial: se ha convertido en la primera persona en recibir un trasplante de cara procedente de una donante que había recibido la eutanasia, una intervención pionera realizada en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona.

Mi vida empieza a ser mejor. Ya puedo comer, beber, salir a la calle y hacer una vida normal”, explica la paciente, que durante años convivió con graves secuelas tras sufrir una infección bacteriana que derivó en sepsis y le provocó una necrosis severa en el rostro.

De una picadura a la pérdida de media cara

Todo comenzó durante unas vacaciones en Canarias, cuando una picadura de insecto desencadenó una infección que la llevó a pasar por tres unidades de cuidados intensivos. Al salir, la enfermedad había destruido gran parte de su rostro: no podía abrir la boca, respirar con normalidad ni reconocerse físicamente.

“Hubo muchos profesionales que me dijeron que no había solución más allá de injertos parciales”, recuerda Carme. La situación cambió cuando conoció al doctor Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron, quien valoró la posibilidad de un trasplante facial.

Una donación excepcional tras la eutanasia

La intervención fue posible gracias a la decisión extraordinaria de una donante que había solicitado la prestación de ayuda para morir (PRAM). Además de donar sus órganos y tejidos, la paciente ofreció también la donación de la cara, una decisión que permitió planificar la cirugía con una precisión inédita.

“El grado de generosidad y madurez de esta donación es difícil de describir”, explica Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del hospital. “Alguien que decide poner fin a su vida ofrece a otra persona una segunda oportunidad de esta magnitud”.

Cirugía de máxima complejidad y planificación milimétrica

Carme necesitaba un trasplante facial tipo 1, centrado en la parte media del rostro. Donante y receptora compartían sexo, grupo sanguíneo y características anatómicas compatibles.

Gracias a la planificación previa, se realizaron TACs de alta precisión, modelos tridimensionales impresos en 3D y guías de corte óseo personalizadas para lograr un encaje perfecto. También se diseñó una máscara de silicona para reconstruir el rostro de la donante tras la extracción.

Durante la intervención se trasplantaron piel, tejido adiposo, músculos faciales, nervios periféricos y hueso, en una operación que puede prolongarse entre 15 y 24 horas y que requiere la coordinación de cerca de un centenar de profesionales, incluidos más de 25 profesionales de enfermería.

Recuperación y rehabilitación facial

Tras la cirugía, Carme permaneció un mes ingresada, primero en la UCI y después en planta. La rehabilitación comenzó de forma temprana y continúa a diario para recuperar funciones esenciales como masticar, hablar, gesticular y expresar emociones.

“La cara inicialmente no se mueve; hay que reeducar los músculos y estimular la conexión nerviosa”, explica Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. El proceso incluye también apoyo psicológico, clave para la adaptación a la nueva imagen corporal y al tratamiento inmunosupresor.

Vall d’Hebron, referente mundial en trasplantes faciales

En todo el mundo se han realizado 54 trasplantes de cara. En España, seis, y tres de ellos en Vall d’Hebron, que ya lideró en 2010 el primer trasplante total de cara del mundo y en 2015 el primero en asistolia controlada.

Solo una veintena de centros internacionales tienen capacidad para realizar este tipo de intervenciones, que exigen una altísima especialización médica, tecnológica y humana.

Para Carme, el resultado es claro: “Estoy aún recuperándome, pero sé que estaré bien”.

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