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El Parotet de Valencia recupera su tono “azul ultramar”

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El Parotet Valencia
El Parotet de Valencia

La alcaldesa de València, María José Catalá, ha visitado este miércoles las obras de restauración de El Parotet, la escultura de Miquel Navarro que preside la rotonda de la plaza de Europa-avenida de Francia, y que ya ha cumplido los 20 años desde su instalación. Acompañada por el escultor Miquel Navarro, autor de la pieza, la alcaldesa ha comprobado el estado de la actuación que, por seguridad, comenzó el pasado mes de abril, una vez concluidas las fiestas de Fallas.

Se trata de una intervención impulsada desde la Concejalía de Cultura, que consiste en la limpieza de la obra, lo que permitirá recuperar su tonalidad original escogida por el autor. La alcaldesa Catalá ha recordado que El Parotet es “una imagen icónica de la ciudad, que ya llevaba más de 20 años sin tener un proceso de mejora y de limpieza”. “Después de tantos años ya tocaba”, ha añadido la alcaldesa, quien se ha manifestado “muy satisfecha de que la ciudad recupere estos iconos, de esta apuesta cultural que es un icono de la València que apuesta por tener obras de arte en las calles, una ciudad que es un museo al aire libre y que cuida de sus artistas, como Miquel Navarro, uno de los mejores zurdos que ha dado esta tierra”.

El Parotet de Valencia

La pieza figura una especie de insecto gigante como vigía o guerrero de Valencia, y fue un regalo a la ciudad en el año 2003 de la Fundación Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Valencia para conmemorar el 125 aniversario de la creación de la Obra Social de Bancaja. Los trabajos de restauración corren a cargo de la empresa Salmer Restauración y Conservación SL, que está realizando las labores de limpieza, saneado y repintado de la pieza.

El escultor Miquel Navarro ha elogiado el trabajo realizado hasta este momento, “que se está realizando muy bien, y que va a permitir que la pieza recupere su tono ‘azul ultramar”, ha explicado. Navarro ha defendido la importancia del mantenimiento de las obras de arte, “al menos cada 20 años”.

Tal como ha recordado María José Catalá, el presupuesto de esta intervención supera los 73.000 euros (73.151,76 €, IVA incluido), e incluye la inspección previa del estado de conservación de la escultura, el análisis del recubrimiento existente, la limpieza de la suciedad depositada en superficie, con eliminación de óxidos, y la preparación de las superficies para recibir el recubrimiento final. Todos los gastos inherentes al uso, conservación y mantenimiento de la estatua corren a cargo del consistorio según el acuerdo alcanzado entre el Ayuntamiento de València y la Fundación Bancaja en el momento de su donación.

Un “insecto” de casi 100 toneladas

El Parotet tiene una altura de 46 metros y un peso de 93 toneladas. La verticalidad de la pieza, sus dimensiones colosales y la acusada estilización de sus formas remiten a su autor, el reconocido artista plástico Miquel Navarro. La escultura, realizada en hierro, está valorada en 1,1 millones de euros.

Navarro cuenta con más obras expuestas en las calles de València: Fuente pública (más conocida como La pantera rosa), inaugurada en 1984 en las inmediaciones de la plaza Manuel Sanchis Guarner, bajo el patrocinio de la Sociedad de Aguas Potables y Mejoras de Valencia. Una década después, la Fundación Bancaja cedería la escultura en acero Home Guaita para su emplazamiento en los Jardines del Real, donde preside, desde 1999, la entrada del Museo de Ciencias Naturales. Dos años más tarde se instaló Motoret 2000, en el acceso a l’Umbracle junto con otras piezas escultóricas de reconocidos artistas valencianos, como Joan Cardells o Ramón de Soto.

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Muere en Valencia Antonio Tejero, rostro del golpe de Estado del 23-F, a los 93 años

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Antonio Tejero
MADRID - 23 DE FEBRERO DE 1981: El teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina en el Congreso de los Diputados durante el golpe de Estado del 23F - Europapress / Europa Press / ContactoPhoto

MADRID, 25 feb. — El exteniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, condenado a 30 años de cárcel por el asalto al Congreso de los Diputados en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, ha fallecido este jueves en Alzira (Valencia) a los 93 años de edad. Así lo ha confirmado a Europa Press la abogada de la familia, Ángeles Cañizares, que ha señalado en un comunicado que ha muerto “de forma serena, en paz, rodeado de toda su familia”.

