Fallas
El precio de llegar a la Corte de Honor
Publicado
hace 9 mesesen
Muchos son los interrogantes que se plantean alrededor del coste que supone llegar a formar parte de la Corte de Honor de la Fallera Mayor de València.
¿Está al alcance de todos los bolsillos? ¿Todo el mundo cuenta con las mismas posibilidades? ¿Realmente es necesario asumir ese coste?
Siempre que se acerca el momento de la elección de las nuevas Cortes y Falleras Mayores se abre el debate. Sobre todo lo que pertenecer a la Corte de Honor de la Fallera Mayor de València conlleva, tanto para las niñas como para las jóvenes.
Está claro que para aquellas que aman la fiesta es un auténtico orgullo y honor llegar a lo más alto pero… ¿A cualquier precio?
El precio de llegar a la Corte de Honor
Todo comienza una vez las candidatas son preseleccionadas en el sector. Les esperan días intensos de pruebas en las que hay que estar perfectas.
Ropa, complementos, peluquería y maquillaje se añaden a la lista de gastos de su día a día, que en el caso de las mayores se une a la necesidad de pedir días u horas libres en el trabajo, cambios de turno… El coste para estar perfectas y ser una de las elegidas.
Durante el periodo de pruebas, las candidatas se someten a infinidad de pruebas. Día a día el jurado les va informando de cómo han de asistir vestidas a dichas pruebas: de cóctel, informales, deportivas, para salir, de valencianas…
Atuendos que las candidatas escogen concienzudamente para sentirse cómodas y seguras y, como no, para llamar la atención del jurado que va a decidir su futuro más inmediato.
Días antes de comenzar las pruebas hay que estar preparadas con todas las posibilidades contempladas en el armario para que ninguna situación les pille desprevenidas.
¿Qué se puede gastar de media una candidata a Fallera Mayor de València?
Hagamos una simulación contando con las diferentes posibilidades y días de asistencia a pruebas:
1 Vestido cóctel: 80€
3 Vestidos o conjuntos de diario: 150€
Zapatos cóctel: 60€
Zapatos salón: 30€
Complementos varios: 150€
8 sesiones de maquillaje: 240€
5 sesiones peluquería particular: 100€
3 sesiones peluquería valenciana: 90€
Tan solo realizando una estimación de lo que las candidatas mayores necesitan para el periodo de pruebas estamos hablando de alrededor de 900€ de media.
En el caso de las niñas este coste se puede ver reducido al no tener que soportar uno de los costes más elevados como lo son las sesiones de maquillaje para cada prueba.
La simulación para las infantiles podría ser la siguiente:
4 vestidos actos: 200€
Zapatos varios: 100€
Complementos varios: 70€
5 sesiones peluquería particular: 100€
3 sesiones peluquería valenciana: 90€
Más de 500€ de gasto extra que asumen los padres que sus niñas estén perfectas ante el jurado, sin contar las horas libres o favores que deben pedir para poder llevar a sus hijas a las pruebas.
¿De verdad son necesarios estos elevados gastos? Todo sin saber si serán una de las 26 afortunadas que escucharán su nombre la noche de la elección final en La Fonteta de San Lluís. En caso de ser las elegidas estos costes se alargan durante todo un año.
Un año repleto de actos, de los que a la mayoría van vestidas de valencianas, con su correspondiente gasto de peluquería y maquillaje, pero muchos otros actos para los que se les requiere una vestimenta especial cuyo coste asumen, obviamente, las representantes.
Viendo los números planteados surge la duda de si todo el mundo puede acceder al cargo y asumir esa carga económica, una carga que para muchas familias es inasumible, de ahí que se nos plantee la pregunta: ¿Puede todo el mundo acceder a formar parte de la Corte de Honor de las Falleras Mayores de València? ¿Es necesario hacer pasar por este coste y desgaste a 146 familias, de las cuales sólo 26 serán las afortunadas?
Las fallas, un mundo en el que todo se mueve por sentimientos, un sentimiento que no todos comprenden, un sentimiento que lleva a muchas familias a hacer esfuerzos económicos por llegar a formar parte de la historia de la fiesta. ¿Debería ser así?
El coste emocional
Y si nos centramos en los sentimientos, llegar a formar parte de la Corte de Honor de la Fallera Mayor de València también tiene un coste emocional. En primer lugar para las candidatas que no han resultado elegidas, el varapalo de no escuchar tu nombre en la Fonteta en muchas ocasiones es difícil de asumir. Sobre todo para las pequeñas, a las que se les hace difícil entender por qué unas sí o otras no. Ya el proceso en sí conlleva un desgaste emocional intenso.
Muchos son los nervios que acumulan las candidatas elegidas en las preselecciones. Nervios que con el paso de los días se traducen en un importante cansancio psicológico y emocional que en el día de la elección estalla, tanto en caso de ser una de las 26 afortunadas como en el caso de tener que salir por la puerta de atrás y pensado que todo el esfuerzo físico, económico y emocional no ha valido la pena. Un coste emocional muy alto en muchas ocasiones y que es muy difícil de asumir llegando en ocasiones a crear traumas o frustraciones en la persona.
Y en segundo lugar, el coste emocional de las elegidas. Ser de la Corte de Honor de las Falleras Mayores de València supone dejar a un lado tu vida durante una año y dedicarte prácticamente en exclusiva a representar a València y las Fallas.
