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Balance del 9 d’Octubre: Un detenido, 148 identificados, desorden público y delitos de odio en las redes

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VALÈNCIA, 10 Oct. (EUROPA PRESS) – El delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Fulgencio, ha confirmado este miércoles que hay «diligencias abiertas» por delitos de lesiones, desórdenes públicos y al menos un delito de odio en las redes sociales por el 9 d’Octubre, Día de la Comunitat Valenciana.

La jornada se saldó este martes con 148 identificaciones y un detenido que estaba en busca y captura por hechos previos. No obstante son «cifras abiertas», ya que «los servicios de policía judicial y de información van a seguir trabajando con las identificaciones de ayer y con las grabaciones que se efectuaron por orden de este delegado para detectar aquellas actitudes que fueran contrarias a derecho. Esto dará lugar, junto con otras diligencias que ya están abiertas, a una investigación policial que, en su caso, se trasladará a la autoridad judicial».

Así lo ha asegurado Fulgencio en declaraciones a los medios tras mantener una reunión con la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra. Según su balance del 9 d’Octubre: «Hicimos lo que había que hacer, y en eso vamos a estar, en garantizar los derechos de los ciudadanos y recuperar la fiesta para todos los valencianos», ha aseverado.

La mayoría de las identificaciones, ha precisado, se llevaron a cabo en los medios de transporte, en los sistemas de llegada, aunque también hubo algunas durante el desarrollo de los distintos actos festivos.

«Dispusimos todo un servicio de interceptación e identificación de las distintas personas que venían a manifestarse tratando de identificar aquellos que a priori podrían tener una actitud no recomendable para el uso de la vía pública», ha subrayado.

En cuanto a los momentos de tensión protagonizados por grupos de ultraderecha en los que presuntamente se lanzó una sustancia irritante, el delegado ha señalado que «en un principio» que aún está «por determinar» es que «fue el lanzamiento de una bengala que produjo daños irritantes en los ojos». «Si finalmente se demostrara que esto fue acompañado de la utilización de un gas, el reproche jurídico sería mayor», ha avisado.

En todo caso, el lanzamiento de esa bengala ya es una «infracción administrativa grave» y «en función de las consecuencias que haya tenido para las personas puede ser delito». Se está investigando y «la persona que lanzó la bengala está perfectamente identificada», ha aseverado.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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