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Aviso de los expertos: «el Mediterráneo es un punto caliente de cambio climático»

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DANA Valencia

València, 31 mar (OFFICIAL PRESS-EFE).- El experto en cambio climático Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante, ha advertido este jueves de que esta década es «decisiva» en cuanto al cambio climático y «una oportunidad de cambio social y económico».

«Lo que no hagamos en estos años lo vamos a pagar en un efecto económico mayor e incluso en la pérdida de vidas humanas«, ha señalado Olcina durante la presentación de «Climas para el cambio», una iniciativa de Hidraqua y sus empresas participadas dirigida a involucrar a todos los sectores de la Comunitat Valenciana en la lucha contra la crisis climática.

El experto ha señalado que el cambio climático ha dejado de ser una «creencia» y es ya una «evidencia científica», que ha quedado patente con la pandemia de la covid-19 y vuelve a demostrar que «formamos parte de un sistema global, en el que el clima, el suelo y los seres vivos están interconectados».

Aviso de los expertos: «el Mediterráneo es un punto caliente de cambio climático»

El problema del calentamiento global «está yendo a más» y el Mediterráneo es «un punto caliente de cambio climático», como se está viendo en las temperaturas y las precipitaciones, y ha manifestado que si no empezamos a tomar medidas, «de aquí a finales de siglo pasará a tener un clima semiárido o árido».

Para Olcina, esta transformación, que pasa también por acciones de comunicación y educación, tiene que considerarse «una oportunidad de cambio social y económico» y hay que comenzar a «interactuar bien con nuestro medio ambiente».

«El cambio climático empezó a ser un tema ambiental, pasó a ser un tema económico y ahora se ha añadido el factor de la salud», tras la pandemia, y estos factores «nos van a acompañar a lo largo de todo este siglo», ha advertido.

Ante este panorama, Olcina asegura que «esta década es fundamental», una oportunidad para que la civilización empiece a actuar de manera distinta con el medio ya que «no hay tiempo que perder».

Cómo puede afectar a nuestra tierra

Sobre la situación particular de España, habrá cambios en la cuantía y estacionalidad de las lluvias porque el clima «está perdiendo regularidad», y se van a presentar más elementos extremos, como el aumento de las gotas frías o el de las noches tropicales que se han quintuplicado desde los años 70 del pasado siglo, pasando de 15 noches de verano calurosas a no bajar de 70.

Todo esto, sostiene, obligará a un cambio del modelo energético; la modificación de las temporadas turísticas; preparar a las ciudades ante el aumento del agua por las lluvias, en infraestructuras como el alcantarillado o los depósitos pluviales; y una planificación hidrológica y territorial sostenible.

 

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Las Fallas, el corazón social que proyecta València al mundo

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Fallas marca Valencia
Foto: TONI CORTÉS

Las Fallas no solo son una fiesta declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, sino también un potente motor de identidad, cohesión social y dinamismo económico. Así lo sostienen dos expertos de la Universidad Europea de Valencia, que destacan el papel de la celebración en la consolidación de la marca València y en la activación de comportamientos cooperativos dentro de la comunidad.

La fiesta fallera, subrayan, representa uno de los fenómenos culturales y sociales más relevantes del territorio valenciano, tanto por su impacto identitario como por su influencia en las decisiones económicas colectivas.

Las Fallas como símbolo diferencial de la marca València

Daniel Delmás, docente del Grado en Turismo, analiza cómo ha evolucionado la proyección exterior de València en las últimas décadas. Recuerda la polémica escena de la película Misión Imposible 2 (2000), donde se mezclaban Fallas y Semana Santa en Sevilla, como ejemplo de la confusión cultural que existía entonces.

“Si aquella escena se rodara hoy, el resultado sería muy distinto”, apunta. Según el experto, el cambio responde a un trabajo sostenido en la construcción de la marca ciudad, en el que entidades como Visit València han situado la cultura propia como eje central de identidad.

En este contexto, elementos como las Fallas o la paella funcionan como “símbolos intangibles” que permiten que València deje de percibirse como una ciudad mediterránea más y se consolide como un destino reconocible y diferenciado.

El peso social también es clave: más de 200.000 personas integradas en cerca de 800 comisiones falleras en toda la Comunitat Valenciana convierten a la fiesta en el principal tejido asociativo del territorio.

Identidad fallera y cooperación social

Desde la óptica de la economía del comportamiento, Enrique Fatás, catedrático y director del Economic Behavioural Institute, explica que las Fallas activan mecanismos de identidad social y normas compartidas que favorecen la cooperación.

“La identidad fallera y valenciana no se traduce en exclusión, sino que convive con identidades más amplias, como la mediterránea o la europea”, señala.

A diferencia de otros contextos donde la diversidad puede dificultar la colaboración entre grupos, en València ocurre lo contrario. Según Fatás, la diversidad genera expectativas más optimistas y comportamientos más generosos, reforzando la cohesión social.

Impacto económico: consumo como inversión comunitaria

Los expertos destacan que durante las Fallas las decisiones económicas no se perciben únicamente como gasto, sino como inversión en la comunidad. La presión de las normas sociales y la gratificación inmediata asociada a la fiesta impulsan el consumo como forma de reforzar la pertenencia al grupo.

En este sentido, participar en actos como la mascletà, colaborar con la comisión o asistir a eventos falleros deja de ser una decisión estrictamente individual para convertirse en una norma social compartida.

Las conclusiones apuntan a que las Fallas sostienen una parte esencial de la marca València y funcionan como un sistema donde identidad, normas sociales y decisiones económicas se alinean para fortalecer la convivencia y el dinamismo económico.

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