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Vitrificar antes de los 35 años aumenta un 40% la tasa de éxito de embarazo

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Vitrificar antes de los 35 años aumenta un 40% la tasa de éxito de embarazo

La preservación de la fertilidad ha supuesto un gran avance para la medicina reproductiva. Así, pacientes diagnosticadas de cáncer que deben someterse a un tratamiento de quimio o radioterapia que pueda dañar su fertilidad, o bien aquellas mujeres que sientan lejano aún el tic tac de su reloj biológico y no quieran renunciar por ello a ser madres en un futuro con sus propios gametos, tienen un seguro de fertilidad llamado vitrificación.

Recientemente, la prestigiosa revista Human Reproduction, publicó un estudio liderado por la doctora Ana Cobo, directora de Unidad de Criobiología de IVI, titulado “Elective and onco-fertility preservation: factors related to IVF outcomes”, en el que también participaron los doctores José Remohí, Antonio Pellicer, y Juan Antonio García-Velasco. En él, se da respuesta a las principales inquietudes de las mujeres respecto a la preservación de la fertilidad y se ofrecen interesantes estadísticas acerca de la tasa de embarazo que puede alcanzar una paciente que vitrifique sus óvulos, en función de su edad y el número de ovocitos que vitrifique.

“Un dato muy llamativo es que mientras que las mujeres menores de 35 años que preservaron su fertilidad por motivos sociales alcanzaron una tasa de éxito del 94% al obtener 24 ovocitos a vitrificar, aquellas que superaban los 35, con una cantidad similar de ovocitos, apenas llegaban al 50% de probabilidad de embarazo a término. De ahí la importancia de preservar la fertilidad antes de los 35 años, algo en lo que incidimos siempre desde IVI, conocedores del efecto de la edad en la calidad ovocitaria”, explica la Dra. Cobo.

En el grupo de pacientes que vitrificaron por motivos oncológicos no se observa la misma tendencia, debido en gran medida al menor tamaño de la muestra de pacientes que regresaron para hacer uso de sus óvulos vitrificados.

Vitrificar antes de los 35 años aumenta un 40% la tasa de éxito de embarazo

El principal marcador de calidad ovocitaria es la edad de la paciente, por lo que este estudio presenta una guía clara de asesoramiento acerca de las posibilidades de tener un bebé en función de estos dos parámetros medibles y ayuda a perfilar una realidad estadística de gran interés para avanzar en el campo de la prevención de la infertilidad.

El estudio es una muestra de la realidad social, que evidencia cómo el grupo mayoritario de pacientes que se plantean preservar su fertilidad por motivos sociales sigue situándose por encima de los 35 años. De hecho, este último grupo aglutina a más del 70% de las mujeres que preservaron su fertilidad por motivos sociales en IVI, y el 15% superaban los 40 años. Esta tendencia se invierte en el caso de los ciclos de onco-fertilidad, donde el 70% de las mujeres eran menores de 35 años.

“Se trata de un estudio retrospectivo integrado en un 83,5% por mujeres que optaron por una preservación electiva de la fertilidad y un 16,5% que lo hicieron por motivos oncológicos (principalmente cáncer de mama). De estas pacientes, aproximadamente 700 han regresado para intentar ser madres, dando lugar al nacimiento de 162 bebés fruto de la preservación por motivos sociales y 25 bebés llegados al mundo tras superar sus madres un cáncer”, explica la Dra. Cobo.

IVI ha sido pionero en España en la vitrificación de ovocitos y, por ende, cuenta con el mayor número de pacientes y resultados hasta la fecha. Esto ha permitido que la muestra de este estudio, formada por 6.332 mujeres, sea la más amplia publicada hasta el momento en trabajos referidos a datos de uso, eficacia y pronóstico de esta técnica de conservación de gametos.

Además, el trabajo muestra una clara evolución de la técnica cuando se realiza por motivos sociales, que en poco más de 10 años ha aumentado en un 18%, pasando a suponer de un 2% a un 22% del total de tratamientos realizados en IVI (periodo estudiado: 2007-2017).

“Aunque las tasas de retorno siguen siendo bajas, con cerca de un 15% en la preservación social y aproximadamente 10% en la oncológica, lo cierto es que esta técnica ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años y prevemos que siga la misma tendencia en los años venideros, lo cual exige un estudio detallado y en profundidad de sus implicaciones, no sólo médicas, sino también sociales”, concluye la Dra. Cobo.

