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Los mejores alimentos para tu cerebro

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¿Sabes cuáles son los mejores alimentos para tu cerebro? Algunos son necesarios para mejorar tu capacidad intelectual, la calidad del sueño, el humor o la memoria

¿Qué actividades contribuyen a potenciar las capacidades mentales y el equilibrio emocional? ¿Sabes qué papel juegan las bacterias intestinales en cada etapa de la vida o de qué forma afectan al cerebro las alteraciones de estos microorganismos? A estas y otras cuestiones da respuesta en su nuevo libro “Pon en forma tu cerebro” la neurocientífica y catedrática de Fisiología Raquel Marín.

El cerebro es un comensal exigente que consume mucho oxígeno y calorías para funcionar. Desde que nacemos y en todas las etapas de la vida, tanto lo que comemos como lo que hacemos en nuestra rutina cotidiana tiene importantes repercusiones en la manera en la que nuestro cerebro envejece y enferma.

Raquel Marín

Raquel Marín es neurocientífica y catedrática de Fisiología, además de directora de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación en la Universidad de La Laguna (Tenerife). En su nuevo libro, “Pon en forma tu cerebro” nos da una serie de pautas para mantenerlo sano y desarrollar todo su potencial.

Una guía en la que, además de información, encontraremos planes específicos de alimentación para tener pleno rendimiento intelectual en todas las etapas de la vida y una serie de recetas “neurosaludables”.

EFEsalud ha hablado con ella para tratar las claves de este nuevo libro, que se publica un año después de que viera la luz el primero de la autora, “Dale vida a tu cerebro”.

¿Por qué es importante mantener el cerebro en forma?

Todos los órganos del cuerpo dependen de la actividad del cerebro y para ello, para poder desarrollar todas las funciones de nuestra vida, tenemos un compleja red de comunicación neuronal. Estas conexiones se pueden fortalecer o reducir de acuerdo a la cantidad de estímulos que reciban.

La parte genética de las enfermedades no suele tener un peso mayor del 40 %, el resto va a depender del estado de esas conexiones, que las neuronas hablen entre ellas y la conversación sea fluida, algo que se puede conseguir con unos hábitos de vida saludables. La carga genética no se puede evitar, pero si puedes modificar el ambiente en el que están esos genes para que actúen de una forma o de otra. En torno a un 60 % de la carga de muchas enfermedades podría ser evitable.

¿Qué pautas debemos seguir para tener un cerebro sano?

En el libro, «Pon en forma tu cerebro», hago distinción entre los diferentes rangos de edad porque el cerebro cambia durante las distintas etapas de la vida y sus necesidades también. Pero los hábitos que, a grandes rasgos, nos van a ayudar a tener un cerebro joven y saludable son la práctica de ejercicio físico regular, dormir entre 7 y 9 horas, mantener unas buenas relaciones sociales y afectivas, practicar la introspección para fortalecer nuestra autoestima y enfrentarse a nuevos retos y estímulos que nos hagan salir de nuestra zona de confort. Además de una cosa imprescindible: nutrir a nuestro cerebro adecuadamente.

En el libro dice que no hay buena cabeza con malas tripas, ¿qué quiere decir?

Hay una serie de bacterias que no solo participan en la síntesis de los nutrientes, sino que ayudan además a forjar una serie de características intelectuales y mentales. La lista de problemas que puede desencadenar un desajuste en la microbiota intestinal es cada ves más larga.

En enfermedades como el alzhéimer, el párkinson o la depresión, o trastornos como el autismo, influyen varios factores, no hay un único desencadenante, pero uno de ellos es la alteración en el perfil de esas bacterias. En un estudio con personas con autismo se ha demostrado que haciendo trasplantes fecales de otras que tienen una microbiota equilibrada, se consigue que mejoren su espectro autista en varios rangos. Otra muestra es la serotonina, por ejemplo, la considerada “hormona de la felicidad”, que se produce mayormente en el intestino.

¿Qué relación existe entre la depresión y las alteraciones intestinales?

