TIPS Y BELLEZA
Los mejores alimentos para tu cerebro
Publicado
hace 11 mesesen
¿Sabes cuáles son los mejores alimentos para tu cerebro? Algunos son necesarios para mejorar tu capacidad intelectual, la calidad del sueño, el humor o la memoria
¿Qué actividades contribuyen a potenciar las capacidades mentales y el equilibrio emocional? ¿Sabes qué papel juegan las bacterias intestinales en cada etapa de la vida o de qué forma afectan al cerebro las alteraciones de estos microorganismos? A estas y otras cuestiones da respuesta en su nuevo libro “Pon en forma tu cerebro” la neurocientífica y catedrática de Fisiología Raquel Marín.
El cerebro es un comensal exigente que consume mucho oxígeno y calorías para funcionar. Desde que nacemos y en todas las etapas de la vida, tanto lo que comemos como lo que hacemos en nuestra rutina cotidiana tiene importantes repercusiones en la manera en la que nuestro cerebro envejece y enferma.
Raquel Marín
Raquel Marín es neurocientífica y catedrática de Fisiología, además de directora de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación en la Universidad de La Laguna (Tenerife). En su nuevo libro, “Pon en forma tu cerebro” nos da una serie de pautas para mantenerlo sano y desarrollar todo su potencial.
Una guía en la que, además de información, encontraremos planes específicos de alimentación para tener pleno rendimiento intelectual en todas las etapas de la vida y una serie de recetas “neurosaludables”.
EFEsalud ha hablado con ella para tratar las claves de este nuevo libro, que se publica un año después de que viera la luz el primero de la autora, “Dale vida a tu cerebro”.
¿Por qué es importante mantener el cerebro en forma?
Todos los órganos del cuerpo dependen de la actividad del cerebro y para ello, para poder desarrollar todas las funciones de nuestra vida, tenemos un compleja red de comunicación neuronal. Estas conexiones se pueden fortalecer o reducir de acuerdo a la cantidad de estímulos que reciban.
La parte genética de las enfermedades no suele tener un peso mayor del 40 %, el resto va a depender del estado de esas conexiones, que las neuronas hablen entre ellas y la conversación sea fluida, algo que se puede conseguir con unos hábitos de vida saludables. La carga genética no se puede evitar, pero si puedes modificar el ambiente en el que están esos genes para que actúen de una forma o de otra. En torno a un 60 % de la carga de muchas enfermedades podría ser evitable.
¿Qué pautas debemos seguir para tener un cerebro sano?
En el libro, «Pon en forma tu cerebro», hago distinción entre los diferentes rangos de edad porque el cerebro cambia durante las distintas etapas de la vida y sus necesidades también. Pero los hábitos que, a grandes rasgos, nos van a ayudar a tener un cerebro joven y saludable son la práctica de ejercicio físico regular, dormir entre 7 y 9 horas, mantener unas buenas relaciones sociales y afectivas, practicar la introspección para fortalecer nuestra autoestima y enfrentarse a nuevos retos y estímulos que nos hagan salir de nuestra zona de confort. Además de una cosa imprescindible: nutrir a nuestro cerebro adecuadamente.
En el libro dice que no hay buena cabeza con malas tripas, ¿qué quiere decir?
Hay una serie de bacterias que no solo participan en la síntesis de los nutrientes, sino que ayudan además a forjar una serie de características intelectuales y mentales. La lista de problemas que puede desencadenar un desajuste en la microbiota intestinal es cada ves más larga.
En enfermedades como el alzhéimer, el párkinson o la depresión, o trastornos como el autismo, influyen varios factores, no hay un único desencadenante, pero uno de ellos es la alteración en el perfil de esas bacterias. En un estudio con personas con autismo se ha demostrado que haciendo trasplantes fecales de otras que tienen una microbiota equilibrada, se consigue que mejoren su espectro autista en varios rangos. Otra muestra es la serotonina, por ejemplo, la considerada “hormona de la felicidad”, que se produce mayormente en el intestino.
¿Qué relación existe entre la depresión y las alteraciones intestinales?
La depresión es una de las enfermedades más relacionadas con el intestino, de las que más se ha investigado. Es una enfermedad cada vez más común en el mundo occidental -se calcula que la padecen unos 300 millones de personas en el mundo-. Hay dos familias de bacterias cuyos niveles aparecen más bajos en personas con depresión con independencia del tratamiento antidepresivo que siguieran. Estos desequilibrios se asocian con alteraciones en la producción de un metabolito de la dopamina, un neurotransmisor que participa en la motivación, entre otros.
También se ha demostrado que la adhesión a la dieta mediterránea -rica en fibra de legumbres, frutos secos y frutas- reduce la depresión hasta en un 40 % aunque, por supuesto, influyen otros factores.
