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Así te pueden espiar tu WhatsApp

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espiar WhatsApp

Hace unos años era posible espiar conversaciones de WhatsApp simplemente estando conectado a la misma red WiFi que el emisor o el receptor de los mensajes. Las conversaciones no se cifraban y por eso capturando el tráfico de la red era posible ver las conversaciones sin demasiadas complicaciones.

En la actualidad esto ya no es posible, igual que muchos otros trucos para espiar WhatsApp que ya no funcionaba. Desde hace tiempo la app de mensajería hace un cifrado punto a punto las conversaciones. Esto significa que cuando envías un mensaje se cifra en tu dispositivo y viaja de esa forma por Internet. Al llegar al móvil de la persona a la que le escribes se desencripta y es en ese momento cuando se puede leer; cuando ya está en el otro dispositivo.

A día de hoy existen muchas herramientas para espiar dispositivos móviles, sobre todo son vendidas al público como App para vigilar a los hijos o a los móviles de empresa. Pero lo cierto, es que este tipo de aplicaciones acaban siendo utilizadas para que otros usuarios puedan espiar a sus parejas sin su consentimiento.

¿Cómo sé si me están espiando?

Hay algunas señales que nos permiten saber que algo está ocurrido: las sesiones activas, por ejemplo. O si te llegan mensajes, pero nunca te sale la notificación y siempre aparecen como leídos antes de leerlos tú.

Lo primero, revisa qué sesiones hay abiertas con tu cuenta

  • Abre WhatsApp
  • Toca en los tres puntos de la esquina superior derecha
  • Ve al apartado «Dispositivos vinculados» (antes aquí veíamos «WhatsApp Web»)
  • Abre dicho apartado
  • Verás la lista de todas las sesiones activas y cuándo

Aquí nos aparecerán las sesiones que hay abiertas. Por ejemplo, que tienes una sesión abierta en un navegador Google Chrome en un ordenador Windows y que está activa a las 16:40 de hoy. Si no tienes ningún ordenador Windows o no te has conectado a tu WhatsApp desde el ordenador debes tocar sobre ella y eliminarla.

Espiar WhatsApp

Sí es posible pero no aconsejable, puedes ir a la cárcel. Sí, según Master-Spy, pero no es tan sencillo como se piensa, por lo general hay que instalar en el móvil que se quiere espiar una aplicación de vigilancia y esta ser vinculada a otro dispositivo. Esta acción en muchos países es ilegal ya que priva al usuario de su propia intimidad quitándole ese derecho.

Se debe de tener muy claro que un smartphone es un objeto personal, en el cual se guarda mucha información importante para el propietario, y así mismo hay que tener cuidado a quien se presta. En un despiste, se puede robar información en unos breves segundos, incluso que instalen una App de vigilancia.

Con las aplicaciones que existen para espiar las conversaciones, muestran de todo, desde las imágenes compartidas hasta los contactos, pero se recuerda que estos actos se consideran delito en algunos países. Antiguamente existía una herramienta denominada WhatsApp Spy, que permitía leer otras conversaciones, pero ya este tipo de herramientas han sido borradas del mercado.

Uno de los métodos más habituales y fáciles de aplicar es WhatsApp Web. Basta con iniciar sesión en el servicio en un ordenador para poder ver todos los mensajes que se envían y reciben, además de todas las conversaciones anteriores (archivos adjuntos incluidos). Una vez inicia la sesión en un ordenador, WhatsApp no notifica cuando está abierta la versión web, por lo que pueden estar espiándote sin que lo sepas

Consejos de seguridad

Siempre ha sido recomendable estar puesto al tanto de este tipo de noticias, ya que ayudarán a prevenirse frente a ataques informáticos que consigan parte de la información, a continuación se presentan algunos consejos:

No permitir que nadie pueda trastear en el dispositivo móvil sin estar presente.
Solo dar el número de teléfono a aquellas personas que se conozcan.
No instalar aplicaciones fuera de las tiendas oficiales de App Android y iOS.
Evitar bajo cualquier concepto compartir mensajes con enlaces por WhatsApp.

En algunas ocasiones se ha de compartir desde el Twitter de la Policía Nacional de España, estafas que circulan por WhatsApp, conocidas como cadenas. Esto son solo mensajes publicitarios con los que solo se logrará instalar una aplicación con mucha publicidad, que esta es una práctica que se está dando mucho. Herramientas como Loquendo-voz.com aseguran que son utilizadas para hacer vídeos ‘falsos’ acerca del funcionamiento de herramientas espías que no funcionan, y así no poder reconocer su voz gracias al modulador.

Y se debe recordar seguir los consejos para evitar que puedan espiar el WhatsApp desde otro dispositivo.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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