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Cómo saber la caducidad de la etapa fértil femenina, el Dr. Landeras de IVI da las claves

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Con el objetivo de dar a conocer y concienciar sobre la caducidad de la etapa fértil femenina, IVI Murcia va a iniciar una campaña gratuita para revisar la reserva ovárica de las mujeres murcianas. La acción va destinada a mujeres entre 18 y 37 años que quieran conocer su reserva ovárica y poder planificar así el momento de su maternidad. José Landeras, director de IVI Murcia da las claves de esta iniciativa. 

¿Cómo surge la idea de realizar esta campaña de revisión de la reserva ovárica?

Vemos que la sociedad en general es bastante desconocedora del impacto que la edad tiene sobre la reserva ovárica así como del impacto que esa edad tiene sobre la capacidad reproductiva. Al poder conocer su reserva ovárica real, la población femenina tiene la oportunidad de poder plantearse a tiempo soluciones  actualmente disponibles  para preservar su fertilidad evitando en muchos casos el tener que plantearse en un futuro la donación de ovocitos al descubrir tarde que ese proceso de envejecimiento ovárico estaba ocurriendo.

¿Por qué es conveniente realizársela?

Porque no hay síntomas que la paciente pueda percibir para detectar precozmente que existe un problema de reserva ovárica y porque la sociedad en general desconoce que la reserva ovárica comienza a descender de manera importante a edades tempranas como son los 35 años y de forma crítica a partir de los 37-38. Por otra parte, en todo este proceso de declive de la reserva ovárica  se va perdiendo paralelamente la calidad de los óvulos lo que repercute directamente en la capacidad reproductiva de la mujer incluso a través de las técnicas de reproducción asistida.

¿A partir de qué edad es recomendable plantearse someterse  a esta revisión?

A partir de los 28-30 años ya es importante ya que hay algunos casos en los que la caída de la reserva ovárica se produce de manera acelerada conduciendo a lo que se llama el fallo ovárico precoz. En estos casos es aún más importante detectar a tiempo ese declive en la dotación de óvulos porque se reflejará en pérdida de capacidad reproductiva también de manera prematura.

¿En qué consiste exactamente la prueba?

La prueba es tan sencilla como la realización de una determinación de la hormona antimulleriana (AMH) que nos da una información muy fiel del estatus de la reserva ovárica de la paciente. Posteriormente en los casos en los que los niveles de AMH resulten bajos se aconseja realizar un control ecográfico para constatarlo y, por supuesto se le da el correcto asesoramiento médico a la paciente para poder acceder a soluciones para preservar su fertilidad.

¿A partir de qué datos/resultados debe preocuparse la paciente?

Hablamos de baja reserva ovárica con valores de AMH inferiores a 1,2 ng/ml. No obstante si el resultado es menor de 1,5 en general o en valores inferiores a 2 en pacientes muy jóvenes ya se debe asesorar a la paciente e indicarle la posibilidad/necesidad de preservar su fertilidad.

¿Qué soluciones aporta IVI cuando los resultados no son óptimos o los esperados?

La preservación de su fertilidad a través de la extracción y vitrificación de una parte de sus óvulos. La vitrificación es una técnica de congelación que respeta 100% su calidad y la preserva del paso del tiempo.

Preservar la fertilidad es una de las herramientas más eficaces: ¿Por qué es importante vitrificar los óvulos?

Porque si en el futuro la mujer se encuentra con los problemas reproductivos importantes que suele conllevar la edad, dispondría de sus propios óvulos con una capacidad reproductiva acorde a la edad a la que se le guardaron. Es decir, una mujer podría tener a los 40 años la capacidad reproductiva que tenía a los 35 si fuera esa la edad a la que se le congelaron los óvulos.

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Los astronautas de Artemis II inician su segunda jornada con ejercicios para evitar la pérdida muscular en el espacio

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La tripulación de la misión de la NASA realiza actividad física diaria para combatir los efectos de la microgravedad en huesos y músculos

Los astronautas de la misión Artemis II han comenzado su segunda jornada en el espacio con una rutina clave: ejercicios físicos diseñados para minimizar la pérdida muscular y ósea provocada por la ausencia de gravedad.

La misión, impulsada por la NASA, incluye a cuatro tripulantes que siguen un protocolo estricto de entrenamiento diario para mantener su condición física durante el vuelo.


Por qué es necesario hacer ejercicio en el espacio

En condiciones de microgravedad, el cuerpo humano sufre importantes cambios. La falta de peso provoca:

  • Pérdida de masa muscular
  • Disminución de densidad ósea
  • Debilitamiento general del organismo

Para contrarrestar estos efectos, los astronautas realizan ejercicios específicos que simulan el esfuerzo físico en la Tierra, utilizando dispositivos adaptados al entorno espacial.


Rutinas clave para misiones espaciales

Durante esta segunda jornada, la tripulación ha iniciado un programa que incluye:

  • Entrenamiento de resistencia
  • Ejercicios cardiovasculares
  • Rutinas de fortalecimiento muscular

Estas prácticas son fundamentales en misiones como Artemis II, que forma parte del programa Artemis con el objetivo de regresar a la Luna y preparar futuras expediciones a Marte.


Preparación para viajes de larga duración

El control del estado físico es uno de los mayores desafíos en la exploración espacial. Las agencias como la NASA trabajan constantemente en nuevas técnicas para reducir los efectos de la microgravedad en misiones cada vez más largas.

Este tipo de rutinas no solo permiten mantener la salud de los astronautas durante el viaje, sino también facilitar su recuperación al regresar a la Tierra.

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