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Salud y Bienestar

Un hidrogel que simula el endometrio podría aumentar las tasas de éxito en reproducción asistida

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Las nuevas tecnologías de bioingeniería tienden hoy en día a integrar materiales lo más similares a lo que podemos encontrar en nuestro propio cuerpo –no sintéticos– para ofrecer, mediante la medicina regenerativa, una cura a pacientes que presentan problemas en uno o varios de sus órganos. En este sentido, IVI ha publicado recientemente un estudio que, bajo el título “Tissue-specific decellularized endometrial substratum mimicking different physiological conditions influences in vitro embryo development in a rabbit model”, podría suponer una mejora importante en las tasas de éxito de los tratamientos de reproducción asistida.

El trabajo, desarrollado por el doctor Hannes Campo, investigador de la Fundación IVI, como parte de su tesis doctoral, y dirigido por la doctora Irene Cervelló, experta en el área de Células madre y Bioingeniería de esta misma fundación, fue publicado el pasado mes de marzo en Acta Biomaterialia, una de las revistas más prestigiosas y con mayor índice de impacto en el área de Bioingeniería –más de un 6–, mayor que el alcanzado por las revistas más importantes de reproducción asistida.

“La investigación se basa en una técnica muy novedosa, consistente en crear un hidrogel a partir de un endometrio al que le hemos quitado todas las células, es decir, su material genético. Posteriormente, ya hecho el gel, hemos estudiado las aplicaciones que puede tener tanto in vitro –estudio ya publicado- como in vivo –estudio en curso- “, explica la Dra. Cervelló.

El presente trabajo ha consistido en utilizar este hidrogel para recubrir las placas de cultivo donde se desarrollan los embriones hasta el estadio de blastocisto dentro de los incubadores.  De esta forma se consigue desarrollar sobre él los embriones para que se sientan más cómodos sobre las proteínas de la matriz extracelular del endometrio, en vez de descansar directamente sobre el plástico de las placas de cultivo que se utilizan actualmente en los laboratorios.

Este estudio ofrece por primera vez un soporte natural similar a los protocolos estándar y abre nuevas vías para poder utilizar soportes naturales mejorados en las técnicas de cultivo embrionario, pudiendo mejorar las tasas de desarrollo en un futuro.

“Y efectivamente, después de 3 años de investigación y como podíamos suponer, los embriones que crecen con el soporte que nosotros hemos creado evolucionan y se desarrollan favorablemente, exactamente igual que los embriones in vitro en sus condiciones estándar más adecuadas. Futuramente esperamos poder optimizar esta técnica añadiendo al hidrogel vitaminas u hormonas que nos permitan mejorar la evolución embrionaria, es decir, la calidad a la que llegan los embriones, así como la capacidad de desarrollo de estos embriones”, añade la Dra. Cervelló.

Cabe destacar que esta investigación, en la que ha participado también la Universitat Politécnica de València (UPV), aún en una fase inicial, se ha llevado a cabo por el momento en conejos, lo cual no excluye su implementación posterior en humanos.

“Una de las ventajas de esta técnica es que, dado que hemos quitado todas las células y nos hemos quedado únicamente con un molde de endometrio formado por proteínas, estas se conservan en un alto grado entre especies, lo cual nos ofrece la posibilidad de realizar esta técnica entre especies.

El endometrio es la capa de mucosa encargada de la implantación embrionaria, por lo que estudiar sus aplicaciones fuera del útero para optimizar el medio de cultivo de los embriones sitúa la bioingeniería como una vía prometedora para revolucionar la medicina reproductiva.

Una posible cura para pacientes con problemas endometriales

La aplicación de este hidrogel in vivo perfila el presente de este equipo de investigación. Y es que el equipo de la Dra. Cervelló centrará en los próximos años sus esfuerzos en estudiar cómo puede ayudar el uso de este hidrogel intra-útero a regenerar el endometrio en pacientes con daños endometriales, haciendo posible lo que los tratamientos actuales de reproducción asistida no permiten.

¿Qué es el índice de impacto?

El índice de impacto permite medir la repercusión de una revista en la comunidad científica. Se trata de un instrumento que se utiliza para comparar revistas y evaluar la importancia que tienen dentro de un mismo ámbito científico.

