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Salud y Bienestar

¿Qué es el espermiograma y para qué sirve?

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¿Qué es el espermiograma y para qué sirve?

Aunque en la actualidad existen diferentes tipos de pruebas de fertilidad masculina, el espermiograma o seminograma es una de las primeras que indican los médicos y especialistas a sus pacientes, ya que se trata de un análisis bastante sencillo que permite obtener resultados exactos y fiables.

En caso de que te hayan indicado la realización de un espermiograma y quieras obtener información al respecto, en los siguientes párrafos nos dedicaremos a responder las preguntas más comunes relacionadas con este tipo de prueba de fertilidad para hombres.

¿Qué es el espermiograma, en qué cosiste y para qué sirve?

El espermiograma o seminograma es un tipo de análisis de semen que se realiza con la intención de determinar la calidad del semen. Con este examen también se realiza un conteo de los espermatozoides existentes en el fluido analizado.

¿En qué cosiste el espermiograma?

El paciente debe suministrar una muestra de su fluido seminal, la cual será estudiada tanto macroscópica, como microscópicamente. El estudio macroscópico servirá para determinar su aspecto, volumen, textura, PH, licuefacción y viscosidad, mientras que el estudio bajo el microscopio servirá para determinar la cantidad de espermatozoides por m3 de muestra, su concentración y también su morfología y movilidad.

¿Para qué sirve?

En caso de que la cantidad de esperma y el movimiento de estos sean bajos y de que su morfología sea anormal, entonces se puede determinar que el hombre tiene un problema de infertilidad que le impide embarazar a su pareja.

A partir de los resultados del espermiograma, el médico tratante puede indicar otro tipo de pruebas de fertilidad masculina como lo son pruebas de niveles hormonales, hemogramas, biopsia testicular, cariotipos, entre otras con la finalidad de confirmar la infertilidad y de buscar la causa de esta.

¿Cómo se suministra la muestra de semen?

Existen dos métodos con los que el paciente masculino puede extraer la muestra de semen para posteriormente suministrarla. En ambos casos, el paciente debe someterse a unos cuantos días de abstinencia sexual que variarán entre 2 y 5 días, de acuerdo con las indicaciones del médico tratante.

Uno de los métodos es masturbarse y eyacular directamente sobre un tarro estéril y nunca antes usado. El otro es utilizar un preservativo durante la relación sexual para eyacular en él y posteriormente proporcionar esa muestra al laboratorio.

Tras la toma de la muestra de semen, el paciente debe entregarla en un espacio de tiempo no mayor a 30 minutos. Por su parte, en el laboratorio, el encargado de analizarla cuenta con un espacio de tiempo de máximo 2 horas. Si se respetan estos lapsos, los resultados serán completamente fiables.

¿Para quién está indicado el espermiograma?

El espermiograma es una prueba que está indicada para hombres que tras tener relaciones sexuales con su pareja por un periodo igual o superior a 1 año, no logran concebir un embarazo.

No obstante, el espermiograma no solo se solicita con el objetivo exclusivo de comprobar la infertilidad de un paciente masculino, sino que también se realiza tras una vasectomía, para verificar que el procedimiento quirúrgico haya sido realizado con éxito; y para constatar si tras algún accidente o daño que haya afectado los testículos, la calidad del semen no haya sido perjudicada.

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Carme, recibe un trasplante de cara de una donante que accedió a la eutanasia: «Mi vida empieza a ser mejor»

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El Hospital Vall d’Hebron logra un hito mundial al planificar el primer trasplante facial a partir de una donación tras la prestación de ayuda para morir

BARCELONA, 2 de febrero de 2026 – Carme es la protagonista de un hito histórico en la medicina mundial: se ha convertido en la primera persona en recibir un trasplante de cara procedente de una donante que había recibido la eutanasia, una intervención pionera realizada en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona.

Mi vida empieza a ser mejor. Ya puedo comer, beber, salir a la calle y hacer una vida normal”, explica la paciente, que durante años convivió con graves secuelas tras sufrir una infección bacteriana que derivó en sepsis y le provocó una necrosis severa en el rostro.

De una picadura a la pérdida de media cara

Todo comenzó durante unas vacaciones en Canarias, cuando una picadura de insecto desencadenó una infección que la llevó a pasar por tres unidades de cuidados intensivos. Al salir, la enfermedad había destruido gran parte de su rostro: no podía abrir la boca, respirar con normalidad ni reconocerse físicamente.

“Hubo muchos profesionales que me dijeron que no había solución más allá de injertos parciales”, recuerda Carme. La situación cambió cuando conoció al doctor Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron, quien valoró la posibilidad de un trasplante facial.

Una donación excepcional tras la eutanasia

La intervención fue posible gracias a la decisión extraordinaria de una donante que había solicitado la prestación de ayuda para morir (PRAM). Además de donar sus órganos y tejidos, la paciente ofreció también la donación de la cara, una decisión que permitió planificar la cirugía con una precisión inédita.

“El grado de generosidad y madurez de esta donación es difícil de describir”, explica Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del hospital. “Alguien que decide poner fin a su vida ofrece a otra persona una segunda oportunidad de esta magnitud”.

Cirugía de máxima complejidad y planificación milimétrica

Carme necesitaba un trasplante facial tipo 1, centrado en la parte media del rostro. Donante y receptora compartían sexo, grupo sanguíneo y características anatómicas compatibles.

Gracias a la planificación previa, se realizaron TACs de alta precisión, modelos tridimensionales impresos en 3D y guías de corte óseo personalizadas para lograr un encaje perfecto. También se diseñó una máscara de silicona para reconstruir el rostro de la donante tras la extracción.

Durante la intervención se trasplantaron piel, tejido adiposo, músculos faciales, nervios periféricos y hueso, en una operación que puede prolongarse entre 15 y 24 horas y que requiere la coordinación de cerca de un centenar de profesionales, incluidos más de 25 profesionales de enfermería.

Recuperación y rehabilitación facial

Tras la cirugía, Carme permaneció un mes ingresada, primero en la UCI y después en planta. La rehabilitación comenzó de forma temprana y continúa a diario para recuperar funciones esenciales como masticar, hablar, gesticular y expresar emociones.

“La cara inicialmente no se mueve; hay que reeducar los músculos y estimular la conexión nerviosa”, explica Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. El proceso incluye también apoyo psicológico, clave para la adaptación a la nueva imagen corporal y al tratamiento inmunosupresor.

Vall d’Hebron, referente mundial en trasplantes faciales

En todo el mundo se han realizado 54 trasplantes de cara. En España, seis, y tres de ellos en Vall d’Hebron, que ya lideró en 2010 el primer trasplante total de cara del mundo y en 2015 el primero en asistolia controlada.

Solo una veintena de centros internacionales tienen capacidad para realizar este tipo de intervenciones, que exigen una altísima especialización médica, tecnológica y humana.

Para Carme, el resultado es claro: “Estoy aún recuperándome, pero sé que estaré bien”.

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