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Gris imperial, el color del espolín Fallera Mayor Infantil de Valencia 2024

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Gris imperial, el color del espolín Fallera Mayor Infantil de Valencia 2024
Imagen: Artur Part

Marina García Arribas enamora con un gris imperial, el color de su espolín Fallera Mayor Infantil de Valencia 2024.

Un espolín GRIS IMPERIAL para Marina García

Después de tejer el espolín que estrenó anoche María Estela Arlandis, hoy la empresa VIVES Y MARI tenía otro reto con el de la Fallera Mayor Infantil de Valencia, Marina García, una tela que ha estrenado con motivo de su solemne exaltación.

El color de fondo elegido en esta ocasión ha sido GRIS IMPERIAL, un tono cálido gris oscuro, caracterizado por su potencial personalidad y fuerza que junto con el colorido elegante con el cual se han trabajado sus motivos florales y el metal oro volteado crema como principal metal para la orla que rodea el ramo, consiguen una tela vistosa, colorida y elegante.

Todo un acierto por parte del equipo de diseño de Vives y Marí, fiel al gusto personal de nuestra Fallera Mayor Infantil de Valencia.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS:

Urdimbre y tramas de seda natural.

Espolín: FALLERA MAYOR INFANTIL DE VALENCIA Color: GRIS IMPERIAL.

Hilos de Urdimbre: 6210 hilos. Colores: 42 colores de trama.

Metales: 2 metales (Oro volteado y Oro viejo)

José Polit ha sido el encargado de confeccionarlo, al igual que el de toda la Corte de Honor Infantil. Una firma que nace en 1998 y que tiene entre sus clientas un total de 15 Falleras Mayores de Valencia.

 

Un color gris imperial para el espolín Fallera Mayor Infantil de Valencia 2024:

Imagen: Artur Part

Espolín Fallera Mayor de Valencia

Fue en el año 2001 cuando Junta Central Fallera instauró los espolines oficiales Fallera Mayor de Valencia y Fallera Mayor Infantil de Valencia, dos cartonajes exclusivos cuyo dibujo es propiedad del Ayuntamiento de Valencia y que está reservado para lucir únicamente por las máximas representantes de las Fallas. La sedería encargada de tejer el espolín dispone de él en régimen de cesión y lo devuelve una vez acabado el trabajo

Durante su reinado, las Falleras Mayores de Valencia tienen la oportunidad de conocer de primera mano el trabajo artesano que desempeñan los telares en la elaboración de sus espolines.

El color elegido para el fondo, las flores y las tramas le otorgan un carácter especial y único a cada espolín año tras año. Además, adivinarlo días antes de su estreno se convierte en una quiniela para los adeptos de la indumentaria valenciana.

¿Qué es un espolín?

Según, Garín el espolín es la pequeña lanzadera con la que se pasan las tramas de los motivos del dibujo para confeccionar el tejido de seda. La tela espolinada adquiere su denominación por este instrumento con el que es elaborada.

Esta herramienta permite utilizar las tramas exclusivamente necesarias, al tratarse de una lanzadera muy pequeña que puede deslizarse fácilmente entre los hilos de urdimbre.

El proceso da como resultado tejidos con mucho colorido, pero mucho más ligeros de lo que resultarían tejiéndolos en telares mecánicos. En definitiva, auténticas joyas artesanales.

Origen de los espolines:

Según el Colegio del Arte Mayor de la Seda la técnica del espolinado se utilizó por primera vez en España en el siglo XV para la elaboración de tejidos hispano-árabes. La tradición sedera de Valencia contribuyó a que los maestros «velluters» alcanzaran un gran dominio en esta técnica que se ha mantenido hasta el presente.

