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ATA advierte de que la subida del salario mínimo a 900 euros puede destruir empleo y llevar a la economía sumergida

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VALÈNCIA, Oct 2018. (EUROPA PRESS) – El presidente de ATA, Lorenzo Amor, ha advertido este lunes que una subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 900 euros en 2019 puede suponer una destrucción de empleo y llevar a muchos autónomos a abandonar el sistema por la economía sumergida.

Amor, antes de la inauguración de las jornadas sobre la eliminación de trabas y trámites de la Administraciones Públicas, ha señalado que en estos momento aún se está en una desaceleración, aunque sea «leve», de la economía, el empleo y el consumo. Por ello, considera, ante el plan presupuestario que este mismo lunes enviará el Gobierno a Bruselas, que «no es el momento ni de subir impuestos ni de aumentar el gasto».

Al respecto, ha recalcado que desde la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) se defiende una subida del salario mínimo porque en España es «muy bajo», pero ha defendido que este incremento debe hacerse de forma progresiva y no aumentarlo un 22% en un año.

En ese sentido, ha recordado que ya hay un acuerdo social para incrementar el salario mínimo a 850 euros en 2020, pero que el aumento del 20% que propone el Gobierno «supondrá un gasto adicional a los autónomos de 3.000 euros en costes salariales al año por cada trabajador contratado».

Al respecto, ha advertido de que a un autónomo que «ya sufre la subida de luz, de costes de producción, y de diésel, aplicarle 3.000 euros de gastos más de cotizaciones y salarios puede suponer que no pueda mantener este puesto de trabajo».

Además, ha recordado que ya advirtió a la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, de que la subida del salario mínimo también acarrea la subida de la base mínima, lo que puede suponer que desde el 1 de enero los autónomos que están cotizando la base mínima vean incrementadas su cotización 35 euros al mes, lo que supone 420 euros al año.

En ese sentido, ha criticado que el acuerdo del Gobierno no estipule una fecha concreta para adecuar las cotizaciones a los ingresos reales y exige que a los autónomos cuyos ingresos no lleguen a 12.600 euros en el último año no tengan que cotizar por la base mínima sino por la cuota reducida similar a la tarifa plana.

En ese sentido, ha confiado en que en el trámite parlamentario de debate de los presupuestos se respete el acuerdo del diálogo social de una subida progresiva del salario mínimo y «una medida para evitar penalizar a los autónomos que facturan 900 euros y tengan pagar 300 euros de cotización para evitar que abandonen el sistema y vayan a la economía sumergida».

ELIMINACIÓN DE TRÁMITES BUROCRÁTICOS
Por otra parte, ha destacado que se ha llegado al quinto acuerdo con el Ministerio de Hacienda para detectar las trabas burocráticas que «complican» a los autónomos el ejercicio de su actividad. En ese sentido, ha expuesto que los autónomos gastan 11 días al año en cumplimentar estos trámites.

Al respecto, ha señalado que aunque se han reducido las trabas detectadas hay que seguir eliminando estas barreras porque «muchas veces es tan importante como rebajar impuestos» ya que también les supone «un ahorro de dinero, de costes y de tiempo».

Este año se van a centrar en las trabas administrativas a las que se enfrentan el colectivo de profesionales de la abogacía en su relación con la Administración de Justicia. En ese sentido, ha señalado que estos profesionales tienen hasta el día 15 para presentar la declaración trimestral electrónica cuando el resto tiene hasta el día 20.

Del mismo modo, ha comentado que muchas veces la propia administración electrónica les supone «una complicación» para muchos autónomos porque sin cita previa no te atienden muchas administraciones o el pago mensual de las cotizaciones a la Seguridad Social en lugar de trimestral o semestralmente a pesar de que hay actividades que son temporales y la liquidez la tienen pasado ese periodo.

Al respecto, el coordinador del área de Cargas
Administrativas del ministerio de Política Territorial y Función Pública,, Antonio Castro, ha destacado que desde 2008 se lleva aplicando una política de reducción de cargas administrativas y firmando convenios con organizaciones como ATA, que tienen «una carga específica que el resto de empresarios».