La depresión es una de las enfermedades más relacionadas con el intestino, de las que más se ha investigado. Es una enfermedad cada vez más común en el mundo occidental -se calcula que la padecen unos 300 millones de personas en el mundo-. Hay dos familias de bacterias cuyos niveles aparecen más bajos en personas con depresión con independencia del tratamiento antidepresivo que siguieran. Estos desequilibrios se asocian con alteraciones en la producción de un metabolito de la dopamina, un neurotransmisor que participa en la motivación, entre otros.

También se ha demostrado que la adhesión a la dieta mediterránea -rica en fibra de legumbres, frutos secos y frutas- reduce la depresión hasta en un 40 % aunque, por supuesto, influyen otros factores.

¿Cómo podemos mejorar nuestra flora intestinal?

Lo ideal es que la microbiota, que es diferente en cada persona -se diferencia del de otras en, aproximadamente, un 50 %- sea muy variada y rica en aquellos microorganismos que contribuyen a su equilibrio. Algunos factores que la enriquecen son los modos de vida en contacto con la naturaleza, una alimentación muy variada, el consumo de fibra y alimentos fermentados, el equilibrio emocional, la regularidad horaria entre comidas o consumir alimentos con probióticos.

Además de una diferenciación según el rango de edad, también hay diferentes pautas para optimizar el rendimiento intelectual según nuestros objetivos personales…

Los seres humanos usamos el 100 % de la actividad cerebral, pero esto no quiere decir que no se pueda optimizar para aumentar su rendimiento. Al igual que el resto de los músculos, se puede entrenar en base a la actividad predominante o el momento de nuestra vida en el que nos encontremos.

Por eso en el libro, «Pon en forma tu cerebro», hay diferentes planes dependiendo de nuestros proyectos, objetivos y actividades laborales. Cada uno incluye el ejercicio físico y mental más conveniente, además de los nutrientes que no deben faltar, que son muy importantes porque los neurotransmisores se sintetizan a partir de una serie de nutrientes muy concretos que se encuentran en los diferentes alimentos.

Si tomas, por ejemplo, mayor cantidad de aquellos que contienen triptófano -cereales, frutos secos, chocolate negro o pescados como el atún o el salmón-, vas a tener una mayor producción de serotonina y vas a mejorar la creatividad. Mientras que si estás en un momento de mayor concentración, el neurotransmisor que vas a necesitar es la acetilcolina, que refuerza la memoria y facilita el aprendizaje, y para ello hay alimentos como las setas.

Esto no quiere decir que con la alimentación te vayas a convertir en un super crack; hay que verlo como una abordaje de conjunto, pero sí que influye mucho.

  • Nibs de cacao, ricos en antioxidantes. …
  • Dátiles, deliciosos y nutritivos. …
  • Nueces del país, indispensables para el cerebro. …
  • Avena, digestiva y nutritiva. …
  • Semillas de sésamo molidas. …
  • Lentejas, ricas en minerales. …
  • Col kale, repleta de clorofila. …
  • Aguacate, favorece la comunicación neuronal.

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ESTUDIO| Un aguacate al día ayuda a reducir el colesterol ‘malo’

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aguacate colesterol
HAAS AVOCADO BOARD - Archivo

Una nueva investigación de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) sugiere que comer un aguacate al día puede ayudar a mantener a raya el colesterol ‘malo’ y procurar beneficios saludables para el corazón, según publican sus autores en el ‘Journal of Nutrition’.

Colesterol malo

Los investigadores precisan que el colesterol malo puede referirse tanto a la lipoproteína de baja densidad oxidada (LDL) como a las partículas pequeñas y densas de LDL.

En su estudio aleatorizado y controlado de alimentación, los investigadores encontraron que comer un aguacate al día estaba asociado con niveles más bajos de LDL (específicamente partículas pequeñas y densas de LDL) y LDL oxidada en adultos con sobrepeso u obesidad.

