Empresas
Cómo deben comunicar las empresas durante la crisis del COVID-19
Publicado
hace 6 añosen
La crisis provocada por el COVID-19 ha provocado, entre otras muchas cosas, un cambio radical en nuestras vidas y en nuestros hábitos de consumo. Las empresas se enfrentan a una situación sin precedentes y, en las últimas semanas, ya hemos observado un giro en la forma de comunicar de las empresas. Las marcas nacionales apuestan por mensajes positivos y por poner en valor a los sanitarios y a las personas y profesionales que están en primera línea de fuego. Pero qué pasa con las empresas no tan grandes. La importancia de seguir comunicando es vital, por ello muchas de ellas siguen apostando por profesionales que les guíen en esta crisis.
Official Press ha preguntado a Doyou Media cómo están gestionando la comunicación de las empresas que representan y cómo se ha desarrollado su campaña dirigida a este tema: “A la hora de lanzar un mensaje hemos querido, como siempre, acompañar a las empresas a gobernarse en la tormenta de datos que impera en este contexto absolutamente atípico y para el que nadie estaba preparado. Se trata de algo que enfatizamos en nuestras relaciones con las empresas con las que trabajamos. Comunicar, en el actual contexto, es sobre todo dar un paso adelante, formar parte de la solución y combatir las dificultades actuales para prepararnos así para el día después, un futuro inmediato en el que muchas cosas van a cambiar. Por ejemplo con la responsabilidad de las empresas porque el compromiso social de las compañías, por si había dudas hasta ahora, se incorporará a su estructura de acción con la misma importancia que la planificación fiscal, laboral o financiera”. Así explica Luis Motes, CEO en DOYOU MEDIA, el mensaje de la agencia para acompañar a sus clientes en su adaptación a las circunstancias generadas por el estado de alarma del Covid-19. La campaña “COMUNICA: forma parte de la solución” está ya presente en los soportes digitales y busca “como humilde aportación” ayudar a dar salida al tsunami de solidaridad que se está produciendo por contagio en los sectores productivos.
“Muchos amigos nos preguntan qué deben hacer ahora, en cuanto a acciones o posicionamientos. Pero la mayoría de consultas que recibimos de nuestros clientes es -ojo- sobre cómo pueden colaborar o contribuir a combatir la propagación de la pandemia si ellos no son servicios o industrias esenciales que puedan reconvertirse para ofrecer ayudas directas o fabricar equipamientos. Quieren hechos, orientación a la acción”. En ese sentido, añade Motes, “lo que recomendamos es que las empresas trabajen en 2 direcciones: atendiendo directamente las recomendaciones oficiales y acudiendo a los vías institucionales de colaboración, eso lo primero. En ese sentido ya hemos contribuido a abrir canales para que se provea de raciones alimenticias diarias al personal de emergencias o estamos activando soluciones de financiación para que se fabriquen pantallas para entubación, viseras fabricadas en impresoras 3D y elementos de este tipo. Y por otro lado, y muy importante para nosotros, generando red: difundiendo mensajes que ayuden a concienciar a la población y que puedan convertirse en apoyo publicitario para los medios, que es el sistema circulatorio por el que fluye la información rigurosa y que son las palancas -los medios- que nos van a ayudar a relanzar os negocios en el día después”.
Respecto a cómo están respondiendo los empresarios y las empresas ante la crisis, Luis Motes señala que “hay una preocupación máxima por el rigor, porque se blinde la verdad y que huyamos del bulo y la manipulación. Ante la multiplicación de mensajes y la saturación informativa, insisto en que debemos acudir a grupos de comunicación concebidos como tales, a fuentes oficiales y que debemos apoyar a esos medios que tanto nos han ayudado y nos ayudarán a difundir el relato de las marcas”. En la actualidad, la agencia dedica el 90% de sus esfuerzos exclusivamente a ayudar a sus clientes gestionar la crisis, en sus diversos sectores.
Comparte esto:
- Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva)
- Haz clic para compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva)
- Haz clic para compartir en Twitter (Se abre en una ventana nueva)
- Haz clic para enviar un enlace por correo electrónico a un amigo (Se abre en una ventana nueva)
- Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva)
- Haz clic para compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva)
Relacionado
Te podría gustar
Empresas
Cómo elegir una solución de inversión en 2026: claves para no equivocarse
Publicado
hace 13 horasen
8 abril, 2026
Elegir dónde invertir en 2026 ya no es solo una cuestión de comparar productos o perseguir rentabilidades llamativas. El ecosistema financiero se ha sofisticado, han surgido nuevas herramientas digitales y, sobre todo, el inversor medio tiene hoy más acceso que nunca a información… y también a ruido. En este contexto, tomar buenas decisiones exige criterio, no impulsos.
