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Purple Drank, la peligrosa bebida de moda entre los jóvenes y puede causar la muerte

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Purple Drank

Una nueva y peligrosa moda se ha extendido entre algunos grupos de jóvenes. Se trata del Purple Drank.

Muchos cantantes de trap en sus videoclips la han popularizado y no ha tardado en llegar a los botellones de toda España.

El último caso ha sucedido en Santiago de Compostela donde la policía ha tenido que actuar, alertada por los vecinos que se aquejaban del ruido en una céntrica calle de la ciudad.

A algunos miembros del grupo les ha sido intervenida una pequeña cantidad de marihuana pero la sorpresa la recibieron al comprobar lo que bebía la chica era Purple Drank.

¿Qué es Purple Drank?

Purple Drank se conforma de un jarabe para la tos, ‘Toseína’, con codeína- en grandes dosis tiene efectos similares a los de la morfina- un refresco, en este caso era Sprite, y gominolas para darle un color violáceo.

El resultado es una mezcla adictiva, peligrosa y cada vez más frecuente en los botellones.

El principal peligro es que es muy fácil de conseguir. El medicamento se puede conseguir en las farmacias y el refresco en los supermercados.

Esto hace que no se trate de una práctica prohibida y legalmente los jóvenes no estarían haciendo nada prohibido.

En este caso, los agentes alertaron a los padres de la menor para que tuviesen constancia de lo que había pasado, pero si hubiese superado los 18 años, nada podrían hacer.

Concentración de codeína

El jarabe precisa de prescripción médica pero es habitual encontrarlo en muchos hogares del país debido a que sirve para curar la tos, una dolencia muy extendida.

Su concentración de codeína sumado a su ingesta en grandes cantidades provoca euforia, relajación, disociación con el cuerpo, pero también paranoia y convulsiones e, incluso, puede llegar a provocar la muerte.

De este modo se consigue un brebaje dulce con codeína o dextrometorfano (compuestos de estos jarabes) y su consumo puede inducir a alucinaciones.
Además en grandes dosis puede tener efectos peligrosos para los consumidores que incluyen náuseas, mareos, convulsiones, el coma o incluso la muerte.

 

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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