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Las recomendaciones de los podólogos a los ‘runners’

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recomendaciones a los runners

(EUROPA PRESS) – El Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) ha advertido que los principales problemas que sufren los pies de los corredores son la falta de un estudio biomecánico y no escoger adecuadamente las zapatillas, unos hechos que pueden derivar en fascitis plantar, sobrecargas y tendinitis. Detallamos las principales recomendaciones a los runners.

Los especialistas han subrayado en un comunicado la importancia de prestar especial atención a los pies para evitar lesiones, ya que ellos son una de las partes del cuerpo más afectadas en las carreras de largo recorrido.

Las recomendaciones a los runners

El ICOPCV ha apuntado que es «fundamental» que cuando una persona decide comenzar a correr de forma habitual y prepararse para carreras, acudir al podólogo para realizar una revisión de los pies y recibir asesoramiento sobre las zapatillas más adecuadas en función de sus condiciones físicas concretas (tipo de pisada, peso, si es hombre o mujer, entre otras).

De hecho, han señalado que no realizar un estudio biomecánico por parte de un profesional y no escoger adecuadamente las zapatillas, son algunos de los principales errores que cometen los ‘runners’ y que afectan a la salud de sus pies.

Estudio de la pisada

«Es fundamental que aquellos que deciden comenzar a practicar running realicen un estudio de la pisada por parte de un podólogo y nunca en tiendas de deportes o marcas comerciales. Estos, en muchas ocasiones, realizan estudios de la pisada sin la formación adecuada, lo que puede provocar falsos diagnósticos y malas recomendaciones de calzado específico antipronación, por ejemplo, que puede agravar un proceso patológico o incluso conllevar a sobrecargas musculo tendinosas debido al mal apoyo generado», ha afirmado Maite García, presidenta del ICOPCV.

Desde el Colegio de Podólogos de la Comunidad Valenciana se ha señalado, además, que es importante tener en cuenta que a los pies de los corredores se les exige un esfuerzo «muy superior» al de la marcha normal. Esto les hace experimentar un incremento en la velocidad que traslada impactos con «mayor frecuencia», entre 500 y 1.000 veces por kilómetro y mayor fuerza ya que el impacto puede llegar a ser ocho veces superior al peso corporal.

Los movimientos de los corredores

Además, en estos deportistas también deben tenerse en cuenta los movimientos de tobillos, rodillas y caderas a la hora de seleccionar la intensidad del ejercicio, la elección del calzado y la necesidad o no de utilizar plantillas a medida.

Algunas de las afecciones más comunes son las lesiones en los ligamentos laterales del tobillo, en el seno del tarso, tendinitis de los peroneos o del tibial posterior, fascitis plantar o, incluso, fracturas por sobrecargas en el navicular (escafoides), por ejemplo.

Desde el ICOPCV también se ha recalcado que son fundamentales también los cuidados de los pies tras la carrera. Para ello, se recomienda realizar baños fríos para bajar la inflamación, reposar y mantener los pies en alto para mejorar el retorno venoso y, en días posteriores, utilizar un calzado cómodo, con buena amortiguación y que sea ajustable (utilice cordones o velcros) para que el pie vaya ligeramente suelto y no esté presionado.

Además, en el caso de que aparezcan ampollas es aconsejable acudir al podólogo para que, de manera aséptica, realice el drenaje y los cuidados necesarios de la misma.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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