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Ocio y Gastronomía

Descubre el anillo verde metropolitano de Valencia

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anillo verde Valencia
Parque natural Turia Foto: VISIT VALENCIA

Valencia ofrece a sus visitantes una nueva forma, saludable y sostenible, de disfrutar de los diferentes entornos naturales y rurales que rodean la ciudad: el Anillo Verde Metropolitano de Valencia. Este corredor circular de 56 kilómetros para uso de ciclistas y peatones conecta la huerta con el mar y atraviesa parques naturales y caminos históricos, así como diferentes poblaciones periféricas, acercando a los usuarios al patrimonio cultural de la región.

Más de 30 kilómetros están ya operativos y el resto se irá completando en los próximos meses. A lo largo del recorrido encontrarás puntos de información sobre los sitios de interés de la zona, así como áreas de descanso con aparca-bicis donde parar a tomar un tentempié o echarte una siestecita a la sombra de los pinos.

No se trata de plantearse el reto de recorrer todo el circuito en el menor tiempo. El Anillo Verde es una opción de movilidad sostenible para viajar entre poblaciones y, sobre todo, un espacio que hay que tomarse con calma y explorar poco a poco, tramo a tramo, disfrutando del sol, de la brisa marina y los verdes paisajes. Alquila una bici o ponte tus zapatillas de trekking y acércate a alguno de los puntos accesibles en transporte público o a través de la red de carriles bici desde la ciudad para comenzar tu recorrido.

Te presentamos los principales puntos de interés en el sentido de las agujas del reloj, pero, por supuesto, puedes optar por explorar el Anillo Verde en sentido inverso, o simplemente elegir el tramo que más te apetezca.

La Huerta Sur: Pinedo – Sedaví – Picanya – Aldaia

Empieza junto al mar, en la playa de Pinedo, a donde puedes llegar fácilmente en bici desde la Ciudad de las Artes y las Ciencias por el carril habilitado. Aprovecha para darte un chapuzón o visitar el Parque Natural de l’Albufera antes de continuar la ruta y adentrarte en La Huerta, atravesando arrozales y campos de hortalizas. Aquí encontrarás ejemplos de la red milenaria de acequias y las típicas barracas y alquerías hechas originalmente de cañas y barro, como por ejemplo la Alquería de Moret y la del Saboner. Un entorno por el que parece no pasar el tiempo.

Interior y Parque Natural del Turia: Aldaia – Quart de Poblet

La ruta continúa hacia el interior de la provincia, por un paisaje rural de campos y acequias como la de Quart-Faitanar hasta la población de Quart de Poblet, donde enlaza con la Vía Parque Fluvial del Turia. Con ella puedes adentrarte en el Parque Natural del Turia, uno de esos maravillosos entornos naturales que tienes a un paso de la ciudad donde puedes perderte entre bosques o sentarte a meditar a orillas del río Turia. Si quieres explorar este tramo directamente desde València, puedes llegar a Quart de Poblet en metro o en carril bici desde el Parque de Cabecera.

La Huerta Norte: Quart de Poblet – Paterna – Moncada – Meliana – Port Saplaya (Alboraya)

El Anillo Verde continuará hacia Paterna y Massarrojos (tramo por construir), adentrándose en la sección norte de la Huerta. En Paterna puedes visitar las Cuevas de la Torre, curiosas viviendas de origen morisco excavadas en el terreno. Con la Sierra Calderona en el horizonte, el paisaje se hace más variado, y la ruta atraviesa barrancos como el del Palmaret y el del Carraixet, desde donde se disfruta de vistas panorámicas de campos de naranjos y olivares. Tras visitar el histórico molino y Real Acequia en Moncada, puedes ya continuar hacia la costa y conectar con la Via Churra en Meliana para volver a València, o terminar refrescándote con una buena horchata a orillas del Mediterráneo en Alboraya.

El litoral: Port Saplaya – Séquia de Vera – Pinedo

Finalmente, podrás disfrutar de un placentero recorrido a orillas del mar, pasando por las playas urbanas de la Patacona, la Malvarrosa y El Cabanyal. Unas tapas marineras en el barrio del Cabanyal o un delicioso arroz en alguno de los restaurantes del Paseo Neptuno o la Marina de València pueden ser el colofón ideal para reponer fuerzas después de la caminata o el pedaleo… esto es, salvo que optes por continuar hasta la Playa de Pinedo, y darle al Anillo Verde otra vueltecita más.

Fuente: VISIT VALENCIA

 

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Planifica tus escapadas veraniegas: estos son los destinos más frescos para disfrutar

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verano destinos más frecos

El sofocante calor del verano se vuelve cada vez más desafiante de sobrellevar, especialmente en regiones donde las temperaturas alcanzan y superan los 40 grados, una realidad que se ha vuelto común en muchos lugares del mundo. Durante esta temporada, el deseo de ir a la playa, aprovechar los días interminables y tomar el sol es fuerte. Sin embargo, en ocasiones, las altas temperaturas pueden obstaculizar el disfrute pleno de las vacaciones.

