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Recogen firmas para que las campanas de San Nicolás en Valencia «vuelvan a sonar»

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Tras la orden del Ayuntamiento de Valencia por la que, a través de su Servicio de Contaminación Acústica, ha instado a la iglesia de San Nicolás de la ciudad a suspender su toque de campanas alegando que el ruido supera el límite permitido, las reacciones no se han hecho esperar y los vecinos del barrio de El Carmen han puesto en marcha una iniciativa de recogida de firmas a través de la plataforma ‘Change.org’ para pedir al consistorio municipal que las campanas de esta conocida parroquia «vuelvan a sonar».

La iniciativa, que en menos de un día ya cuenta con más de 3.200 firmas, va dirigida al Ayuntamiento que preside Joan Ribó en clara oposición a la resolución del pasado 18 de enero de la Jefatura de Servicio de Contaminación Acústica que hizo llegar al párroco de la iglesia.

Los firmantes suscriben que «los tañidos (sonidos) de sus campanas son parte de la tradición valenciana y resultaría un atropello para el patrimonio acabar con ellos. Iniciamos esta petición para solicitar al Ayuntamiento de Valencia que restaure el tañido de sus campanas».

En su petición recuerdan que «las campanas sólo se hacen sonar, de forma breve, en dos ocasiones: a las 9.30 horas para anunciar la misa de las 10.00 horas y a las 12.00 horas con motivo del Ángelus».

Además recuerdan que «la Iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir ubicada en la calle de Caballeros nº 35 en pleno barrio del Carmen de la ciudad, es una de las primeras doce parroquias cristianas de Valencia. Hace ahora un año que presentó la restauración de sus casi 2000 mts2 de pinturas murales y esculturas, lo que la convierte en un símbolo y tesoro de la cultura valenciana, que no debería silenciarse».

Y es que cabe recordar que la orden municipal insta a la parroquia a “la suspensión inmediata de su funcionamiento” y les a adoptar “las medidas correctoras oportunas”, especificando que la iglesia de San Nicolás no podrá tocar las campanas de nuevo hasta que dicho servicio municipal “constante la efectiva corrección de las deficiencias”.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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