Aguacate para el colesterol

«Pudimos demostrar que cuando las personas incorporaron un aguacate al día en su dieta, tenían menos partículas pequeñas y densas de LDL que antes de la dieta», explica Penny Kris-Etherton, profesora de Nutrición, que agrega ese LDL pequeño y denso.

Las partículas son particularmente dañinas ya que promueven la acumulación de placa en las arterias. «En consecuencia, las personas deberían considerar añadir aguacates a su dieta de manera saludable, como en una tostada de trigo integral o como una salsa vegetariana», sugiere.

Específicamente, el estudio encontró que los aguacates ayudaron a reducir las partículas de LDL que se habían oxidado.

La oxidación

De manera similar a la forma en que el oxígeno puede dañar los alimentos, como una manzana cortada que se vuelve marrón, los investigadores advierten de que la oxidación también es mala para el cuerpo humano.

«Muchas investigaciones apuntan a que la oxidación es la base de afecciones como el cáncer y las enfermedades cardíacas –señala Kris-Etherton–.

Sabemos que cuando las partículas de LDL se oxidan, se inicia una reacción en cadena que puede promover la aterosclerosis, que es la acumulación de placa en la pared de la arteria. La oxidación no es buena, así que si puede ayudar a proteger el cuerpo a través de los alimentos que comes, eso podría ser muy beneficioso».

Mientras que investigaciones anteriores demostraron que los aguacates podrían ayudar a reducir el colesterol LDL, Kris-Etherton y sus colegas tenían curiosidad sobre si los aguacates también podrían ayudar a reducir las partículas de LDL oxidadas.

Así se hizo el estudio

Los investigadores reclutaron a 45 participantes adultos con sobrepeso u obesidad para el estudio. Todos los participantes siguieron una dieta de dos semanas al comienzo del estudio.

Esta dieta imitaba una dieta estadounidense promedio y permitía a todos los participantes comenzar el estudio sobre una base nutricional similar.

Luego, cada participante completó cinco semanas de tres dietas de tratamiento diferentes en un orden aleatorio.

Las dietas incluían una dieta baja en grasas, una dieta moderada en grasas y una dieta moderada en grasas que incluía un aguacate al día.

La dieta moderada en grasas sin aguacates se complementó con grasas extra saludables para igualar la cantidad de ácidos grasos monoinsaturados que se obtendrían de los aguacates.

La bajada del colesterol

Después de cinco semanas con la dieta del aguacate, los participantes tenían niveles significativamente más bajos de colesterol LDL oxidado que antes del comienzo del estudio o después de completar las dietas bajas en grasas y moderadas.

Los participantes también tenían niveles más altos de luteína, un antioxidante, después de la dieta del aguacate.

Kris-Etherton destaca que había específicamente una reducción en las partículas pequeñas y densas de colesterol LDL que se habían oxidado. «Cuando piensas en el colesterol malo, viene empaquetado en partículas de LDL, que varían en tamaño –explica Kris-Etherton–. Todo el LDL es malo, pero el LDL pequeño y denso es particularmente malo. Un hallazgo clave fue que las personas en la dieta del aguacate tenían menos partículas de LDL oxidadas. También tenían más luteína, que podría ser el bioactivo que protege el LDL de la oxidación».

Los investigadores agregan que debido a que la dieta moderada en grasas sin aguacates incluía los mismos ácidos grasos monoinsaturados que se encuentran en los aguacates, es probable que el fruto tenga bioactivos adicionales que contribuyeron a los beneficios de la dieta del aguacate.

Kris-Etherton señala que si bien los resultados del estudio son prometedores, todavía hay más investigación por hacer.

Los beneficios del aguacate

«La investigación nutricional sobre los aguacates es un área de estudio relativamente nueva, por lo que creo que estamos en la punta del iceberg para conocer sus beneficios para la salud –admite Kris-Etherton–. Los aguacates son realmente ricos en grasas saludables, carotenoides, que son importantes para la salud ocular, y otros nutrientes. Son un paquete tan rico en nutrientes, y creo que recién estamos comenzando a aprender cómo pueden mejorar la salud».

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