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Vídeo completo del accidente mortal en helicóptero del dueño del Leicester

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El tailandés Vichai Srivaddhanaprabha, se estrelló el sábado contra el aparcamiento situado junto al estadio del club, acabando con la vida de las personas que viajaban en él, entre ellos el propietario del club y sus ayudantes.

El dueño del club, de 60 años, iba a bordo de su helicóptero, que perdió el control y se estrelló en un estacionamiento cercano al estadio King Power Stadium el sábado, confirmó el club en un comunicado este domingo.

Srivaddhanaprabha, un magnate de tiendas de Tailandia, era uno de los cinco pasajeros que viajaban en el helicóptero cuando este se prendió en llamas después de estrellarse, dijo el club. No hubo sobrevivientes.

«Es con nuestro más profundo pesar y un corazón colectivo roto que confirmamos que nuestro presidente, Vichai Srivaddhanaprabha, estaba entre aquellos que trágicamente perdieron la vida la noche del sábado cuando un helicóptero que lo transportaba a él y otras cuatro personas se estrelló afuera del King Power Stadium».

Fans del Leicester City rindieron homenaje al dueño y presidente del club tras el accidente de helicóptero del sábado.

El comunicado describe al presidente como «un hombre de bondad, de generosidad y un hombre cuya vida estuvo marcada por el amor que dedicó a su familia y a aquellos a los que lideró con éxito».

Un reportero de la cadena Sky Sports agregó que el helicóptero despegó desde el mismo terreno de juego del estadio, tal y como es habitual después de cada partido que disputa el Leicester en casa.

Según el periodista, el piloto del aparato perdió el control y se estrelló contra el aparcamiento, mientras que un testigo señaló que «parecía como si la hélice de cola no funcionara correctamente», lo que hizo «girar» al helicóptero. Srivaddhanaprabha, propietario de la compañía the King Power, compró el Leicester en agosto de 2010.

Varios periodistas confirman que el dueño iba dentro del aparato y que ha fallecido.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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