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VÍDEO| Empieza el desembarco del Aquarius, que transporta en su mayoría a menores

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VALÈNCIA, 17 Jun. (EUROPA PRESS) –

El desembarco del Aquarius, el segundo de los barcos con inmigrantes llegados este domingo al Puerto de València y el que da nombre a la flotilla, ha comenzado a las 12.15 horas. La mayoría del centenar de personas que van a bordo del buque –126 según Cruz Roja– son menores.

El barco ha sido recibido con un gran aplauso en el momento en que ha iniciado las maniobras de atraque, y posteriormente también cuando han empezado a bajar del buque los primeros migrantes, algunos de ellos saludando.

Hasta las 12.00 horas, la organización humanitaria tenía a 135 personas filiadas del Dattilo, de los que 127 son hombres, siete son menores no acompañados y una embarazada que ya ha sido trasladada al hospital.

De las personas filiadas, seis han precisado silla de ruedas en el desembarco y 15 han sido trasladadas a hospitales en tres vehículos de transporte adaptado por situaciones de insuficiencia respiratoria, dolor torácico, retención de líquidos, heridas o fractura de pie, según las mismas fuentes.

El Aquarius, recibido con un «impresionante» aplauso de todo el operativo en el momento de su atraque en València

El buque Aquarius, el segundo de los tres barcos con inmigrantes que llegan a lo largo de este domingo al Puerto de València, ha sido recibido con un «impresionante» aplauso de todo el operativo durante sus tareas de atraque en las instalaciones portuarias, en el muelle de cruceros.

Según informa Cruz Roja en su cuenta de Twitter, los efectivos de la organización humanitaria, de Policía, Guardia Civil, traductores y Sanidad Exterior han ovacionado a los tripulantes y migrantes que viajan en el barco.

El Aquarius, según Cruz Roja, lleva 126 personas a bordo –106, según otras cifras–, las «más delicadas» por su estado, aunque en el Puerto les espera todo el dispositivo desplegado para su atención.

Según las informaciones facilitadas durante el operativo, en esta embarcación, la menos numerosa de las tres, viajan seis mujeres embarazadas y los diez menores acompañados, así como la mayoría de las personas (56) con problemas leves de salud -no había ninguno grave–.

Mientras se procede al desembarco del Aquarius, se sigue realizando el traslado en autobuses del pasaje del Dattilo, el primer buque de la flotilla que ha llegado al Puerto de València, y que ha atracado hacia las 6.50 horas, con 274 inmigrantes a bordo.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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