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VÍDEO| Benidorm Fest 2023: La valenciana Blanca Paloma, a Eurovisión 2023

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sueldos Benidorm fest
La cantante Blanca Paloma durante su actuación en la final del BenidormFest 2023 que se celebra este sábado en la localidad alicantina. EFE/Morell

Benidorm (Alicante), 4 feb (OFFICIAL PRESS- EFE).- Blanca Paloma se ha alzado este sábado con un tema de raíz flamenca con la victoria de la segunda edición de Benidorm Fest y, por consiguiente, será quien represente a España en la gran final de Eurovisión 2023 que tendrá lugar en mayo en Liverpool (Reino Unido).

La artista ilicitana y su tema «EaEa» han conquistado el triunfo con un total de 169 puntos, en una final en la que ha hecho suyas las mejores votaciones del jurado profesional y el televoto, por delante de Agoney, con 145 puntos.

Benidorm Fest: la final

El resto de aspirantes han quedado clasificados en el siguiente orden: 3) Vicco, con 129 puntos; 4) Megara, 106; 5) Alice Wonder, 89; 6) Karmento, 80; 7) José Otero, 75, y 8) Fusa Nocta, 71.

Tras dos semifinales previas a las que concurrieron un total de 18 participantes, el Palau d’Esports l’Illa de Benidorm (Alicante) ha acogido esta final que ha contado con actuaciones como invitados de Mónica Naranjo, Manuel Carrasco y Ana Mena.

En el último tramo de la gala se han desvelado las votaciones, empezando por las del jurado profesional, de las que depende el 50% del peso de las valoraciones y que ha repartido así sus puntos: Blanca Paloma (94), Agoney (80), Vicco (59), Alice Wonder (53), Megara (50), José Otero (37), Karmento (35) y Fusa Nocta (24).

El jurado demoscópico, integrado por 350 personas elegidas por cuestiones de edad, género y territorio, ha votado de la siguiente manera: Vicco (40), Blanca Paloma (35), Agoney (30), Megara (28), Fusa Nocta (25), José Otero (22), Karmento (20) y Alice Wonder (16).

Por último, el televoto de los espectadores ha concedido así sus puntos: Blanca Paloma (40), Agoney (35), Vicco (30), Megara (28), Karmento (25), Fusa Nocta (22) Alice Wonder (20) y José Otero (16).

Esta es la canción de Blanca Paloma para Eurovisión:

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Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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