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«Sanibaby», la muñeca valenciana capaz de neutralizar el COVID-19

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(EFE).- La primera muñeca capaz de neutralizar y evitar la transmisión del coronavirus en manos de los más pequeños de la casa será comercializada a nivel nacional e internacional por dos empresas alicantinas.

Fruto de la colaboración entre Weenup y Berjuan, de Petrer y Onil, ha nacido la muñeca ‘Sanibaby’, que ya cuenta con el certificado del Instituto Valenciano de Microbiología (IVAMI) con el objetivo de que «los niños vuelvan a jugar y compartir juguetes con normalidad».

«Hasta el momento a nivel mundial no existe ninguna muñeca en el mercado que neutralice los virus y bacterias», ha explicado en un comunicado el gerente de Berjuan, César Bernabéu, quien ha añadido que este proyecto es producto «de una investigación nacional que ha sumado el conocimiento científico y la capacidad industrial para así luchar por objetivos comunes».

Esta nueva tecnología sanitaria «supone un paso adelante» en la protección frente a la pandemia dado que los tejidos de la muñeca tienen «capacidad antimicrobiana, que mantienen las propiedades de desactivación del virus y bacterias del 99,99 por ciento hasta con 100 lavados».

La comercialización de ‘Sanibaby’ está prevista en jugueterías tradicionales y plataformas online tanto a nivel nacional como internacional en diecisiete países, entre ellos Estados Unidos, Italia, Portugal, Rusia, India, Holanda, Argentina, Reino Unido, Dinamarca e Indonesia.

La fábrica de muñecas de Onil ya ha sido pionera en otros juguetes en el pasado, como el llamado ‘Bebé Glotón’, que fue el primer muñeco lactante del mundo y la ‘Mosquidolls’, la primera repelente de mosquitos.

Por su parte, Weenup, de Petrer, se dedica a aportar a las empresas soluciones antivirales y antibacterianas con foco en el sector sanitario, industrias alimentarias y, en general, «en cualquier tipo de negocio en el que virus y bacterias representan una amenaza».

La colección de muñecas surgida de la colaboración de ambas empresas está dividida en tres líneas de mercado y una colección de vestidos, definidas por la edad de los niños y niñas a los que va dirigido el producto.

Por este motivo, han diseñado muñecas de 40 centímetros recomendadas para niños y niñas de más de 3 años y también de 30 hechas con materiales más blandos para la primera infancia, con un precio de mercado que oscila entre alrededor de 30 y 50 euros.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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