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Cultura

Taburete abrirá el festival Escena Gandía 2019

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VALÈNCIA, 3 Jul. (EUROPA PRESS) – Taburete abrirá esta edición de Escena Gandia 2019, un festival que se abre a nuevos escenarios, mezcla de estilos y, por primer vez, debates dentro de la propuesta ‘PRO’, según ha informado la organización del evento, que arrancará el 5 de septiembre con la actuación del grupo madrileño.

Escena Gandia se abrirá en esta edición a la ciudad para presentar una propuesta musical «de lo más variada», con conciertos en diferentes recintos como Jardins de Baladre y Espai Fira i Festes, para degustar a lo largo del mes de septiembre de una propuesta musical «con grandes actuaciones».

Asimismo, por primera vez en su trayectoria, celebrará Escena Gandia PRO, una propuesta dirigida a los profesionales de la industria del entretenimiento, en la que se tocarán temas como, por ejemplo, la fórmula de capitalizar y financiar la cultura, el impacto que tiene el evento en la ciudad y se contará con opiniones directas de profesionales del sector que expondrán casos de éxito como el del Wizink Center. Después de cada ponencia habrá una mesa de debate entre el publico asistente y los ponentes.

La banda Taburete arranca el 5 de septiembre el calendario de conciertos en los Jardins de Baladre, escenario en el que se subirá, un día después, Víctor Manuel, con más de 50 años de exitosa carrera a sus espaldas. El 13 de septiembre será el turno de Concierto Festival Escena Pop, con La Unión, La Guardia y Modestia Aparte.

El mismo recinto será la sede del espectáculo Joyful, el 14 de septiembre, «una novedosa producción musical que fusiona la fuerza de un concierto de góspel con una cuidada puesta en escena y una divertida dramaturgia, un recorrido a través de los distintos géneros que definen la música negra».

En el Espai Fira i Festes, el 27 de septiembre Camela celebrará su 25 aniversario, una carrera que ha dejado canciones como ‘Háblale de mí’, ‘Nunca Debí Enamorarme’ o ‘Sueño Contigo’. Aquí mismo, Hombres G actuará un día después en compañía de Mikel Erentxun, antiguo vocalista del grupo Duncan Dhu.

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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