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Así fue el peor momento de Jorge Javier Vázquez en televisión

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MADRID, 11 May. (CHANCE) –

Bertín Osborne ha vuelto a la casa de Jorge Javier Vázquez para entrevistarle tras el ictus sufrido. Una visita que se producía meses después de la primera entrevista que ambos realizaron. Ya recuperado, el catalán se abría en cuerpo y alma para contar cómo había vivido este punto de inflexión en su vida.

«Cuando la gente me iba a ver al hospital se pensaban que iba a estar con el pelo rapado y mala cara. Fue todo muy rápido porque a mí me operaron por la ingle», explicaba el presentador de Supervivientes antes de remontarse a los días previos al infarto: «Justo antes de empezar a hacer GH DÚO estuve a punto de irme a urgencias. Durante el programa era tremendo el dolor de cabeza que sentía».

Un dolor que le llevó a pensar en la muerte de su padre y en la triste pérdida del diseñador David Delfín: «Yo tenía mucho miedo porque me acordaba del tumor de mi padre y me acordaba de David delfín. Y yo ya decía: ‘Esto tiene que ser algo fuera de lo normal'».

Y es que si una cosa le sigue doliendo a Jorge Javier Vázquez es recordar el fallecimiento de su progenitor: «Hay una cosa que no se me olvida (de cuando murió su padre) y es ese grito de mi madre que le salió de las entrañas y la frase de ‘que se lo llevan, que se lo llevan'».

LAS DOS ÉPOCAS MÁS CONVULSAS DE JORGE JAVIER VÁZQUEZ
Más allá de este tremendo susto, Jorge Javier explicó que ha tenido dos épocas muy complicadas en su vida, una de ellas fue la de Aquí hay tomate: «La época de Aquí hay tomate fue una historia muy dura, muy convulsa. Me considero un superviviente ha habido dos momentos complicados, uno era Aquí hay tomate en el que lo he pasado muy mal, fue una época muy complicada, cometimos errores. Cuando se acabó aquí hay tomate sentí felicidad».

Y el otro momento fue en Sálvame una época en la que el presentador reconoce que «no podía más, me costaba ir a trabajar, habíamos perdido el humor. Llegaba los domingos cuando empieza a caer la tarde y el lunes tenía que ir a trabajar… Mi ex ha aguantado los dos peores momentos de mi vida personal, me da pena».

Dos malos momentos que han quedado en el olvido, y es que si ahora le dijesen que no tiene que volver más a Mediaset no le molestaría: «Si ahora me llaman de Telecinco y me dicen no vuelvas mañana, diré solo: gracias».

BELÉN ESTEBAN Y ANA ROSA QUINTANA, SUS DOS GRANDES COMPAÑERAS Y AMIGAS
De todos sus años de profesión, Jorge Javier guarda en un lugar especial a Ana Rosa Quintana: «Jamás la he visto perder los papeles en un plato, es la alegría personificada. Hay una cosa que siempre la estaré agradecido, siempre que he necesitado trabajo, siempre me lo ha ofrecido».

Una debilidad que también siente por Belén Esteban. Su gran amiga del alma no dudó en reconocer en el programa de Bertín que Jorge le hace mucho de rabiar con el tema de su boda, porque le dice que le va a regalar una yogurtera, aún así le tiene un cariño muy especial, algo mutuo pues él ha estado en los peores momentos de la princesa del pueblo: «Ni en nuestros mejores sueños jamás pudiéramos haber imaginado que estuviera ahora tan bien. Tiene una inteligencia y una rapidez… Ella está al día de todo».

Una entrevista donde Jorge Javier abrió su corazón y se mostró tal y como es, más allá de los focos de Supervivientes, Sálvame o Gran Hermano.

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Lady Di, la princesa eterna: 28 años sin la sonrisa que conquistó al mundo

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Lady Di- Foto: lady.diana._

Aniversario de su muerte: 31 de agosto de 1997

Este domingo 31 de agosto de 2025 se cumplen 28 años de la muerte de Lady Diana Frances Spencer, más conocida en todo el mundo como Lady Di. Su fallecimiento en un accidente de tráfico en París conmocionó al planeta entero y marcó un antes y un después en la historia de la monarquía británica y en la cultura popular.

Cada aniversario es un recordatorio de que Lady Di fue mucho más que una princesa: fue un símbolo global de humanidad, estilo y compasión. Hoy, su recuerdo sigue vivo no solo en la memoria colectiva, sino también en la labor de sus hijos, el príncipe Guillermo y el príncipe Harry, quienes continúan el legado de su madre.

Infancia y juventud de Lady Di

Lady Diana nació el 1 de julio de 1961 en Sandringham, Norfolk, en el seno de una familia de la aristocracia británica. Creció en Park House, una mansión cercana a la residencia real de Sandringham. Sus padres se divorciaron cuando ella tenía solo siete años, un episodio que marcó su infancia y la dotó de una sensibilidad especial hacia el dolor ajeno.

Fue educada en prestigiosos internados, aunque no destacó académicamente. Sí lo hizo en actividades como el ballet, la danza y el deporte, y pronto comenzó a trabajar en jardines de infancia, mostrando su temprana vocación hacia el cuidado de los niños.

