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Valencia

Zero Incívics: Ribó ignora al Cabanyal tras usarlo para ganar las elecciones

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Archivo/EFE/Manuel Bruque

València, 20 ago (EFE).- La asociación vecinal del Cabanyal-Canyamelar Zero Incívics lamenta que el alcalde, Joan Ribó, «esté dando la espalda a un barrio cuyos problemas utilizó para ganar las elecciones y no haya querido reunirse con sus representantes en los últimos seis años para conocer los graves problemas de convivencia que se están produciendo».

En un comunicado, Zero Incívics hace referencia en concreto a los entornos de la calle Pescadores, Amparo Guillem, plaza del Rosario y los conocidos como bloques portuarios, donde los problemas de convivencia «van en aumento».

“Hace 6 años sabíamos que los problemas de convivencia en el Cabanyal-Canyamelar no se iban a solucionar en 2 días, pero en este tiempo no hemos visto ninguna medida por parte del Ayuntamiento en ese sentido. Hemos solicitado por varías vías reuniones con el alcalde, quien en campaña electoral afirmaba que el Cabanyal no sería un gueto, pero no hemos recibido respuesta”, aseguran los portavoces de la asociación.

Asimismo, critican que tampoco el concejal de Protección Ciudadana, Aaron Cano, «ha mostrado interés ni se ha querido reunir con Zero Incívics».

“Los problemas de convivencia se incrementan todos los veranos por falta de policía, es una situación que se conoce desde hace años y a la que el consistorio no pone remedio a pesar de las quejas. Hay muchos vecinos y vecinas de las zonas conflictivas que ya no pueden más y se están marchando”, lamentan.

Desde Zero Incívics denuncian que las mejoras urbanísticas que se han realizado en varias zonas del barrio «no han ido acompañadas de un plan social y policial que ponga freno a los problemas de narcotráfico y delincuencia, que van acompañados de actuaciones incívicas como las fiestas hasta la madrugada, los gritos y partidos de fútbol contra las fachadas, la constante ocupación de la vía pública con basura, frigoríficos, sillones…, el mal uso y destrucción de los elementos públicos como los parques infantiles o fuentes».

«A los servicios sociales en el barrio no se les ve, hay menores que faltan al colegio reiteradamente y que no reciben la atención adecuada, se ha rehabilitado un centro social que no se pone en marcha por falta de dotación, y las intervenciones urbanísticas se degradan antes incluso de ser inauguradas por un vandalismo al que no se pone freno de ninguna forma», añaden.

«A todo esto -denuncian los portavoces de Zero Incívics- hay que añadir que la vivienda pública sigue inmovilizada y okupada, sin que el Ayuntamiento ni la Generalitat se pongan de acuerdo para sacarla al mercado. Hasta el momento ha sido la iniciativa privada la que ha apostado más fuerte por la rehabilitación de casas y edificios”.

Los miembros de la asociación reiteran su petición de mantener una reunión con el alcalde Ribó y poder abordar los problemas de convivencia que genera el incivismo, las amenazas y las agresiones.

“Da la impresión de que el Ayuntamiento de Valencia no funciona como un solo ente, sino como dos, en función del departamento al que nos dirijamos: policía, residuos, urbanismo o servicios sociales parecen departamentos estancos, sin comunicación alguna entre ellos, sin coordinación, y, en ocasiones, incluso enfrentados».

«La regeneración del Cabanyal-Canyamelar, que tanto interesó en las elecciones de hace 6 años, necesita la actuación conjunta de varias delegaciones, por lo que instamos al alcalde a que coordine un plan integral que permita al vecindario de este barrio vivir con la misma tranquilidad que en cualquier otro», concluye el comunicado.

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Valencia

Andrea Ortuño anuncia que dedicará su vida a ayudar a los demás tras la pérdida de su marido e hijos en el naufragio de Indonesia

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naufragio Indonesia
Imagen de la búsqueda de los desaparecidos en Indonesia - IMAGEN FACILITADA POR FAMILIARES DE DESAPARECIDOS

“Devastada”, pero al mismo tiempo “bastante entera”. Así se encuentra Andrea Ortuño, la valenciana que sobrevivió junto a su hija de siete años al naufragio ocurrido en Indonesia durante un viaje familiar de Navidad. En ese trágico accidente perdió a su marido y a tres de sus hijos, una tragedia que ha conmocionado a la Comunitat Valenciana y a la opinión pública nacional.

Pese al dolor, Andrea ha trasladado un mensaje cargado de humanidad y esperanza: quiere dedicar el resto de su vida a ayudar y proteger a los demás. Su intención es poner en marcha un proyecto solidario en España, aún por definir, que desarrollará en las próximas semanas cuando su situación personal se lo permita.