Características

El espolín es una tela estrecha, generalmente de 54 centímetros de ancho, fabricada con hilos de seda natural y de metal (oro, plata) que reproduce dibujos con motivos florales, guirnaldas geométricas y espigas.​

Los dibujos provienen de cartones perforados antiguos que se han conservado,​ aunque también se han creado algunos cartones nuevos como los que lucen, en exclusiva, desde 2001 las Falleras Mayores y Falleras Mayores Infantiles de Valencia y que llevan ese nombre.

 

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Fallas

Fallas desbordadas: por qué València necesita una tercera jornada de Ofrenda

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tercera jornada Ofrenda Fallas
Ofrenda de las Fallas 2026- OFFICIAL PRESS

Las Fallas de València viven uno de sus momentos más dulces. La fiesta crece, atrae cada vez a más gente y se consolida como un fenómeno cultural, turístico y social de primer nivel. Pero ese éxito, que es motivo de orgullo, empieza también a evidenciar una realidad incómoda: el modelo actual se queda pequeño.

La Ofrenda a la Virgen de los Desamparados, uno de los actos más emblemáticos, es el mejor ejemplo. Más de 123.000 personas han desfilado este 2026. Un récord. Y probablemente no será el último.

Un éxito que obliga a replantear el modelo

El censo fallero no deja de crecer. Cada año se suman nuevas comisiones, más integrantes y más participación. A eso hay que añadir el interés turístico y mediático que ha disparado la proyección de la fiesta.

El resultado es evidente:

  • Desfiles que se alargan hasta altas horas de la madrugada

  • Comisiones que esperan horas para desfilar

  • Falleras infantiles entrando pasada la medianoche

  • Un desgaste físico evidente para participantes y organización

La Ofrenda, tal y como está planteada, está tensionada al límite.

Dos días ya no son suficientes

Mantener la Ofrenda en dos jornadas fue durante años una solución eficaz. Hoy, con las cifras actuales, empieza a ser un problema.

No se trata solo de comodidad. Se trata de dignidad del acto.

La Ofrenda es emoción, tradición y simbolismo. No puede convertirse en una carrera contra el reloj ni en una procesión interminable que pierde intensidad conforme avanzan las horas.

Cuando un acto termina a las dos de la madrugada, algo falla.

La tercera jornada: una solución lógica

La propuesta de ampliar la Ofrenda a tres días no es nueva, pero cada vez resulta más difícil ignorarla.

Una tercera jornada permitiría:

  • Repartir mejor a las comisiones

  • Reducir tiempos de espera

  • Evitar horarios extremos

  • Mejorar la experiencia de falleros y público

  • Recuperar la esencia del acto

No se trata de cambiar la tradición, sino de adaptarla a la realidad actual.

Las Fallas han cambiado (y deben seguir haciéndolo)

Las Fallas de hoy no son las de hace 20 años. Han crecido en dimensión, en impacto y en exigencia organizativa.

València ha sabido evolucionar en muchos aspectos: seguridad, movilidad, gestión de grandes eventos… Pero la Ofrenda sigue anclada en un formato que ya no responde al volumen actual.

Negarse a actualizarla es, en el fondo, ignorar el éxito de la propia fiesta.

Tradición no es inmovilismo

Uno de los argumentos más repetidos contra una tercera jornada es la defensa de la tradición. Pero conviene recordar que las Fallas siempre han evolucionado.

La propia Ofrenda, tal y como la conocemos hoy, no es inmutable. Ha cambiado recorridos, horarios, organización… y seguirá haciéndolo.

Porque la tradición no consiste en repetir, sino en mantener el sentido adaptándose al tiempo.

Una decisión que ya no puede esperar

Con cifras récord y una tendencia claramente al alza, la pregunta ya no es si habrá que ampliar la Ofrenda, sino cuándo.

Y todo apunta a que ese momento ha llegado.

Si las Fallas están de moda, si el censo crece y si la participación se dispara, la respuesta no puede ser seguir haciendo lo mismo.

Porque cuando una fiesta crece, la organización también debe crecer con ella.

Récord en la Ofrenda de las Fallas 2026: más de 123.000 personas desfilan ante la Virgen

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