¿Cómo podemos mejorar nuestra flora intestinal?
Lo ideal es que la microbiota, que es diferente en cada persona -se diferencia del de otras en, aproximadamente, un 50 %- sea muy variada y rica en aquellos microorganismos que contribuyen a su equilibrio. Algunos factores que la enriquecen son los modos de vida en contacto con la naturaleza, una alimentación muy variada, el consumo de fibra y alimentos fermentados, el equilibrio emocional, la regularidad horaria entre comidas o consumir alimentos con probióticos.
Además de una diferenciación según el rango de edad, también hay diferentes pautas para optimizar el rendimiento intelectual según nuestros objetivos personales…
Los seres humanos usamos el 100 % de la actividad cerebral, pero esto no quiere decir que no se pueda optimizar para aumentar su rendimiento. Al igual que el resto de los músculos, se puede entrenar en base a la actividad predominante o el momento de nuestra vida en el que nos encontremos.
Por eso en el libro, «Pon en forma tu cerebro», hay diferentes planes dependiendo de nuestros proyectos, objetivos y actividades laborales. Cada uno incluye el ejercicio físico y mental más conveniente, además de los nutrientes que no deben faltar, que son muy importantes porque los neurotransmisores se sintetizan a partir de una serie de nutrientes muy concretos que se encuentran en los diferentes alimentos.
Si tomas, por ejemplo, mayor cantidad de aquellos que contienen triptófano -cereales, frutos secos, chocolate negro o pescados como el atún o el salmón-, vas a tener una mayor producción de serotonina y vas a mejorar la creatividad. Mientras que si estás en un momento de mayor concentración, el neurotransmisor que vas a necesitar es la acetilcolina, que refuerza la memoria y facilita el aprendizaje, y para ello hay alimentos como las setas.
Esto no quiere decir que con la alimentación te vayas a convertir en un super crack; hay que verlo como una abordaje de conjunto, pero sí que influye mucho.
Los mejores alimentos para tu cerebro
- Nibs de cacao, ricos en antioxidantes. …
- Dátiles, deliciosos y nutritivos. …
- Nueces del país, indispensables para el cerebro. …
- Avena, digestiva y nutritiva. …
- Semillas de sésamo molidas. …
- Lentejas, ricas en minerales. …
- Col kale, repleta de clorofila. …
- Aguacate, favorece la comunicación neuronal.
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Adelgazar no basta contra el lipedema: la ciencia ya sabe qué alivia el dolor
Publicado
hace 2 horasen
28 septiembre, 2026
El cirujano plástico Alexo Carballeira presentó en el 48.º Congreso de la Sociedad Europea de Linfología, celebrado en el Hospital La Fe de Valencia, un protocolo en tres pasos para el tratamiento del lipedema en mujeres con obesidad o después de una cirugía bariátrica, pocas semanas después de que The Lancet publicara el primer gran ensayo aleatorizado sobre liposucción en lipedema.
El lipedema no tiene cura, pero sí tratamiento. Adelgazar, con dieta, fármacos o cirugía bariátrica, puede mejorar el dolor y el volumen, pero no hace desaparecer esta enfermedad crónica del tejido graso, que afecta casi exclusivamente a mujeres. Hoy, la cirugía es la medida más eficaz por sí sola, aunque no siempre elimina el dolor por completo. Así lo expuso el cirujano plástico Alexo Carballeira Braña, director médico de Lipedema Advanced Care, ante especialistas de toda Europa reunidos en Valencia.
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¿Qué es el lipedema?
El lipedema, conocido también como síndrome de la grasa dolorosa, es una enfermedad crónica caracterizada por una acumulación anormal y desproporcionada de tejido adiposo que afecta principalmente a las extremidades inferiores —desde las caderas hasta los tobillos— y que también puede aparecer con frecuencia en los brazos.
Suele presentarse de manera simétrica y puede provocar dolor espontáneo o a la palpación, hipersensibilidad, sensación de pesadez, inflamación y limitaciones en la movilidad.
Una de las características clínicas del lipedema es que la pérdida de peso no siempre produce una reducción proporcional de las zonas afectadas ni hace desaparecer necesariamente sus síntomas. Por este motivo, puede coexistir con la obesidad, pero ambas condiciones son diferentes y requieren un diagnóstico y un abordaje específicos.
Actualmente, el lipedema no tiene cura, aunque existen tratamientos conservadores y quirúrgicos dirigidos a aliviar los síntomas, mejorar la calidad de vida y controlar su evolución.
