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Valencia

Cómo pedir la tarjeta de aparcamiento para la zona del Botánico

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El 3 de octubre entra en vigor la zona de aparcamiento para residentes en Russafa
Imagen de la zona de aparcamiento para residentes en Russafa

Las personas empadronadas en el Botánico ya pueden solicitar la tarjeta que les permitirá aparcar en las 540 plazas de aparcamiento de este barrio.

Precio

Concretamente, ya pueden darse de alta, gratuitamente, para recibir esta tarjeta y después de hacer este trámite, tendrán que abonar según el uso que prevén hacer (mensual por 7,18 euros o anual por 86,20 euros), y estacionar su vehículo tanto en las plazas de la Zona Verde (exclusivas para residentes) como en las de la Zona Naranja.

Personas no residentes

Estas últimas también podrán ser utilizadas, con el fin de permitir gestiones en el barrio en un horario limitado (laborales entre semana, de 9 a 19 horas, y sábados, de 9 a 15 horas), por personas no residentes (visitantes y clientes de los comercios de la zona), que también podrán continuar aparcando las 24 horas del día en las 116 plazas de la Zona Azul del perímetro de este barrio del distrito de Extramuros.

¿Cómo pedir la tarjeta?

La mencionada tarjeta se puede pedir con la documentación que se detalla en la Sede Electrónica del Ayuntamiento, en cualquier momento, en línea con firma digital y presencialmente, y el distintivo de residente expedido tendrá una vigencia de 2 años naturales, incluyendo el año en el que se solicita y el siguiente hasta 31 de diciembre.

La zona de estacionamiento reservada para residentes se regula conforme la Ordenanza de Movilidad y la de Tasas por estacionamiento de vehículos en la vía pública; y el coste anual establecido para el uso residencial de las Zonas Verde y Naranja es de 7,18 euros en el mes (pagables solo los meses que se vaya a hacer uso), mientras las persones visitantes podrán estacionar en las Zonas Azul y Naranja desde 0,55 euros y 1,10 euros, respectivamente, los primeros 25 minutos, hasta 1,70 y 3,30 euros respectivamente por la estancia máxima de dos horas.

Horario

Por lo que respecta al horario de entrada en funcionamiento de la exclusividad de uso por parte de los residentes de las plazas naranjas en el Botánico, se ha decidido adoptar el mismo que opera en Russafa (regulado de lunes a viernes de 9 a 19 horas, y sábados de 9 a 15 horas, y exclusivo para residentes el resto de franjas horarias).

La comunicación de la apertura de este periodo de solicitud, además de por todos los canales al alcance del Ayuntamiento, se va a realizar mediante carta directamente en cada buzón del barrio y en diferentes acciones a pie de calle, para que el vecindario pueda hacer sus gestiones con anticipación y evitar las consecuencias que podría tener dejarlo para el último momento.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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