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Trump amenaza con subir los aranceles al queso, vino y aceite español

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Tercera guerra mundial

Washington, 3 oct. – El Presidente de EEUU, Donald Trump, ha anunciado un aumento del 25% en los aranceles para productos alimentarios comunitarios después de que la Organización Mundial del Comercio (OM) le haya autorizado a imponer aranceles a más de 1.500 productos europeos en compensación a las ayudas que algunos gobiernos concedieron a Airbus. Entre los países afectados están España, Francia, Alemania y Reino Unido.

Tras la UE, Estados Unidos es el segundo mercado donde se concentran la mayoría de exportaciones de alimentos y bebidas españolas, alcanzado los 1.728 millones de euros según apuntaba la Federación Española de Industrias Alimentarias (FIAB). En concreto, el aceite de oliva, la fruta, el vino, quesos, licores y productos cárnicos representan el 75% de los productos exportados. Un duro revés para la economía española y en concreto para la industria alimentaria.

Lo que se han aprobado son aranceles del 25% a productos agrícolas y la lista definitiva se hará pública el próximo día 18 de octubre.

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación en funciones, Luis Plana, en referencia a este anuncio, ha manifestado que espera que se supere «porque si no» el sector agroalimentario que es «fundamental para la vida cotidiana de los ciudadanos» se verá «afectado». «Se verán afectados nuestros productores pero también los consumidores americanos que tendrán que pagar un 25% más de aquellos productos que adquieran de origen europeo», ha resaltado.

«Hoy se ha conocido una lista provisional que debe o no confirmarse el próximo día 18 sobre una serie de productos de aviación, que están sometido a un arancel medio del 10%, y de productos agroalimentarios que están sometidos a un arancel del 25%», ha indicado.

El responsable de Agricultura ha recordado que hay «un viejo contencioso, un doble contencioso entre la Unión Europea y Estados Unidos»; «la Unión Europea nos denunció en la OMC por las ayudas públicas a Airbus a cuatro países», en concreto, a Francia, Alemania, España y Reino Unido, ha explicado.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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