La liposucción para el lipedema, respaldada por The Lancet
La presentación se produce pocas semanas después de que The Lancet publicara el ensayo alemán LIPLEG, realizado con 410 mujeres y considerado el mayor ensayo multicéntrico aleatorizado llevado a cabo hasta ahora para comparar directamente la liposucción con el tratamiento conservador del lipedema.
A los doce meses, aproximadamente el 68 % de las pacientes sometidas a liposucción alcanzó una reducción clínicamente relevante del dolor, frente a aproximadamente el 8 % de las pacientes que recibieron únicamente tratamiento conservador.
El estudio también mostró una mayor mejoría de la calidad de vida en el grupo sometido a cirugía.
La intervención quirúrgica, sin embargo, presentó una mayor frecuencia de efectos adversos, por lo que su indicación debe individualizarse y realizarse después de una adecuada valoración médica.
Lipedema y obesidad: el orden del tratamiento importa
Carballeira defiende un abordaje secuencial cuando el lipedema aparece asociado a obesidad.
Primero, tratar la obesidad mediante alimentación, ejercicio y, cuando esté indicado, tratamiento farmacológico o cirugía bariátrica. Después, abordar específicamente el tejido afectado por el lipedema. Y, finalmente, tratar el exceso de piel que pueda persistir después de una pérdida importante de peso.
«Tratar la obesidad no es tratar el lipedema. Si se invierte el orden, una intervención puede comprometer o dificultar la siguiente», explica Carballeira.
Este enfoque pretende no solo mejorar el resultado de cada procedimiento, sino planificar desde el principio todo el proceso reconstructivo y de contorno corporal de la paciente.
¿Qué es la cirugía bariátrica?
La cirugía bariátrica engloba diferentes procedimientos quirúrgicos destinados al tratamiento de la obesidad y cuyo objetivo es conseguir una pérdida de peso significativa y mantenida en pacientes seleccionados.
Estas intervenciones modifican distintos aspectos del aparato digestivo y del metabolismo con el objetivo de facilitar la pérdida de peso y mejorar las enfermedades asociadas a la obesidad.
Tras una cirugía bariátrica y una pérdida importante de peso pueden aparecer excesos de piel y flacidez en diferentes zonas del cuerpo que posteriormente pueden requerir cirugía plástica reparadora o de contorno corporal.
En las mujeres que además presentan lipedema es especialmente importante diferenciar la grasa relacionada con la obesidad del tejido afectado por la enfermedad. La pérdida de peso puede reducir de manera importante la grasa corporal y el volumen de las extremidades, pero no supone por sí sola un tratamiento específico del lipedema y algunos síntomas pueden persistir.
Carballeira considera por este motivo recomendable descartar la presencia de lipedema antes de realizar cirugía por exceso cutáneo en mujeres que han sufrido grandes pérdidas de peso.
El cirujano recuerda además que la cirugía no debe entenderse como un tratamiento aislado.
«La fisioterapia, la compresión, el ejercicio y, sobre todo, mantener una alimentación saludable siguen formando parte del abordaje global. La cirugía puede reducir de forma muy importante los síntomas, pero el tratamiento del lipedema debe entenderse de manera integral», señala.
Lipedema en los brazos, el gran olvidado
En su comunicación sobre el tratamiento del lipedema de los brazos, Carballeira recordó que esta localización continúa infradiagnosticada.
En una encuesta estadounidense realizada a 707 mujeres con lipedema, aproximadamente siete de cada diez comunicaron afectación de los brazos, lo que demuestra que no se trata de una localización excepcional.
Carballeira es autor de The Advanced Care Study (IJERPH, 2023), realizado sobre 969 pacientes españolas con lipedema. El estudio mostró que la cirugía era el tratamiento individual que obtenía una mayor mejoría percibida, mientras que la combinación de tratamiento quirúrgico y medidas conservadoras alcanzaba los mejores resultados globales en calidad de vida.
Sobre el Dr. Alexo Carballeira
Alexo Carballeira Braña es especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, formado vía MIR en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela y máster internacional en Microcirugía Reconstructiva.
Ha ampliado su formación en centros internacionales de referencia, entre ellos el Instituto Ivo Pitanguy, en Brasil; centros especializados en microcirugía reconstructiva en Taiwán; y el Hospital Universitario de Tokio, en Japón, donde realizó formación específica en supramicrocirugía linfática aplicada al tratamiento del linfedema.
Es fundador y director médico de Lipedema Advanced Care y AC Cirugía Plástica, en Valencia.
Es autor de The Advanced Care Study, estudio sobre la situación del lipedema en España publicado en 2023 e indexado en PubMed, y dirige el Fellowship Lipedema AC, un programa de formación especializada para cirujanos que incluye formación teórica y cirugía en directo.
Es miembro de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP) y del Grupo Español de Linfología.
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