El compromiso con el príncipe Carlos

Su vida cambió radicalmente cuando, con tan solo 19 años, fue presentada como la futura esposa del príncipe Carlos de Gales, heredero al trono británico. En febrero de 1981 se anunció su compromiso, y Diana Spencer pasó a convertirse en Lady Di, una joven tímida y sonriente que pronto conquistó al pueblo británico.

La boda del siglo en 1981

El 29 de julio de 1981, el mundo fue testigo de la llamada “boda del siglo”, celebrada en la Catedral de San Pablo de Londres. Más de 750 millones de personas la siguieron en televisión y otros 600.000 espectadores acudieron a las calles de Londres.

Diana vestía un espectacular traje de tafetán de seda y encaje con una cola de más de siete metros, obra de David y Elizabeth Emanuel. Desde ese momento, su vida pasó a ser pública y cada gesto quedó bajo el foco mediático.

Princesa del pueblo y madre ejemplar

Lady Di no tardó en ganarse el título de la “princesa del pueblo” por su cercanía, espontaneidad y carisma. Frente a la rigidez de la Casa Real británica, Diana rompía protocolos para acercarse a la gente, abrazaba a los niños en hospitales y se detenía a escuchar a los ciudadanos comunes.

En 1982 nació su primer hijo, el príncipe Guillermo, y en 1984 llegó el príncipe Harry. Diana fue una madre muy presente y decidió implicarse personalmente en la educación de sus hijos, lo que rompía con las costumbres de la realeza.

Crisis matrimonial y divorcio

El matrimonio con el príncipe Carlos pronto empezó a mostrar grietas. La diferencia de edad, el carácter reservado de Carlos y, sobre todo, la relación extramatrimonial del heredero con Camilla Parker Bowles, provocaron tensiones que acabaron expuestas en público.

En los años 90, los rumores de infidelidad y las declaraciones de Diana en entrevistas como la famosa conversación con Martin Bashir en la BBC en 1995, donde afirmó “Éramos tres en este matrimonio, así que estaba un poco abarrotado”, sellaron el destino de la pareja.

En 1996, tras un proceso mediático y doloroso, Diana y Carlos se divorciaron. Aun así, ella mantuvo su título de Princesa de Gales y su lugar en el corazón del pueblo británico.

Compromiso humanitario: la princesa solidaria

Más allá de su vida personal, Lady Di destacó por su intenso trabajo solidario. Apoyó más de 100 organizaciones benéficas y se implicó directamente en causas hasta entonces estigmatizadas o ignoradas:

  • Fue pionera en la lucha contra el VIH/SIDA, rompiendo el tabú al dar la mano y abrazar a pacientes en hospitales cuando aún se temía el contagio.

  • Se implicó en la campaña internacional contra las minas antipersona, visitando campos minados en Angola y Bosnia, imágenes que dieron la vuelta al mundo.

  • Defendió a enfermos de lepra, drogodependientes, personas sin hogar y niños hospitalizados.

Su empatía natural y su capacidad de conectar con los más vulnerables cambiaron para siempre la forma en que la monarquía se relacionaba con la sociedad.

La tragedia en París: 31 de agosto de 1997

El 31 de agosto de 1997, Diana murió en un accidente de coche en el túnel del Pont de l’Alma en París, junto a su pareja, Dodi Al-Fayed, y el conductor Henri Paul. Solo sobrevivió su guardaespaldas, Trevor Rees-Jones.

El vehículo se estrelló mientras era perseguido por paparazzi. La noticia recorrió el mundo en cuestión de minutos y desató una oleada de dolor global.

Su funeral, celebrado el 6 de septiembre de 1997 en la Abadía de Westminster, fue seguido por más de 2.500 millones de personas en televisión, en uno de los eventos más vistos de la historia. La imagen de sus hijos, Guillermo y Harry, caminando tras el féretro de su madre, quedó grabada en la memoria colectiva.

El legado de Lady Di

A 28 años de su muerte, el legado de Lady Di sigue más vivo que nunca:

  • En la moda, sigue siendo considerada un ícono de estilo cuya influencia llega hasta nuestros días.

  • En la monarquía, abrió un camino de cercanía que sus hijos han seguido.

  • En lo social, su trabajo humanitario continúa inspirando fundaciones y campañas en todo el mundo.

El príncipe Guillermo y el príncipe Harry han mantenido viva su memoria, impulsando proyectos de salud mental, apoyo a veteranos, lucha contra el VIH y protección de la infancia.

Conclusión: la eterna princesa del pueblo

Lady Di

Lady Di

Lady Diana Spencer, la princesa del pueblo, fue mucho más que una figura de la realeza. Su vida fue un reflejo de luces y sombras, de glamour y dolor, de poder y vulnerabilidad.

El 31 de agosto de 1997 puso fin a su vida terrenal, pero no a su influencia. Cada aniversario de su muerte es un recordatorio de que Lady Di sigue siendo un símbolo de elegancia, compasión y humanidad, cuyo legado trasciende generaciones.

Lady Di no solo pertenece a la historia de la monarquía británica: pertenece a la historia del mundo.

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