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Sanitarios denuncian el aumento de agresiones en la tercera ola de la pandemia

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València, 29 ene (EFE).- Los sanitarios de la Comunitat Valenciana han denunciado este viernes un incremento de agresiones físicas y verbales sufridas durante la tercera ola de contagios de la COVID-19.

A través de la Asociación de Derecho Sanitario de la Comunidad Valenciana (ADSCV), con los que han mantenido una reunión, han explicado los diferentes problemas a los que se enfrentan, como el colapso en los hospitales, la falta de personal y el agotamiento, situaciones que están «haciendo estragos» en el personal sanitario, además de episodios de agresiones.

El presidente de la asociación, Carlos Fornes, ha comentado que el aumento de los contagios de forma exponencial ante la tercera ola y la preocupación social que existe a causa del virus ha provocado un aumento de agresividad contra el personal sanitario.

Por ello ha recomendado a los profesionales denunciar todas las agresiones, ya sean de carácter físico o verbal, y ha recordado que han creado un correo electrónico para atender las dudas jurídicas.

Fornes también ha explicado que los ciudadanos acuden a los centros de salud al no recibir respuestas telefónicas, pero al llegar allí no se encuentran con la posibilidad de ser atendidos a causa de la saturación, situación que genera en el paciente «frustración y confusión, y en muchos casos deriva en agresiones verbales o físicas al personal sanitario».

Desde la ADSCV han advertido de que la presión hospitalaria ha aumentado, mientras que el número de trabajadores ha descendido, ya que los datos han reflejado que en la Comunitat Valenciana, 1.560 sanitarios están de baja tras dar positivo, mientras que 2.018 están en cuarentena, por lo que 3.578 sanitarios no pueden trabajar en estos momentos, «algo más del 5 % de toda la plantilla».

Además, los centros hospitalarios de la Comunitat están atendiendo a una media de 7.000 personas que creen estar infectadas, y de ellas, 5.250 dan positivo, cifras que crecen «de manera exponencial».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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