Cada vez más personas buscan alternativas que les permitan gestionar su patrimonio de forma eficiente, con costes controlados y sin necesidad de dedicarle horas cada semana. En ese proceso, explorar distintas soluciones de inversión se convierte en un paso lógico, siempre que se haga con una base sólida y sin dejarse llevar por promesas poco realistas.
Antes de invertir, entiende qué necesitas realmente
Uno de los errores más frecuentes es empezar la casa por el tejado. Se analiza un producto atractivo, se escucha una recomendación o se ve una tendencia, y a partir de ahí se decide invertir. El problema es que, sin una base clara, cualquier decisión puede acabar siendo incoherente.
Antes de mirar opciones, conviene responder a algunas preguntas clave. ¿Para qué quieres invertir? ¿Cuál es tu horizonte temporal? ¿Qué nivel de riesgo puedes asumir sin que te afecte emocionalmente?
No es lo mismo ahorrar para la entrada de una vivienda en cinco años que construir un patrimonio a treinta. Tampoco es igual alguien con ingresos estables y capacidad de ahorro que quien tiene una situación más ajustada. Estas variables condicionan completamente la estrategia.
El entorno económico condiciona, pero no debe dictarlo todo
En 2026, el contexto macroeconómico sigue siendo relevante. Los tipos de interés han cambiado respecto a la década pasada, la inflación continúa siendo una variable a vigilar y los mercados financieros reaccionan con rapidez a cualquier señal.
Esto ha hecho que algunos productos tradicionalmente conservadores recuperen atractivo, mientras que otros, más orientados al crecimiento, siguen siendo clave para horizontes largos. Sin embargo, basar toda la estrategia en el momento del mercado suele ser un error.
Intentar anticipar constantemente qué activo lo hará mejor es complicado incluso para profesionales. Por eso, más que acertar en el timing, lo importante es construir una cartera que tenga sentido en distintos escenarios.
Diversificación con sentido común
Diversificar es una de las bases de la inversión, pero no siempre se aplica bien. Muchas personas asocian diversificación con tener muchos productos, cuando en realidad se trata de combinar activos que se comporten de forma diferente.
Una cartera equilibrada puede incluir renta variable global, renta fija de calidad y, en algunos casos, exposición a otros activos. Lo importante es que cada elemento tenga un propósito claro dentro del conjunto.
Cuando la diversificación se convierte en acumulación, se pierde control. Es más difícil saber qué está funcionando y por qué. Una buena estrategia no necesita ser compleja, necesita ser coherente.
Costes: el factor silencioso que marca la diferencia
Pocas cosas tienen tanto impacto en la rentabilidad a largo plazo como las comisiones. Y, sin embargo, siguen siendo uno de los aspectos más ignorados.
Una diferencia de apenas un 1 % anual puede traducirse en miles de euros a lo largo de los años. Por eso, cada vez más inversores prestan atención a productos con estructuras de costes más eficientes.
Esto no significa elegir siempre lo más barato, sino entender qué se está pagando. Si una comisión aporta valor, puede estar justificada. Pero si no lo hace, simplemente reduce la rentabilidad.
La importancia de la automatización y la disciplina
Uno de los grandes cambios en los últimos años ha sido la incorporación de herramientas que automatizan la inversión. Esto ha facilitado el acceso y ha reducido la dependencia de decisiones constantes.
Automatizar aportaciones periódicas, por ejemplo, ayuda a evitar uno de los errores más comunes: intentar acertar el mejor momento para invertir. Con una estrategia sistemática, se reduce el impacto de las emociones y se aprovecha mejor el largo plazo.
Además, la disciplina es clave. No se trata de reaccionar a cada movimiento del mercado, sino de mantener una estrategia coherente en el tiempo.
Entender lo que haces, aunque no seas experto
No es necesario tener formación financiera avanzada para invertir, pero sí es importante comprender lo básico. Saber qué significa volatilidad, cómo funciona la diversificación o por qué el horizonte temporal es relevante marca una gran diferencia.
