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Un código de playas y una app de ocupación en la arena, entre los proyectos para el regreso seguro a las playas

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VALENCIA, 19 May. (EUROPA PRESS TELEVISIÓN) – Un código de actuación para las playas o una aplicación para saber el grado de ocupación en la arena son algunos de los proyectos en los que trabaja la Generalitat para garantizar el derecho a disfrutar del mar en verano a pesar del coronavirus.

«Un Mediterráneo vivo y seguro», ha defendido el ‘president’, Ximo Puig, tras una reunión con los consellers de Interior, Gabriela Bravo; Sanidad, Ana Barceló; Movilidad, Arcadi España, y el secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer.

El objetivo es que valencianos y turistas puedan ir a las playas con seguridad, para lo que Turisme CV trabaja en un código general de actuaciones que los ayuntamientos recibirán en los próximos días. Puig ha llamado a la corresponsabilidad de los municipios y se ha comprometido a trasladar la máxima información posible.

Paralelamente, junto a las propuestas del ámbito privado, la Conselleria de Innovación tiene en marcha una aplicación específica para que los ciudadanos tengan la máxima información posible a la hora de decidir a qué playa van. Esta herramienta daría a conocer el tiempo real el grado de ocupación en la arena.

Más allá de las medidas de seguridad, la Generalitat quiere dar a conocer todas las playas y calas valencianas, ya que representan más del 70% de la costa y «muchas son desconocidas». Puig ha destacado que la crisis también abre una gran oportunidad para descubrir esta riqueza natural.

Con 277 kilómetros, la Comunitat tiene el porcentaje más alto de playas y calas en relación a la costa entre las comunidades peninsulares. El protocolo de Turisme se centrará en coordinar la acción diaria de carga de usuarios en las playas y en la corresponsabilidad de la ciudadanía.

Tras su reunión de este domingo con Pedro Sánchez y el resto de presidentes autonómicos, Puig ya hizo hincapié en que las playas no representan un peligro porque son espacios ventilados donde se puede mantener la distancia de seguridad. «Todos tenemos derecho al ocio en un año tan duro», ha exclamó.

Respecto al baño en las playas, previsto para la fase 3 de desescalada, el ‘president’ remarcó hace unas semanas que «ir a la playa no significa ir a una abarrotada masificada en pleno agosto, sino poderse bañar manteniendo la distancia y toda la prevención posible».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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