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Mariano Barbacid, el científico que merece todas las portadas por acercarnos a la cura del cáncer

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Mariano Barbacid
Mariano Barbacid-CNIO

En un panorama mediático dominado con frecuencia por lo superficial, el nombre de Mariano Barbacid ha irrumpido con la fuerza de los logros que cambian el rumbo de la ciencia. El investigador español ha conseguido, junto a su equipo, eliminar el tipo de cáncer de páncreas más frecuente en modelos animales, un avance sin precedentes que abre una vía real de esperanza frente a uno de los tumores más agresivos y letales.

Figuras como la suya son las que merecen ocupar portadas, titulares y espacios de reconocimiento. No por el impacto fugaz de la actualidad, sino por una trayectoria científica que lleva décadas ampliando los límites del conocimiento y acercando soluciones reales a millones de personas.

Un hito científico frente al cáncer de páncreas

El equipo liderado por Mariano Barbacid ha desarrollado una estrategia de triple terapia basada en la combinación de tres fármacos que ha logrado erradicar por completo los tumores de páncreas en animales de experimentación. Los resultados son especialmente relevantes porque no solo eliminan el tumor, sino que evitan su reaparición durante largos periodos y sin efectos secundarios significativos.

Este avance supone un paso decisivo en la investigación oncológica y refuerza la importancia de apostar por la ciencia básica y traslacional como única vía para transformar el pronóstico de enfermedades hasta ahora casi incurables.

Director del Grupo de Oncología Experimental del CNIO

Mariano Barbacid es director del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, una de las instituciones de referencia en investigación contra el cáncer a nivel internacional. Desde allí, lidera proyectos centrados en entender cómo se inicia, progresa y se mantiene el cáncer a nivel molecular.

Su nombre está ligado a algunos de los descubrimientos más importantes de la oncología moderna. Fue uno de los pioneros mundiales en identificar genes relacionados con el cáncer y en establecer las bases moleculares de la enfermedad.

De la Universidad Complutense a la élite científica mundial

Nacido en Madrid en 1949, Mariano Barbacid inició su formación en Bioquímica en la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctoró en 1974 en el Instituto de Biología Celular del CSIC. Su tesis doctoral, dirigida por David Vázquez, marcó el inicio de una carrera científica excepcional.

Entre 1974 y 1978 realizó una estancia postdoctoral en el Instituto Nacional del Cáncer de los NIH, en Bethesda (Estados Unidos). Allí creó su propio grupo de investigación y comenzó a centrarse en la biología molecular de los virus causantes de sarcomas. En 1982 aisló y clonó el primer oncogén humano, identificado posteriormente como una mutación del proto-oncogén H-ras, un hallazgo que revolucionó la oncología molecular.

Más de 170 publicaciones y un reconocimiento internacional

A lo largo de su carrera, Barbacid ha firmado más de 170 publicaciones científicas en revistas de máximo impacto y ha recibido numerosos premios y distinciones. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y miembro de la EMBO desde 1996.

En 1998 regresó a España para crear y dirigir el CNIO, un proyecto que consolidó la investigación oncológica española en el mapa científico internacional.

Padre de dos hijas y comprometido con el futuro

Aunque siempre ha mantenido su vida privada en un discreto segundo plano, se sabe que Mariano Barbacid es padre de dos hijas y que su familia es una de sus principales motivaciones. En diversas entrevistas ha insistido en que invertir en investigación es la única manera de garantizar que las próximas generaciones puedan vivir en un mundo donde el cáncer tenga tratamiento y, algún día, cura.

En 2024 hizo público su compromiso de destinar parte de su legado económico a la investigación contra el cáncer, convencido de que solo la ciencia puede ofrecer soluciones reales y duraderas.

El origen humilde de una vocación extraordinaria

Hijo único de un zapatero del barrio madrileño de Chamberí, Mariano Barbacid ha recordado en más de una ocasión cómo el apoyo de sus padres fue clave para que pudiera centrarse en sus estudios. Una profesora, madre de un amigo, despertó en él desde niño la curiosidad por descubrir lo desconocido y sembró la semilla de su vocación científica.

Esa combinación de origen humilde, esfuerzo constante y pasión por el conocimiento ha definido una carrera ejemplar.

Un referente que debería marcar la agenda pública

La historia de Mariano Barbacid es la prueba de que la investigación salva vidas, aunque sus resultados no siempre sean inmediatos. Científicos como él representan el verdadero progreso de una sociedad y merecen reconocimiento, inversión y visibilidad.

Porque si hay nombres que deberían ocupar todas las portadas, son los de quienes dedican su vida a combatir enfermedades, ampliar el conocimiento y ofrecer esperanza real a millones de personas. Y en esa lista, Mariano Barbacid ocupa un lugar indiscutible.

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