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CASO GÜRTEL| Bárcenas confirma la existencia de la caja ‘B’ del PP

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El extesorero del PP Luis Bárcenas ha reconocido este lunes ante el tribunal del macrojuicio de Gürtel que en el PP se llevaba una «contabilidad extracontable» en la que se reflejaban donativos de empresarios que no correspondían a una gestión, pero la ha calificado de algo «absolutamente inocuo».

Durante su interrogatorio ante en la Audiencia Nacional, la fiscal le ha exhibido los ya conocidos como «papeles de Bárcenas» con la contabilidad B del partido, que él ha reconocido pero a la que se ha referido varias veces, ante las insistentes preguntas de la fiscal de si eran unas cuentas «paralelas» o «B», como una «contabilidad extracontable».

«Eran donativos que no tenían carácter finalista, no se correspondían a una gestión», ha dicho para añadir que «no se contabilizaban oficialmente, es obvio, pero se llevaba un control de entradas y salidas».

El acusado ha explicado que estos donativos los recibía siempre el extesorero del PP Álvaro Lapuerta, a quien ha calificado como «una persona completamente honesta», que luego los anotaba en unos folios donde se recogían los nombres de los donantes y las cantidades, unas anotaciones que también reflejaba Bárcenas para que se dejara constancia por partida doble, ya que «era un tema delicado» y tenía que estar «bien controlado».

Ha asegurado que los empresarios entregaban esas cantidades sin carácter finalista y era «algo absolutamente inocuo». «Todos los empresarios y a todos los partidos quieren echar una mano», ha apostillado.

Bárcenas ha negado haber recibido comisiones de manos del cabecilla de la trama, Francisco Correa, que fueran para él o para el PP. La Fiscalía atribuye a Bárcenas haberse embolsado 1.248.561 euros de esas comisiones cobradas de manos de Correa entre 2000 y 2007 a cambio de favorecer a empresarios con contratos públicos.

«No he recibido nada absolutamente de Correa ni para mí ni para el PP», ha destacado Bárcenas, que ha manifestado que no tiene contacto con Correa desde 2003 cuando se rompió su relación profesional de forma «abrupta».

De esta forma, Bárcenas ha desmentido a Correa, quien admitió al tribunal el pasado octubre que llevaba metálico al extesorero, tanto a su casa como a la sede del PP en la calle de Génova.

Concretamente, dijo que le pagaba cantidades que rondaban entre el 2 y el 3 % del montante de las adjudicaciones públicas en las que Bárcenas habría intercedido gracias a sus buenas relaciones en varios ministerios, y mencionó contratos de carreteras, autopistas, del AVE o de medio ambiente.

Las acusaciones de pagos de Correa a Bárcenas por parte de la Fiscalía se sustentan en documentos intervenidos a la trama Gürtel en los que se reflejan pagos a «L.B.», «L» y «Luis el Cabrón».

Pero Bárcenas lo ha negado: «Niego la menor y la intermedia, esas iniciales no se corresponden conmigo». No obstante, sí que ha elogiado la gestión de Correa en sus empresas, tanto en el sector de viajes como en los eventos. «Correa gestionaba muy bien sus empresas», ha dicho Bárcenas, que ha subrayado que ello le llevó a ocuparse casi en exclusiva de esas gestiones en el PP.

Eso sí, ha querido dejar claro que «jamás en la sede central del partido ninguna empresa de Correa ha recibido dinero en efectivo» ya que en Génova «todo lo que se pagaba, se pagaba oficialmente».

Bárcenas se enfrenta a 42 años y medio de prisión acusado de asociación ilícita, cohecho, blanqueo, falsedad, apropiación indebida y delitos fiscales por cobrar comisiones que pagaron supuestamente empresarios a la Gürtel a cambio de adjudicaciones de gobiernos del PP, así como de quedarse dinero de una contabilidad paralela del partido.

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La Guardia Civil confirma la rotura de la vía 22 horas antes del accidente de Adamuz, pero no saltó la alerta en Adif

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Apunta que Adif «no exigió» que el sistema alertara de una rotura de la vía pese a que en sus especificaciones lo recoge

Un informe de la Guardia Civil presentado al Tribunal de Instancia de Montoro (Córdoba), plaza número 2, confirma la rotura de la vía 22 horas antes del descarrilamiento del tren Iryo, que en segundos colisionó con el Alvia, a su paso por Adamuz, causando la tarde del domingo 18 de enero el fallecimiento de 46 personas y más de 120 heridos.

A la vista de este informe, queda como «línea principal de investigación la rotura de raíl o soldadura, quedando descartadas las acciones de sabotaje, terrorismo, negligencia o imprudencia de los maquinistas y a expensas de los informes periciales y otra documentación o manifestaciones que puedan ser recabados, y como muy altamente improbable la causa de una pieza en la vía que diera lugar al accidente».

En dicho informe del día 28 de marzo, al que ha tenido acceso Europa Press, se recoge que «el sistema sólo alerta de una rotura si la tensión cae por debajo del umbral de ‘ocupación'», de modo que «en el caso de Adamuz, el Sistema de Apoyo al Mantenimiento (SAM) registró una caída brusca de tensión la noche del 17 de enero, pero al mantenerse por encima del umbral no generó ninguna alarma al enclavamiento ni al personal de mantenimiento» de Adif.

En conclusión, se apunta que «el sistema SAM llegó a registrar de forma pasiva una alteración eléctrica compatible con una rotura horas antes del accidente, pero el sistema de señalización no estaba configurado para alertar de ello de forma automática por la falta de fiabilidad del método en esta infraestructura ferroviaria», a lo que se añade que «Adif a pesar de contener en sus especificaciones que debe estar diseñado para detectar la fractura, no lo exigió».