Un año de dedicación
¿Son conscientes de ello las candidatas? Porque formar parte de la la historia de las fallas requiere una dedicación que no todo el mundo conoce a la hora de presentarse. Dedicación por parte de las niñas y las jóvenes y también de sus familias, que durante todo un año se vuelcan en una agenda, en ocasiones demasiado intensa, que no deja lugar a las relaciones personales con los amigos y allegados.
Sí, formar parte de las Cortes de Honor de las Falleras Mayores de València es todo un orgullo, un privilegio y un honor, pero es importante a la hora de presentarse conocer al detalle sus costes, el económico y el emocional. ¿Están todas aquellas que se presentan preparadas para asumirlos?
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GALERÍA| Así es el armario de indumentaria de Lola Cañadas Jordá, Fallera Mayor Infantil 2026 de San Vicente-Periodista Azzati
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18 febrero, 2026
Lola Cañadas Jordá, Fallera Mayor Infantil de la Falla San Vicente–Periodista Azzati, ha conquistado corazones no solo por su dulzura, sino también por una indumentaria fallera cargada de historia, tradición y emoción familiar.
Desde el pasado mes de abril comenzó a formarse el armario oficial de la pequeña, en un proyecto cuidado al detalle por Amparo Fabra Indumentaria, donde cada tejido, cada metal y cada complemento han sido seleccionados con mimo.
Un inicio lleno de memoria: las faldas de su abuela
Lola llegó al atelier con dos faldas muy especiales que habían pertenecido a su abuela, convirtiendo el proceso en una experiencia profundamente emotiva.
Falda color barquillo de Garín
La primera pieza, tejida en los históricos telares de Garín 1820, luce un fondo color barquillo con delicados motivos florales.
Se combinó con:
-
Justillo del mismo tono, con patronaje del siglo XVIII
-
Envarado interior y cierre con cordones
-
Manteletas de batista rematadas con cadeneta en oro
-
Aderezos y peinetas familiares
Un conjunto clásico que respira tradición valenciana.
El diseño “Támesis”: elegancia en aguamarina
Entre los tejidos elegidos destaca el dibujo “Támesis”, en tono aguamarina con trama en crema y oro champagne.
Se completó con:
-
Manteletas de batista y oro
-
Jubón del siglo XVIII llevado por dentro, al modo del siglo XIX
-
Mangas rectas y botonadura en manzanilla en oro
Una combinación que fusiona épocas con gran equilibrio estético.
Falda “Plumas” de Rafael Catalá
La segunda falda, denominada “Plumas”, procede de los antiguos telares de Rafael Catalá.
Con fondo gris, se acompañó de:
-
Jubón oro con patronaje del siglo XVIII y varillaje interior
-
Manteletas de batista en oro antiguo y encaje
-
Aderezos y peinetas también familiares
El resultado es un traje elegante y cargado de simbolismo.
El traje de huertana: versatilidad y artesanía
En el armario de Lola no falta el tradicional traje de huertana, compuesto por:
-
Brial de moaré en color doré con volante de encaje
-
Jubón negro con motivos florales
Como detalle innovador, las mangas se desmontan mediante cintas, permitiendo transformar la prenda en justillo y lucir camisa con encajes.
La peineta, elaborada artesanalmente por Pua Artesanía, incorpora la inicial de Lola. El conjunto se completa con:
-
Abanico pintado a mano por Ana Muñoz
-
Manteletas heredadas de su tía abuela
Al no incorporar metal en el tejido, permite combinar tanto en oro como en plata.
La seda estrecha “Aitana”: emoción y simbolismo
Uno de los capítulos más especiales fue la creación de la seda estrecha dibujo “Aitana”, nacida de una muestra rescatada de la DANA, lo que le otorga una fuerte carga simbólica.
Cada detalle fue estudiado minuciosamente:
-
Ajuste de proporciones florales
-
Selección individual de tramas
-
Urdimbre en rojo Valentino
Se acompañó de manteletas de seda con encaje de Artesanía Viana y, para esta ocasión, Lola estrenó un aderezo de Dalmau.
El traje de la exaltación: tradición “a l’antiga”
Para la exaltación se confeccionó un traje con patronaje del siglo XIX, montado “a l’antiga”.
La seda elegida fue el dibujo “Lidón”, trabajado con un nivel de detalle excepcional:
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Urdimbre en color fresia
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Oro de matiz antiguo cuidadosamente seleccionado
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Motivo floral equilibrado y elegante
Las manteletas, bordadas sobre tul con hilo de oro por Hijas de Carmen Esteve, aportan ligereza y riqueza.
Las peinetas, repujadas a mano por Pua Artesanía, rinden homenaje a su bisabuelo Vicente Cosí, artista fallero. El aderezo familiar de racimo se completa con collar y pulsera de vueltas de perlas de Peris y Roca.
Un armario con alma fallera
Cada uno de los trajes de Lola Cañadas Jordá refleja no solo la excelencia de la indumentaria valenciana, sino también el valor de la herencia familiar y el respeto por la tradición.
La indumentaria de la Fallerita Mayor Infantil de la Falla San Vicente–Periodista Azzati se convierte así en un homenaje a generaciones pasadas, donde técnica, artesanía y emoción se entrelazan para dar forma a un armario único y lleno de historia.

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