Un mensaje público en medio del duelo

Andrea Ortuño no está concediendo entrevistas ni realizando declaraciones públicas debido al durísimo proceso emocional que atraviesa. Sin embargo, ha querido hacer llegar un mensaje a través del periodista y escritor Joaquín Campos, que se encuentra en Indonesia como corresponsal para RTVE cubriendo la tragedia.

Campos explicó en el programa Directo al grano de La 1 que Andrea solo quiso transmitir “cuatro frases”, centradas principalmente en agradecer el apoyo recibido y explicar brevemente su estado emocional. “No está preparada para ponerse delante de una cámara. Es demasiado pronto”, señaló el periodista.

Regreso a España tras 15 días de búsqueda

Andrea Ortuño ha regresado este viernes a España después de permanecer día y noche en Indonesia durante los trabajos de localización de los cuerpos de su marido y de sus hijos. La búsqueda fue finalmente dada por finalizada, aunque uno de los menores, Quique, de 10 años, hijo de Andrea y de su primer matrimonio, continúa desaparecido.

En los últimos días fueron recuperados los cuerpos de Fernando Martín Carreras, de 44 años, entrenador del Valencia CF Femenino B, y de los menores Lía, de 12 años, y Mateo, de 9. La familia viajaba junta cuando el barco turístico en el que se desplazaban naufragó durante una excursión por el Parque Nacional de Komodo.

Fe, justicia divina y ausencia de deseo de venganza

Uno de los aspectos más personales que Andrea quiso compartir es que, en medio de la tragedia, se ha refugiado más que nunca en su fe católica. Según explicó Joaquín Campos, ella cree firmemente en la justicia divina y no desea venganza, ni siquiera ante las posibles negligencias que pudieron producirse.

Este mensaje llega en paralelo a la investigación abierta en Indonesia. La Policía Regional de Nusa Tenggara Oriental ha imputado formalmente por negligencia con resultado de muerte al capitán del barco y al jefe de máquinas del KM Putri Sakinah, la embarcación que se hundió tras el impacto de varias olas de gran tamaño durante una travesía nocturna cerca de la isla de Padar.

El apoyo de la población local, clave en su fortaleza

Andrea ha querido destacar especialmente el cariño y la solidaridad del pueblo indonesio, en particular de los habitantes de la isla de Flores y de Labuan Bajo. Durante los días de búsqueda, cada despedida a los buzos estuvo marcada por abrazos, lágrimas y gestos de apoyo constantes.

“La energía positiva que ha dado toda esta zona es enorme”, trasladó Campos, quien explicó que Andrea desea devolver toda esa ayuda recibida transformándola en un proyecto solidario cuando se recupere mínimamente del golpe emocional.

El padre de Quique mantiene la esperanza

Mientras Andrea ha regresado a España, el padre de Quique permanece en Labuan Bajo, aferrado a la esperanza de poder encontrar a su hijo. Él ha sido el protagonista de un emotivo homenaje rendido por los equipos de rescate en los muelles desde los que partieron la mayoría de las operaciones.

Los expertos han destacado la complejidad extrema de las aguas, con fuertes corrientes y condiciones cambiantes, lo que hace especialmente difícil las labores de búsqueda. Aun así, los equipos lograron localizar a tres de las cuatro víctimas, un esfuerzo que la familia ha querido reconocer públicamente.

Qué ocurrió durante el naufragio

El barco, de dos plantas y cuatro camarotes, había sido alquilado para una excursión de dos días desde Labuan Bajo hasta Komodo. A bordo viajaban seis miembros de la familia valenciana y cinco indonesios, entre tripulación y guía local. Todos los tripulantes lograron salvarse, mientras que las víctimas mortales fueron exclusivamente los turistas.

En el momento del accidente, Andrea y su hija de siete años se encontraban en la cubierta, mientras que Fernando y los otros tres niños estaban en los camarotes, lo que explica el trágico desenlace. Madre e hija fueron literalmente despedidas por el oleaje, y Andrea consiguió salvar a la menor en condiciones extremas de oscuridad y mar agitado.

Una tragedia que se transforma en propósito

A pesar del dolor irreparable, Andrea Ortuño ha lanzado un mensaje que trasciende la tragedia: convertir el sufrimiento en ayuda a los demás. Su futura iniciativa solidaria, aún en fase embrionaria, se perfila como la manera de honrar la memoria de su marido y de sus hijos, y de devolver al mundo la solidaridad que ella misma ha recibido en los momentos más oscuros de su vida.

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