La forma de calcular el índice de impacto se basa en el número de veces que se cita de media un artículo publicado en dicha revista. Así, el índice de impacto de una revista en el año 2018 vendría dado por el número de veces que los artículos publicados en ella durante 2017 y 2016 fueron citados en 2018.

“Para hacernos una idea, dos prestigiosas revistas en el campo de la reproducción asistida como son Fertility & Sterility o Human Reproduction cuentan con un índice de impacto de 4,8 y 5, respectivamente (sujeto a oscilaciones entre años). Y, en este caso, la revista Acta Biomaterialia tiene un índice de impacto superior a 6; de ahí la importancia de haber conseguido la publicación de nuestro trabajo en un medio con gran peso científico como éste”, concluye la Dra. Cervelló.

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Carme, recibe un trasplante de cara de una donante que accedió a la eutanasia: «Mi vida empieza a ser mejor»

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El Hospital Vall d’Hebron logra un hito mundial al planificar el primer trasplante facial a partir de una donación tras la prestación de ayuda para morir

BARCELONA, 2 de febrero de 2026 – Carme es la protagonista de un hito histórico en la medicina mundial: se ha convertido en la primera persona en recibir un trasplante de cara procedente de una donante que había recibido la eutanasia, una intervención pionera realizada en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona.

Mi vida empieza a ser mejor. Ya puedo comer, beber, salir a la calle y hacer una vida normal”, explica la paciente, que durante años convivió con graves secuelas tras sufrir una infección bacteriana que derivó en sepsis y le provocó una necrosis severa en el rostro.

De una picadura a la pérdida de media cara

Todo comenzó durante unas vacaciones en Canarias, cuando una picadura de insecto desencadenó una infección que la llevó a pasar por tres unidades de cuidados intensivos. Al salir, la enfermedad había destruido gran parte de su rostro: no podía abrir la boca, respirar con normalidad ni reconocerse físicamente.

“Hubo muchos profesionales que me dijeron que no había solución más allá de injertos parciales”, recuerda Carme. La situación cambió cuando conoció al doctor Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron, quien valoró la posibilidad de un trasplante facial.

Una donación excepcional tras la eutanasia

La intervención fue posible gracias a la decisión extraordinaria de una donante que había solicitado la prestación de ayuda para morir (PRAM). Además de donar sus órganos y tejidos, la paciente ofreció también la donación de la cara, una decisión que permitió planificar la cirugía con una precisión inédita.

“El grado de generosidad y madurez de esta donación es difícil de describir”, explica Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del hospital. “Alguien que decide poner fin a su vida ofrece a otra persona una segunda oportunidad de esta magnitud”.

Cirugía de máxima complejidad y planificación milimétrica

Carme necesitaba un trasplante facial tipo 1, centrado en la parte media del rostro. Donante y receptora compartían sexo, grupo sanguíneo y características anatómicas compatibles.

Gracias a la planificación previa, se realizaron TACs de alta precisión, modelos tridimensionales impresos en 3D y guías de corte óseo personalizadas para lograr un encaje perfecto. También se diseñó una máscara de silicona para reconstruir el rostro de la donante tras la extracción.

Durante la intervención se trasplantaron piel, tejido adiposo, músculos faciales, nervios periféricos y hueso, en una operación que puede prolongarse entre 15 y 24 horas y que requiere la coordinación de cerca de un centenar de profesionales, incluidos más de 25 profesionales de enfermería.

Recuperación y rehabilitación facial

Tras la cirugía, Carme permaneció un mes ingresada, primero en la UCI y después en planta. La rehabilitación comenzó de forma temprana y continúa a diario para recuperar funciones esenciales como masticar, hablar, gesticular y expresar emociones.

“La cara inicialmente no se mueve; hay que reeducar los músculos y estimular la conexión nerviosa”, explica Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. El proceso incluye también apoyo psicológico, clave para la adaptación a la nueva imagen corporal y al tratamiento inmunosupresor.

Vall d’Hebron, referente mundial en trasplantes faciales

En todo el mundo se han realizado 54 trasplantes de cara. En España, seis, y tres de ellos en Vall d’Hebron, que ya lideró en 2010 el primer trasplante total de cara del mundo y en 2015 el primero en asistolia controlada.

Solo una veintena de centros internacionales tienen capacidad para realizar este tipo de intervenciones, que exigen una altísima especialización médica, tecnológica y humana.

Para Carme, el resultado es claro: “Estoy aún recuperándome, pero sé que estaré bien”.

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