Nacido el 30 de abril de 1932 en Alhaurín el Grande (Málaga), Antonio Tejero Molina era en 1981 teniente coronel de la Guardia Civil, cuerpo al que ingresó en 1951 y del que fue expulsado tras protagonizar el golpe de Estado del 23-F, uno de los episodios más graves de la historia reciente de España.

Fue condenado por rebelión militar a 30 años de prisión, aunque finalmente cumplió solo la mitad de la pena y quedó en libertad en 1996. Además de ser el rostro más conocido del golpe fallido, su figura quedó asociada a la frase “¡Quieto todo el mundo!”, con la que interrumpió la votación en el Congreso de los Diputados durante la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno, tras la dimisión de Adolfo Suárez.

El golpe de Estado

Desde ese momento, los 350 diputados permanecieron retenidos durante más de 17 horas en la Cámara Baja. Tejero irrumpió en el Hemiciclo a las 18.23 horas acompañado por más de 250 guardias civiles armados. “¡Al suelo!”, gritó el teniente coronel desde la tribuna del Congreso, mientras los agentes disparaban al techo del hemiciclo.

Todos los diputados se agacharon excepto tres: el presidente en funciones Adolfo Suárez; el vicepresidente del Gobierno, Manuel Gutiérrez Mellado; y el líder del Partido Comunista de España (PCE), Santiago Carrillo.

La asonada, que contaba con el respaldo de sectores militares contrarios al Estado de las Autonomías, a la legalización del PCE y a algunas reformas del Ejército, fue organizada por el propio Antonio Tejero, el entonces segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, Alfonso Armada, y el capitán general Jaime Milans del Bosch, que decretó el estado de excepción en Valencia y sacó los tanques a las calles de la ciudad.

El golpe comenzó a desmoronarse tras el mensaje televisado de madrugada del rey Juan Carlos I, que, vestido con el uniforme de capitán general de las Fuerzas Armadas, expresó el apoyo de la Corona a la Constitución y al sistema democrático.

Sin respaldo militar ni político suficiente, Tejero terminó rindiéndose. Pasadas las 12.00 horas del 24 de febrero de 1981, los guardias civiles abandonaron el Congreso y liberaron a los diputados.

Intentos golpistas previos: la Operación Galaxia

Antes del 23-F, Tejero ya había participado en la denominada Operación Galaxia, una intentona golpista gestada en 1978 por un grupo de militares que pretendía asaltar al Gobierno durante una reunión en el Palacio de la Moncloa, aprovechando un viaje oficial del rey a México.

El complot fue desarticulado antes de ejecutarse y el entonces teniente coronel fue juzgado y condenado a siete meses de prisión. Pese a ello, continuó su carrera en la Guardia Civil hasta el golpe de Estado de 1981.

Apariciones públicas y polémicas posteriores

Desde su salida de prisión en 1996, sus apariciones públicas fueron escasas, aunque generaron controversia. En 2006 publicó una carta al director en el diario ‘Melilla Hoy’ en la que aseguraba que el Estatut catalán “mataría” a España. En 2012 denunció al entonces presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, por “conspiración y proposición para la sedición”. Más recientemente, en 2023, presentó una denuncia contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por “traición a España” al negociar su investidura con partidos independentistas catalanes y con representantes vinculados a ETA.

La última vez que se le vio en público fue el 24 de octubre de 2019, cuando acudió al cementerio de El Pardo-Mingorrubio (Madrid) durante la reinhumación del dictador Francisco Franco tras su exhumación del Valle de los Caídos. Fue recibido por simpatizantes franquistas entre gritos de “Viva Tejero”, “Arriba España” y “Gracias por todo, Antonio”.

Con su fallecimiento desaparece el principal protagonista del intento de golpe de Estado del 23-F, un episodio clave en la consolidación de la democracia en España y en la historia política contemporánea del país.

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