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Temperaturas máximas en descenso este jueves en la Comunitat

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El cielo tendrá este jueves intervalos de nubes altas en una jornada en la que las temperaturas máximas irán en descenso y no superarán los 31 grados, según la predicción de la Aemet.

Así, las temperaturas nocturnas subirán en la mitad sur y en descenso en el norte; mientras que las diurnas bajarán. De este modo, en València llegarán a los 30 grados, en Alicante a los 29 y en Castellón a los 26.

Por su parte, el viento soplará del oeste flojo con intervalos de moderado, tendiendo por la tarde a variable flojo, según las mismas fuentes.

Día más cálido del año

La Comunitat Valenciana ha rfistrado este miércoles el día más cálido en lo que va del año 2019 con temperaturas que superaron los 30 grados en muchos observatorios de la mitad sur y que llegaron a los 31 en algunos municipios como Orihuela, informa la Agencia Nacional de Meteorología.

Según los datos facilitados por Aemet en la Comunitat Valenciana, la localidad alicantina de Orihuela registró ayer la temperatura más elevada, con 31,6 grados.

También se experimentó un intenso calor en puntos como Miramar (30,9 grados); Elx (30,8); Oliva (30,8); Alicante (30,3); Carcaixent (30,3); Novelda (30,3) o Xàtiva (30,2). En el Aeropuerto de Alicante-Elx el termómetro marcó 30,1 grados, los mismos que en Pego.

Se da la circunstancia de que, además, se superaron los 30ºC por primera vez en el año 2019 en el observatorio de Alicante, una fecha algo temprana en el calendario, ya que, en promedio, la fecha media en alcanzar esta temperatura por primera vez es el 27 de mayo.

Aemet apunta que el adelanto en el observatorio de Alicante de la fecha en la que por primera vez se registran los 30 grados es cada vez más frecuente. Al principio del siglo XX la fecha media era el 8 de junio, en 2019 es el 17 de mayo, apuntan desde la agencia.

La pasada madrugada también ha sido cálida, con mínimas que no han bajado de 20 grados en observatorios del litoral de Alicante y sur de Valencia. En concreto, Benidorm marcó 21,7 de mínima; Miramar (21,1);
Orihuela (21); Alicante (21); Pego (20,8); Rojales (20,7); el Aeropuerto Alicante-Elx (20,5) y Xàbia (20,5)

La mínima en el observatorio de Alicante ha sido de 21, un dato provisional, ya que el definitivo se anota cuando finaliza el día.

Aemet CV hace notar que es «muy poco frecuente» tener una mínima tan alta a estas alturas del año y, de hecho, desde que se comenzaron a registrar datos en Alicante, hace más de siglo y medio, la fecha más temprana en registrar una mínima de 21ºC fue un 16 de mayo, el de 1961.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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