Hoy hay mucha información disponible, aunque no toda es fiable. Conviene priorizar fuentes rigurosas y evitar caer en mensajes simplistas o excesivamente optimistas.
Si algo no se entiende, es mejor no invertir en ello. Esa regla sencilla evita muchos problemas.
La psicología, el gran enemigo invisible
Uno de los factores más infravalorados en inversión es el comportamiento humano. Las emociones pueden jugar en contra incluso cuando la estrategia es correcta.
El miedo suele llevar a vender en momentos de caída, mientras que la euforia empuja a comprar cuando los precios ya han subido. Este patrón, repetido una y otra vez, explica por qué muchos inversores obtienen peores resultados que el propio mercado.
Tener un plan y seguirlo es la mejor forma de evitar estos errores. No elimina la incertidumbre, pero ayuda a gestionarla.
Cómo evaluar distintas alternativas
El mercado actual ofrece una gran variedad de opciones, desde productos tradicionales hasta propuestas más innovadoras. Analizar todas puede resultar abrumador, pero hay ciertos criterios que ayudan a simplificar.
Más allá de la rentabilidad pasada, conviene fijarse en el riesgo asumido, la liquidez y la consistencia del producto. También es importante entender cómo se construye la cartera y qué lógica hay detrás.
Las estrategias basadas en diversificación global, costes bajos y gestión eficiente han ganado protagonismo precisamente porque simplifican muchos de estos aspectos.
El tiempo como aliado estratégico
Si hay un factor que marca la diferencia en inversión, es el tiempo. Cuanto más largo es el horizonte, más sentido tiene asumir cierta volatilidad a cambio de mayor potencial de crecimiento.
El interés compuesto juega a favor de quienes mantienen una estrategia a largo plazo. Pequeñas aportaciones constantes pueden generar resultados significativos con el paso de los años.
Por el contrario, los horizontes cortos requieren mayor prudencia. En esos casos, preservar capital y mantener liquidez suele ser prioritario.
Fiscalidad: más relevante de lo que parece
La fiscalidad es un aspecto que muchas veces se deja para el final, cuando en realidad debería considerarse desde el principio.
En España, algunos productos permiten diferir la tributación, lo que facilita la gestión de la cartera sin impacto fiscal inmediato. Otros, en cambio, generan impuestos cada vez que se realiza una operación.
Tener esto en cuenta puede mejorar la eficiencia de la estrategia y evitar sorpresas.
¿Cuándo tiene sentido contar con ayuda?
No todo el mundo necesita asesoramiento, pero en determinados casos puede ser útil. Especialmente cuando no se dispone de tiempo o se tienen dudas sobre cómo estructurar una cartera.
Eso sí, es importante que el asesoramiento sea transparente. Entender cómo se remunera el asesor y si existen incentivos es fundamental para evitar conflictos de interés.
En muchos casos, combinar herramientas automatizadas con un mínimo de criterio propio puede ser suficiente.
Señales de alerta que conviene no ignorar
En un entorno con tanta oferta, también hay riesgos. Algunas señales deberían hacer saltar las alarmas de inmediato.
Promesas de rentabilidad alta sin riesgo, falta de claridad en la información o presión para invertir rápido son indicios habituales de propuestas poco fiables. También lo es la complejidad innecesaria.
La regla es sencilla: si no puedes explicar en qué estás invirtiendo de forma clara, probablemente no sea una buena idea.
Ajustar la estrategia sin perder el foco
A lo largo del tiempo, tanto el mercado como la situación personal cambian. Por eso, revisar la cartera periódicamente tiene sentido.
Sin embargo, revisar no implica cambiar constantemente. Los ajustes deben responder a una lógica, no a movimientos puntuales del mercado.
Mantener una visión a largo plazo ayuda a filtrar el ruido y tomar decisiones más racionales.
Elegir bien en 2026 no consiste en encontrar el producto perfecto, sino en construir una estrategia que tenga sentido para ti. Cuanto más alineadas estén tus decisiones con tus objetivos reales, más probabilidades tendrás de evitar errores y obtener resultados consistentes a lo largo del tiempo.
Comparte esto:
- Haz clic para compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva)
- Haz clic para compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva)
- Haz clic para compartir en Twitter (Se abre en una ventana nueva)
- Haz clic para enviar un enlace por correo electrónico a un amigo (Se abre en una ventana nueva)
- Haz clic para compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva)
- Haz clic para compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva)


Tienes que estar registrado para comentar Acceder