Las dunas de Mesquite, en el Valle de la Muerte de California, se encuentra el lugar más cálido de la Tierra
Las dunas de Mesquite, en el Valle de la Muerte de California, se encuentra el lugar más cálido de la Tierra/ Istock / Bobbushphoto

Por eso, buscar un refugio con temperaturas más frescas es una elección lógica y casi recomendada, especialmente en un momento en el que el termómetro no hace más que subir. Elegir el destino vacacional no es una tarea sencilla, especialmente cuando se deben tener en cuenta varios factores, desde las fechas disponibles hasta los gustos personales. Estas propuestas son ideales para quienes desean escapar del típico calor veraniego

El norte de Europa

Viajar al norte de Europa siempre es buena opción. Aunque es cierto que muchos viajeros lo descartan por hacer demasiado frío, en la época estival alcanzan unas temperaturas ideales. En los preciosos fiordos noruegos hay unas máximas de 20 grados, con un gran número de días soleados, y mínimas de 8. En Finlandia son 30 las máximas, mientras que Islandia es un poco más fría. Sus máximas son de 13 grados, una temperatura mucho más agradable que las temperaturas negativas y la oscuridad del invierno.

Pueblo pesquero de Noruega
Pueblo pesquero de Noruega/ Istock / izhairguns

Dinamarca es también una muy buena opción, con noches cálidas pero soportables para disfrutar de su enorme oferta cultural y de ocio. Lo mismo ocurre con las Repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), con menos de 30 grados durante todo el verano y unos paisajes poco concurridos y de una belleza sin igual. Más al norte se ubica otro destino donde el frío reina durante todo el año. En Groenlandia las temperaturas no suelen superar los 10 grados, aunque en algunos valles se pueden llegar a los 20.

El colorido centro histórico de Riga, capital de Letonia
El colorido centro histórico de Riga, capital de Letonia/ Istock / Starcevic

Pese a que la lluvia suele ser la protagonista de Gran Bretaña, los meses más cálidos son también los más secos, con unas máximas de 23 grados, una temperatura ideal para visitar los mejores atractivos de Londres, Edimburgo, Mánchester, Glasgow o Gales, entre otras muchas ciudades. Es un destino muy popular, por lo que precisamente tranquilidad no es lo que se encontrará en estas ciudades, pero sí en los pueblos clásicos ingleses, con o sin costa.

Pueblo clásico de la comarca de los Cotswolds en Reino Unido
Pueblo clásico de la comarca de los Cotswolds en Reino Unido/ Istock / jenifoto

El extremo más radical de Estados Unidos

Parece mentira que un lugar que durante el resto del año no recibe casi luz solar, en verano cuente con 20 horas de sol al día. Alaska presenta unas mínimas de 10 y unas máximas de 22 grados entre junio y agosto. Es un destino donde la aventura se exprime al máximo. Está repleto de una naturaleza única, caracterizada por enormes montañas, profundos bosques y extensísimos lagos que dibujan un paisaje espectacular, donde la vida salvaje es la protagonista.

Una orca en las aguas de Bahía de la Resurrección en Alaska
Una orca en las aguas de Bahía de la Resurrección en Alaska/ Istock / Lisay

En algunas partes del mundo no es verano

No es de extrañar que América del Sur y Central sean unos de los destinos preferidos de los viajeros a la hora de planificar sus vacaciones de verano. El paraíso no es solo una playa virgen de aguas cristalinas que bañan una arena blanca y fina. Es también lo que se conoce como el fin del mundo argentino, el archipiélago de Tierra de Fuego. Los detractores del calor no podrían imaginar un emplazamiento más impecable que la joya de la Patagonia, tanto en el flanco de Argentina como en el de Chile.

Paisaje del archipiélago de Tierra de Fuego en Ushuaia, Argentina
Paisaje del archipiélago de Tierra de Fuego en Ushuaia, Argentina/ Istock / Sergdid

Chile es otro país que descubrir en estos meses. Quizá gracias a ‘La sociedad de la nieve’ está ahora gozando de una mayor popularidad, pero realmente siempre ha estado en el punto de mira de los viajeros más atrevidos. Está lleno de tesoros, como la región de Los Lagos o simplemente su capital, Santiago de Chile. Estos meses estivales son también ideales para visitar monumentos tan impresionantes como el Machu Picchu de Perú.

Puerto Varas en la región de Los Lagos en Chile
Puerto Varas en la región de Los Lagos en Chile/ Istock / jimfeng

En España: sierra y norte

Para los que no quieran salir de España o con un presupuesto más reducido, nuestro país está lleno de contrastes, por lo que no es difícil encontrar un oasis con respecto al calor de ciudades como Sevilla, Badajoz o Madrid.

No hace falta irse a Griegos (Teruel), el pueblo más frío de España para toparse con lugares en los que disfrutar de temperaturas inferiores a los 30 grados.

Algunos de los pueblos más frescos son Cangas del Narcea en Asturias, Cercedilla en Madrid o Ezcaray en La Rioja.

 

 

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