Al respecto, un informe técnico recogido en la documentación, en fase de borrador, de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sobre el siniestro de Adamuz ya apuntó hace semanas a una caída de tensión compatible con la rotura de la vía 22 horas antes del descarrilamiento, todo ello «a partir de los registros de las señales eléctricas de los circuitos de vía de la zona, que mantiene Hitachi», que se encarga del sistema de señalización.

En este sentido, el informe de la Benemérita indica que de la documentación aportada del sistema operado por Hitachi «se observan una serie de diagramas» en los que «se refleja que la tensión del circuito de vía se mantiene en el entorno de los dos voltios de tensión» del día 12 al 18 de enero. Sin embargo, desde las 21,46 horas del sábado 17 «se produce un descenso hasta el entorno de 1,5 voltios, no recuperándose dicha tensión hasta el accidente, sobre las 19,43 horas del día 18, en el que la tensión ya queda en cero».

Así, «se confirma que la rotura de vía se produjo en el tramo contemplado entre los kilómetros 319,412 y 318,665, por lo que esta indagatoria corroboraría la existencia de una rotura en ese tramo en el que se encuentra el kilómetro 318,681 y que se produjo a las 21,46 horas del día 17 de enero».

Además, se señala que «según la documentación, puede que fuera técnicamente posible detectar una rotura franca de carril» mediante los sistemas de señalización instalados, «aunque la fiabilidad de dicha detección depende de la configuración eléctrica de la vía».

En base a la manifestación de la responsable del sistema –empresa Hitachi Rail GTS Spain SAU proveedora de servicios contratada por Adif, «era posible detectar una rotura franca de carril en la vía 1 entre el kilómetro 317 y el 319, pero la fiabilidad de esta detección mediante los sistemas de señalización en esta línea específica era muy baja debido a la configuración eléctrica de la infraestructura».

«NO ES HABITUAL» LA VARIACIÓN DE TENSIÓN DE FORMA SOSTENIDA

Igualmente, se declara que ante la variación de la tensión de forma sostenida a lo largo del tiempo, desde las 21,46 horas del día 17 de enero hasta el cero de las 19,43 horas del día 18, «se comprueba que no es habitual durante la serie estudiada», en el período que abarca desde el día 12 de enero.

En este caso, se explica que «estas caídas de tensión se recogen en el SAM que se encuentra ubicado en la Base de Mantenimiento de Hornachuelos, que sólo se consulta por averías notificadas o por tareas de mantenimiento».

No obstante, la Guardia Civil afirma que «habrá que dilucidar si existía la posibilidad técnica de recibir algún tipo de alerta por estas caídas de tensión, sobre todo por el tiempo que se mantiene en esos niveles no habituales y por la gravedad de las consecuencias, puesto que una de ellas es la rotura del raíl, tal y como se reconoce en la manifestación, especialmente porque según las propias especificaciones de Adif, en el diseño del sistema debe establecerse la capacidad de poder detectar la rotura del carril y habiendo sido ya advertido en el memorando de la catenaria de 25KV, redactado para el trazado AVE en el año 1992».

En dicho memorando se advierte, refiriéndose al Sistema de Corriente y retorno y de puesta a tierra, que «el equipo de señalización de libre vía requiere que el número de las conexiones entre rieles y sistema de retorno sea mínimo, a fin de poder detectar la rotura de un riel». Y posteriormente se dice que «la puesta a tierra de los postes debe ser coordinada con la técnica de señalización para la detección de posibles roturas en los raíles».

LA CAUSA

En cuanto al hecho de determinar la causa o causas que dieron lugar al accidente de circulación ferroviaria, el Instituto Armado asevera que «esta cuestión sigue aún sin poder resolverse, en tanto en cuanto no se finalicen otras actuaciones de investigación como es la Inspección Técnico Ocular, además de contar con los resultados de los especialistas de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios e informes periciales solicitados».

No obstante, y al objeto de aclarar las distintas líneas de investigación que se siguen por esta instrucción, se explica el estado actual de cada una de ellas y las gestiones pendientes de resolverse para confirmar o descartar cada una de ellas.

De este modo, se expone que «teniendo en cuenta que se produjo la rotura de un riel (hilo) o de la soldadura y con los datos recabados hasta la fecha, no es posible determinar si fue la rotura del riel la que dio lugar a la de la soldadura o viceversa, se investigan distintas causas».

Ante ello, se han tomado 19 manifestaciones a maquinistas de las empresas Ouigo, Iryo y Renfe, que circularon el mismo día del accidente por ese tramo, de forma que «salvo una manifestación que informa de un golpe en lado derecho, el resto no reporta ningún tipo de incidencia o sensación extraña».

Respecto a la causa del accidente, se significa que «la CIAF llevó a cabo inspecciones, con la finalidad de comprobar la rodadura de los trenes que circularon con anterioridad por el tramo en el que se produjo el descarrilamiento, dando como resultado que en varios de los trenes se apreciaron muescas compatibles con una rotura de raíl».

Una de las causas del descarrilamiento del tren Iryo, con la información disponible a la fecha de redacción del informe, «pudo ser la rotura del riel, marcado con la inscripción ‘Ensidesa’ del año 2023, acero de grado R350HT, del carril sentido Madrid y que se corresponde con el lote 4D2062, que son los carriles nuevos instalados en el entorno de Adamuz», a lo que se añade que «la rotura de un riel puede producirse por diversas causas técnicas, operativas y metalúrgicas que van desde el proceso de fabricación hasta el desgaste por el uso continuado».

Entretanto, en el informe se afirma que los agentes actualmente analizan las imágenes de las cámaras de los dos trenes, «por si pudieran aportar más información relativa al momento de la colisión».

 

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