«Hay que identificar donde están los problemas y solucionarnos de la manos de los profesionales y los propios
autónomos que los sufren», ha apostillado.

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Los propietarios de vivienda podrán beneficiarse de una deducción fiscal de hasta 3.000 euros en 2026

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placas solares apagón eléctrico

El año fiscal 2026 comienza con buenas noticias para los propietarios de vivienda en España. Un Real Decreto-ley aprobado a finales de 2025 prorroga una serie de medidas económicas y sociales que incluyen importantes incentivos fiscales para quienes realicen obras de mejora de la eficiencia energética en sus inmuebles, permitiendo acceder a una deducción de hasta 3.000 euros en la declaración de la Renta.

La medida, respaldada por la Agencia Tributaria, busca impulsar la rehabilitación del parque inmobiliario y reducir el consumo energético de los hogares, en línea con los objetivos de sostenibilidad marcados a nivel europeo.

¿En qué consiste la deducción de 3.000 euros?

La deducción más relevante para los propietarios particulares es la que permite desgravar el 40% del importe invertido en obras de eficiencia energética, con una base máxima anual de 7.500 euros, lo que se traduce en un ahorro fiscal directo de hasta 3.000 euros por vivienda.

Esta deducción se aplica tanto a viviendas habituales como a inmuebles destinados al alquiler, siempre que cumplan los requisitos establecidos por la normativa.

Requisitos para acceder a la deducción fiscal en 2026

Para beneficiarse de este incentivo, las obras realizadas deben cumplir criterios técnicos muy concretos, entre ellos:

  • Reducir al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable, o

  • Mejorar la calificación energética del inmueble hasta las letras A o B

El cumplimiento de estos objetivos debe estar debidamente acreditado, ya que la Agencia Tributaria exige documentación técnica para validar la deducción.

El papel clave del certificado energético

Uno de los requisitos imprescindibles es disponer de dos Certificados de Eficiencia Energética:

  1. Un certificado previo al inicio de las obras

  2. Un certificado posterior que acredite la mejora obtenida

Este segundo documento deberá haberse emitido antes del 1 de enero de 2027 para que la inversión pueda imputarse correctamente al ejercicio fiscal de 2026. Sin estos certificados, no se reconoce el derecho a la deducción, independientemente del importe invertido.

Atención a la forma de pago: el efectivo no vale

Desde la Agencia Tributaria recuerdan un aspecto que suele generar problemas en muchas declaraciones: los pagos en efectivo no dan derecho a deducción.

Para que la inversión sea válida, los trabajos deben abonarse mediante:

  • Transferencia bancaria

  • Tarjeta de crédito o débito

  • Cheque nominativo

  • Ingreso en cuenta

Esta exigencia busca combatir la economía sumergida y garantizar la trazabilidad de las operaciones en el sector de las reformas.

Deducción del 60% para edificios residenciales

Además de la deducción individual del 40%, la normativa contempla otra deducción del 60% para actuaciones de rehabilitación energética en edificios residenciales completos, también con un límite máximo anual de 3.000 euros por contribuyente.

Esta modalidad está especialmente pensada para comunidades de propietarios que acometan mejoras integrales en fachadas, cubiertas o sistemas comunes de climatización.

Reformas más habituales para alcanzar el ahorro máximo

Las actuaciones que suelen permitir acceder a la deducción máxima incluyen:

  • Sustitución de ventanas por cerramientos de alta eficiencia

  • Mejora del aislamiento térmico en fachadas y cubiertas

  • Instalación de sistemas de aerotermia

  • Renovación de sistemas de calefacción y refrigeración

Además del ahorro fiscal, estas reformas reducen de forma notable el consumo energético y la factura de luz y gas.

Una medida fiscal con impacto social y ambiental

El Gobierno enmarca esta deducción dentro de una estrategia más amplia para reducir la dependencia energética de los hogares, mejorar el confort de las viviendas y avanzar hacia un modelo residencial más sostenible, apoyado en fondos europeos.

Para muchos propietarios, la deducción de hasta 3.000 euros en 2026 supone un incentivo clave para acometer reformas que, de otro modo, se aplazarían.

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