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Así son los trajes que han lucido Carla y Consuelo en su proclamación como Falleras Mayores de València

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Carla García y Consuelo LLobell se han convertido en el nuevo rostro de la fiesta fallera. Su primer acto oficial, después de que este miércoles recibieran la llamada del alcalde Joan Ribó que les cambiaría la vida, es este jueves a las 19 horas.

El ayuntamiento valenciano se ha vestido de ‘gala’ para proclamar con todos los honores a Carla y Consuelo como Falleras Mayores de València 2020, cuyo acto ha presidido Ribó en un evento marcado por un regio protocolo.

La subida de la imponente escalera de mármol para encontrarse con el alcalde, o el momento de acceso al hemiciclo municipal en su primer saludo al mundo fallero, son dos de los momentos más esperados y a su vez más ‘practicados’ por las candidatas durante los días de ensayos previos. Y es que es su primer ‘contacto oficial’ con el mundo fallero, ávido de disfrutar y saber más de sus nuevas representantes.

Para este momento tan especial, ambas falleras han cuidado al máximo su indumentaria y su estilismo. La pequeña Carla García Pérez ha lucido uno de sus vestidos más representativos de su reinado en Ramiro de Maeztu-Los Leones. Se trata de una seda de color rosa que la niña estrenó con motivo de su exaltación como Fallera Mayor Infantil de su querida comisión de Camins al Grau. Confeccionado por Olga Suay según los patrones del siglo XIX lo combina con aderezo dorado de racimo y perlas de José Bonora y peinetas de ‘Flor d’Aigua’. Para su estilismo, ha confiado en el buen hacer de Ismael Abouzeid, quien la ha peinado durante todo este año especial.

Se trata de uno de los vestidos que han acompañado a la pequeña de 10 años en los actos más significativos como son, además de su exaltación, la ofrenda, la preselección y las pruebas con el jurado, e incluso el ensayo en el hemiciclo municipal.

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Imágenes: Falla Ramiro de Maeztu-Los Leones

Por su parte, la flamante Fallera Mayor de València 2020 ha seguido el mismo criterio que su homónima infantil para elegir el vestido que ha lucido en la proclamación. Consuelo Llobell ha elegido el traje que le ha acompañado en los momentos más significativos de su reinado en Albacete-Marvá.

Se trata de una seda en color café de Bartual confeccionado por ‘Festa al Mar’ siguiendo los cánones del siglo XIX. El aderezo que ha lucido la máxima representante de la fiesta guarda una historia familiar. Fue el abuelo de Consuelo quien años atrás le regalaba los pendientes y la ‘joia’ al estilo del modelo ‘pajaritos’ y han sido Santamaría Orfebres quienes han completado el ajuar que hoy ha portado la Fallera Mayor de Valencia.

Imagen: Festa al Mar

Para su estilismo, la joven de 23 años ha mantenido su confianza en las manos de Carlos Escribano y el maquillaje de Vicent Borrego, quienes han estado a su lado durante este 2019.

El traje que ha lucido Consuelo y con el que se ha realizado las primeras fotos oficiales de valenciana como Fallera Mayor de València le ha acompañado en actos tan especiales como su exaltación como máxima representante de su falla de La Roqueta-Arrancapins, la ofrenda, intercambio de fotografías, preselección del sector y en la gala final de la Fonteta el pasado 21 de septiembre.

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Imágenes: Falla Albacete – Marvá

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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